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Puesto que la vivencia del ocio
ha de ser una experiencia integradora entre los valores personales y el
sentido que se otorga a la vida, sólo se podrá lograr una vivencia positiva
y satisfactoria si existe una formación, a lo largo de toda la vida, que
permita aumentar la capacidad de comprensión de los beneficios que proporciona
un ocio de calidad.
Aportación de Weber
Erich Weber (1969) fue uno
de los primeros investigadores en cuestionarse si las personas requerían
una formación para utilizar adecuadamente su tiempo libre, llegando a
la conclusión de que la educación en el ocio es imprescindible por dos
razones (Trilla 1993, Llull 1999):
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Toda persona necesita
una formación para utilizar de forma razonada su tiempo libre y convertirlo
en un espacio gratificante y con sentido. |
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La utilización
adecuada del tiempo libre proporciona armonía en el ritmo de vida
de las personas y en la propia organización de los tiempos. |
Sus teorías van encaminadas hacia
la utilización adecuada del tiempo libre, en el que han de estar presentes
actividades relacionadas con el descanso, los juegos, la diversión, la
cultura y el deporte, aunque no llega a diseñar un modelo pedagógico específico.
La prevención de la utilización inadecuada del tiempo libre es una constante
en su obra. Considera que la educación para el ocio ha de fomentar una
vivencia útil, eficaz y gratificante para la persona y debe desarrollar
la toma de decisiones entre las diferentes alternativas que se tienen
en el entorno. Weber (1969) declara que la educación ha de ofrecer ayuda
para que la persona pueda tomar decisiones correctas en su tiempo libre.
Aportación de Henz
Durante la década de los ochenta, Henz (1976),
en sus diversos estudios, analiza la pedagogía del ocio y la contempla
como la educación dirigida al aprendizaje de la utilización correcta del
tiempo libre, aportando un sentido a los tiempos vacacionales y vivenciando
de forma armónica el trabajo, el ocio y la fiesta.
Diferencia tres grandes grupos de actividades que se pueden realizar en
el tiempo libre:
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Las aficiones,
que se enmarcan dentro de un ocio activo y consciente, desarrollando
múltiples intereses. |
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Las actividades
que consisten en ver excesivamente la televisión, beber de forma exagerada
y otras actividades similares, que configuran un ocio pasivo. |
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Las actividades
útiles que no son pura diversión. |
Henz (1976) otorga gran importancia en la educación para el ocio a la
figura del monitor, como sujeto activo que
propone alternativas de carácter cultural, artístico, deportivo, lúdico,
creativo, etc., encaminadas a la reducción del ocio pasivo.
Aportación
de Puig y Trilla
En España, Puig y Trilla
(1996), en su libro La Pedagogía del Ocio, aportan útiles indicadores,
que enmarcan la pedagogía del ocio dentro del contexto que ocupa en la sociedad
actual y de las necesidades que la misma plantea.
Principios generales
Los principios generales de la pedagogía del ocio que plantean en su libro
son los siguientes:
| 1.- |
Respetar
la autonomía y la libre elección. La pedagogía del ocio ha de ir
dirigida a enseñar a crear, no sólo a consumir; ha de generar alternativas
para que se pueda elegir, ha de fomentar y no suplir. |
| 2.- |
Armonizar
la diversión, creación y el aprendizaje en las actividades de ocio
que se realicen en el tiempo libre, tanto de forma individual como
colectiva. |
| 3.- |
Respetar
la contemplación frente el activismo desenfrenado que impregna nuestra
sociedad. Toda persona, en su tiempo libre, tiene derecho a no hacer
nada, y la ociosidad que conlleva el no realizar actividad alguna
puede servir no sólo como terapia sino como fuente de aprendizaje,
si la contemplación comienza a formar parte de una necesidad vital.
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| 4.- |
La evaluación
no debe estar presidida por criterios utilitaristas; ha de realizarse
analizando los procesos intrínsecos de la propia actividad y el
grado de satisfacción que produce. |
| 5.- |
Ayudar a
descubrir el placer que genera la realización de las tareas cotidianas
que se han de realizar en el tiempo libre, tales como cuidar una
casa, realizar las compras, relacionarse con los vecinos, etc. Se
fomenta de esta forma el valor de lo cotidiano. |
| 6.- |
Desarrollar
la contingencia de lo extraordinario, ofreciendo la oportunidad
de realizar actividades que se salgan de la rutina diaria. |
| 7.- |
Liberar
tiempo para el ocio gratificante y formativo, planificando adecuadamente
el tiempo libre para impedir que se pierda en actividades tales
como los desplazamientos en las grandes ciudades. |
| 8.- |
Detener
la polarización entre los tiempos, proyectando al tiempo de trabajo
las cualidades positivas que, al parecer, sólo tiene el tiempo libre.
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| 9.- |
Participar
en la formación de las diversas instituciones que se ocupan de organizar
actividades en el tiempo libre, como son los clubes o las ludotecas.
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| 10.- |
Evitar el
aburrimiento y el tedio, muy frecuente en el tiempo libre tanto
de los niños como de los adultos, que impiden que se lleve a cabo
el verdadero objetivo del ocio: proporcionar placer y disfrute mediante
el desarrollo de determinadas actividades que favorecen el desarrollo
personal de cada sujeto. |
| 11.- |
Compatibilizar
el ocio individual con el colectivo para lograr un encuentro satisfactorio
con uno mismo y con los demás. |
| 12.- |
Identificar
los ocios nocivos y crear un sistema de valores que genere el rechazo
de esos ocios. |
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