
Introducción
Lo ecológico está de moda. Al fin nos
hemos dado cuenta de que hay que respetar el medio ambiente, de que
la naturaleza es el bien más preciado con el que contamos. Hoy
tenemos alimentos ecológicos, autobuses ecológicos, la
educación ambiental es una de las materias transversales de los
colegios, debemos reciclar productos y utilizar productos reciclados.
Como no podía ser de otro modo, la corriente ecológica
ha llegado también a la educación y el aprendizaje. Hoy
se habla de métodos naturales y ecológicos para definir
un tipo de aprendizaje lo más natural posible, basado en las
intervenciones naturales y casi innatas de las madres con sus hijos.
Se habla de los trucos de las abuelas, de la vuelta a las canciones
populares, a los juegos clásicos y a los materiales más
naturales.
Resulta paradójico que doctores en educación, medicina,
psicología, etc., escriban artículos o den consejos que
perfectamente podrían haber dado las amas de cría, las
institutrices, o las madres del pasado siglo.
Lo cierto es que en educación temprana se ha visto que la mejor
estimulación es la ejercida en un ambiente natural donde el cariño
y el sentido común son las principales herramientas. Desafortunadamente,
a menudo la llegada de una persona con síndrome de Down bloquea
este instinto, y los padres o los profesionales a veces buscan el mejor
juguete, el mejor libro, el mejor método, cuando lo tienen delante
y es el más sencillo.
Los artículos con los que hoy se introduce esta sección,
y los que sucesivamente se vayan incluyendo, pretenden mostrar las claves
de este tipo de aprendizaje, de manera que sean de utilidad tanto a
padres como a profesionales.
Los hábitos como medio
de conseguir objetivos
A menudo se comenta que los padres no son profesionales,
ni deben serlo. Pero, sabemos que la mejor estimulación
es la que se realiza en el hogar, la ejercida por los padres y hermanos,
dentro de un contexto natural. Es lo que se llama método de aprendizaje
natural o ecológico.
En algunos países es el método más utilizado. Es
el caso de EEUU, donde la estimulación se lleva a cabo en el
propio hogar de la familia. Hasta éste se traslada el profesional
o profesionales, que realizan la valoración y seguimiento del
niño, y junto con los padres establecen una programación.
Los avances y ventajas de esta metodología son importantes, y
así lo ponía una vez más de manifiesto la Dr.Marci
Hanson en un seminario impartido recientemente en Madrid.
Sin embargo, esta metodología no siempre es fácil de desarrollar,
ya que influyen multitud de factores: trabajo fuera del hogar de ambos
progenitores, necesidad de más profesionales, económicamente
es más caro, etc. Por ello, en España no suele realizarse,
o al menos de manera generalizada.
En la mayoría de los casos el profesional se reúne con
la familia, o con los profesores, pero la intervención suele
llevarse a cabo en un centro especializado, en sesiones de entre 45
y 60 minutos. Los profesionales deben, sin embargo, dar pautas a los
padres sobre cómo ampliar las actividades que han sido estructuradas
en el centro, en un ambiente más o menos artificial, para convertirlas
en actividades cotidianas que se realicen en el hogar. Por ejemplo,
en el centro se pueden trabajar los alimentos, pero habitualmente no
se cocina de verdad, ya que hay poco tiempo, y no se dispone de los
medios. La metodología es diferente. En cambio en casa, hay cosas
que se pueden hacer con facilidad.
Es muy importante dar funcionalidad a lo que se realiza. Por ejemplo,
si en el centro de atención temprana se ensartan cuentas en una
cuerda, en casa se puede hacer lo mismo pero con el objetivo de hacer
un collar.
Sin embargo, a los padres no siempre les resulta tan fácil incluir
los objetivos que se han planteado con sus hijos, dentro de las actividades
cotidianas y las rutinas. Es lógico, ya que ellos no son profesionales
de la educación, y lo que parece obvio para un profesional de
la atención temprana, no tiene por qué serlo tanto para
un profesional de otro ámbito.
Por ello, estas páginas pretenden facilitar esta tarea que los
padres y hermanos pueden realizar en casa, tratando de dar ideas y ejemplos
de cómo adaptar las actividades diarias para convertirlas en
ricos y divertidos medios de aprendizaje.
Consejos previos
La incorporación de los aprendizajes a las actividades que resultan
rutinarias y a los hábitos de la familia o del niño requiere
de la planificación y el apoyo del profesional, así como
de la información que aporte la familia.
Por ello, lo primero es establecer la actividad rutinaria en la que
se van a incorporar los aprendizajes. Para ello, la familia elegirá
una actividad que interese al niño, ya sea ayudar a poner la
mesa, preparar la comida, hacer las camas, meter la ropa en la lavadora,
bañarse, separar la ropa de color de la blanca, vestirse, etc.
Debe ser algo que a su madre, padre o abuelos no les cueste demasiado
trabajo hacer, y que no requiera de excesivo cuidado por su parte. Debe
de ser algo que dominen, y a lo que además puedan dedicar más
tiempo del necesario, es decir, que estén dispuestos a "perder"
más tiempo en hacer algo, ya que la ayuda del niño probablemente
hará que la actividad sea más lenta.
Deben hacerse en un momento del día tranquilo. Por ejemplo, si
la hora de la cena es un poco estresante, o la del baño, es mejor
elegir otro momento.
Actividades
Relacionadas
con la ropa y el vestir
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Meter objetos grandes en recipientes grandes
Conocer los conceptos de continente y contenido
Adquirir hábitos de autonomía y colaboración
en casa
Ampliar vocabulario de las prendas de vestir
Clasificar y seleccionar prendas de vestir
Asociar prendas iguales
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Meter
y sacar ropa de la lavadora o de la cesta de la ropa sucia
Separar la ropa de mamá, de la de papá, etc.
Separar los diferentes tipos de ropa: pantalones, blusas, calcetines
Se pueden contar las diferentes ropas, o buscar los dos calcetines
iguales, etc.
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Conocer el esquema corporal
Adquirir el concepto de objeto permanente
Adquirir hábitos de autonomía
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Al
vestirle, jugar a que desaparecen las diferentes partes del cuerpo.
Por ejemplo, al meter la mano por la manga, ésta desaparece.
La consigna puede ser: "¡oh! Tu mano ha desaparecido.
¿Dónde está?" El juego se repite con otras
partes del cuerpo.
Si ya conoce las partes del cuerpo, se le pueden dar órdenes
de "broma", como mostrarle que debe meter la pierna por
el pantalón, y decir: "mete el brazo". El niño
se dará cuenta de lo extraño de la orden, y el adulto
se ríe y exclama: "Oh, no! Me he confundido. Es la pierna
la que hay que meter por el pantalón". |
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