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La tecnología de apoyo hace referencia a los ordenadores o computadores, así como a otros sistemas de apoyo a la comunicación que, al ponerlos al alcance de las personas con síndrome de Down, se constituyen en importantes recursos que facilitan el disfrute de una vida plena y eficaz. Se podría pensar: "¿Cómo un ordenador puede hacer que mi hijo tenga una vida más plena?" Si pensamos en el objetivo de todo el proceso educativo, consiste en que las personas con síndrome de Down puedan hacer frente a sus necesidades básicas, sean capaces de establecer relaciones personales y sociales, sean independientes y tengan acceso a las oportunidades de ocio, de trabajo o de educación que ofrece su sociedad. Todo ello se consigue gracias a una comunicación eficaz. Y si la comunicación es más eficaz apoyándonos en determinadas tecnologías, ¿por qué no hacerlo? Según Murria-Branch y Gamradt, expertas de la Universidad de Wisconsin-Madison, la tecnología de apoyo puede ayudar en las siguientes conductas comunicativas:
Estas tecnologías de apoyo sirven no sólo para enseñar determinados conceptos a los niños, sino también como medio para facilitar la expresión. Así, por ejemplo, un ordenador o computador puede ayudar a mejorar diferentes aspectos del habla, pero además es un medio para comunicarnos con otras personas mediante el lenguaje escrito. No obstante, no pretenden ni deben ser entendidos como un sustituto de otros recursos tradicionales, ni de las personas encargadas del tratamiento. Los sistemas de comunicación aumentativa o alternativa son aquellos métodos que de alguna manera complementan, aumentan o incluso sustituyen el habla o la escritura. Así, podemos encontrarnos desde una persona incapaz de hablar que utiliza el lenguaje de signos o un tablero con pictogramas para comunicarse, hasta un joven que en ocasiones no es capaz de articular correctamente una determinada palabra y complementa su expresión oral con un signo. Además, dentro de estos sistemas, existen los métodos de comunicación sin ayuda (denominados así porque para ellos no es necesario más que el propio cuerpo: signos, gestos) o con ayuda (que se apoyan en algún tipo de material: libros, tableros, paneles). Desde finales de los años 70 y principios de los 80 se están incorporando los sistemas aumentativos de comunicación a las intervenciones logopédicas. No se trata de sustituir el lenguaje oral, sino de proporcionarle al niño un apoyo comunicativo que además le ayuda a recordar las palabras. Los niños con síndrome de Down tienen especiales dificultades en la expresión oral. Por ello, mediante los sistemas alternativos, el niño tiene un referente gestual, en el caso de los signos, y mediante un movimiento relativamente sencillo puede expresar una idea que verbalmente quizás no puede. Por otro lado, tiene un referente visual en el caso de los dibujos o palabras fácil de señalar para indicar lo que desea. El lenguaje escrito está dentro de este último grupo, ya que las letras en definitiva son signos arbitrarios. Por ello la enseñanza de la lectura en los niños con síndrome de Down es especialmente importante. Además de las diferencias entre los métodos de comunicación sin ayuda y con ayuda anteriormente mencionadas, los primeros son más cómodos, en el sentido de que no necesitamos más que las manos para expresarnos; pero tienen el inconveniente de que son más difíciles de recordar y en algunas ocasiones más difícilmente comprensibles para el interlocutor poco familiarizado con estos temas. Además, los símbolos escritos son permanentes en el tiempo, mientras que el lenguaje oral o el de signos desaparece. En general, el responsable del programa de estimulación del lenguaje debe apoyarse en todos estos mecanismos para facilitar el aprendizaje. Además, los padres no deben temer que el niño sustituya su expresión oral por la de signos o de pictogramas, porque el lenguaje oral es el más fácil y cómodo de realizar cuando se es capaz de ello, por lo que será el niño el que vaya eliminando los apoyos cuando vea que es adecuadamente entendido sin ellos. Según Buckley, la mayoría de los niños abandonan el uso de signos a partir de los 5 años de edad, aunque los utilicen puntualmente en determinadas ocasiones, ya que les ayuda a recordar palabras o sílabas y a hablar con más claridad. |
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