AGENTES QUE INTERVIENEN



En definitiva, ¿quiénes están implicados en el proceso de estimulación y mejora del lenguaje y del habla? Por supuesto, en primer término, está el niño, adolescente o adulto que tiene síndrome de Down. En segundo lugar sus padres, como principales mediadores del aprendizaje de su hijo, aunque en determinadas circunstancias familiares otras figuras pueden estar haciendo este papel, como los abuelos, algún hermano mayor, una persona que cuida al niño, etc. En tercer término, se podría situar al logopeda, como técnico responsable de dar las pautas de interacción con el niño, de explicar en qué falla y en qué no falla, y de ir marcando los objetivos. Aunque a la hora de marcarse los objetivos debe tener en cuenta a los padres, en términos generales es el logopeda el que va indicando el ritmo. En cuarto lugar se podría situar a los profesores. Se debe tener en cuenta que, a medida que el bebé se convierte en niño y comienza su escolarización, pasa una gran cantidad de horas en el colegio, con sus profesores y sus compañeros. Es importante dar pautas al profesorado y hacerle partícipe de los avances del niño, para que también se implique en el proceso, sepa cómo actuar y se relacione adecuadamente con el niño. Todo esto es importante porque, como se ha dicho ya repetidas veces, las personas están continuamente comunicándose con sus semejantes, y por tanto la estimulación del lenguaje debe estar también continuamente presente, y no sólo durante la sesión concreta de logopedia.

Por último, y dado que en definitiva cualquier miembro de la sociedad es susceptible de relacionarse con una persona con síndrome de Down, sería importante informar acerca de la realidad actual de las personas con síndrome de Down y su lenguaje. La mayoría de ellas es capaz de relacionarse adecuadamente en multitud de situaciones, y el hecho de tener una discapacidad intelectual no implica la falta de sentimientos, la ausencia de sensibilidad o una menor necesidad de relacionarse. Por ello la sociedad puede constituir el quinto de los agentes implicados en el proceso de estimulación lingüística mencionado. Si las personas tuvieran conocimientos realistas acerca de lo que es y puede hacer una persona con síndrome de Down, quizás les darían más oportunidades de comunicarse con ellas, sus conversaciones serían más ricas y, de este modo, la estimulación del lenguaje sería mayor.



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