EL HABLA EN LOS NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN



El habla, como se ha comentado, es la expresión oral del lenguaje. Es en ella donde se encuentran las mayores dificultades de las personas con síndrome de Down. En el apartado anterior se afirmaba que el lenguaje expresivo suele ser inferior al comprensivo, y esto ocurre no sólo por las dificultades en la adquisición de las reglas gramaticales, sino también por las dificultades en el habla.

1. Inteligibilidad



Según una encuesta realizada por la doctora Kumin, el 95% de los niños con síndrome de Down presentaban graves problemas a la hora de ser comprendidos por el resto.

Esta ininteligibilidad en el habla de las personas con síndrome de Down influye negativamente tanto en el desarrollo de su lenguaje expresivo, como en su comunicación general.

Imaginemos que estamos en un país extranjero donde cada vez que nosotros nos esforzamos para decir una frase, nadie nos entiende, o nos piden que repitamos lo dicho varias veces. Al final, dejaremos de hablar o, cuanto menos, nos expresaremos con sencillez, diciendo lo mínimo que sabemos nos van a entender. Algo así les pasa a las personas con síndrome de Down: es decir, bajan de nivel su sintaxis utilizando frases sencillas y reduciendo las complejas. Con ello también se reduce la complejidad de sus mensajes. Además, quien está hablando con una persona con síndrome de Down, la juzga un poco por su nivel de lenguaje, y al percibir ese sencillo lenguaje expresivo, infravalora sus capacidades, dirigiéndose a su vez hacia ella con un lenguaje excesivamente simple. De esta forma, se están reduciendo las oportunidades comunicativas y de intercambio de información con las demás personas.

La inteligibilidad del habla es, por tanto, la claridad con que se expresa una persona. Un habla es inteligible cuando se entiende con facilidad. Entonces, qué rasgos tiene el habla de las personas con síndrome de Down que la hace tan difícil de comprender:

  a) En primer lugar está la articulación, que hace referencia a la producción de los sonidos que forman las palabras de un determinado idioma. Para articular correctamente un fonema (sonido), es necesario colocar los órganos bucofonatorios (lengua, labios, paladar, etc.) de una determinada manera, expulsar el aire correctamente y hacer, o no, vibrar las cuerdas vocales. Los niños con síndrome de Down suelen presentar dificultades a la hora de articular determinados fonemas. Según Kumin, este supone el aspecto del habla que más preocupa a los padres. Si bien los primeros estudios (en torno a los años 50 y 60) indicaban que entre un 95 y un 100% de la población de personas con síndrome de Down tenían problemas de este tipo, estudios posteriores ponen de manifiesto una gran variabilidad, debida probablemente a las diferencias cognitivas, físicas o neurológicas entre los individuos.

b) La fluidez es otra de las características del habla que dificultan su inteligibilidad. Hace referencia al ritmo y velocidad con que se habla. La tartamudez es su forma más habitual, ya sea debida a pausas, repeticiones de sonidos, palabras entrecortadas o prolongaciones de sonidos. La explicación de esta habitual dificultad (entre un 45 y un 53% de las personas con síndrome de Down la padecen) está dividida en dos opiniones: por un lado, hay quien la atribuye a una disfunción motora del habla; por otro, hay quien la asocia a una dificultad en la formulación de enunciados o en la búsqueda de una palabra concreta. En este último caso, sería entonces un problema de lenguaje más que de habla propiamente dicha.

c) El tono, la intensidad y la calidad de la voz de quien habla son aspectos importantes, aunque según la misma doctora mencionada anteriormente, en su estudio únicamente un 13% de los padres de niños con síndrome de Down estaban preocupados por este aspecto. La voz de las personas con síndrome de Down suele caracterizarse por ser ronca, probablemente debido a diversas causas, como un inadecuado uso de la laringe, la penetración de reflujo gastroesofágico en la laringe, alteraciones de tipo endocrino asintomáticas o diferencias neurológicas (Leddy, 1996).

Parece claro, pues, que los niños con síndrome de Down suelen presentar problemas en su habla, ya sea por la articulación por la fluidez o por su voz. Pero, ¿qué sistemas biológicos están afectando al habla?


2. Sistemas biológicos que afectan al habla

 
La audición, que es deficiente en un considerable porcentaje de niños con síndrome de Down (los estudios van desde el 38% al 78% de la población) es un factor importantísimo a la hora de hablar correctamente. Hay autores que señalan que en la inteligibilidad del habla, un 30% está marcado por la edad cronológica y por la adecuada audición. Si no somos capaces de percibir adecuadamente los sonidos, difícilmente los produciremos bien.

El aparato bucofonatorio. Los huesos del cráneo y de la cara de las personas con síndrome de Down son a menudo más pequeños que los del resto de la población. Estas variaciones pueden producir una boca y garganta más pequeñas, que influye en la forma en que se producen los sonidos. Por otra parte, el paladar puede ser más estrecho, y no ojival, como a menudo se dice. Ambos rasgos hacen que la lengua tenga dificultades para moverse y producir los sonidos de manera adecuada. En cuanto a la lengua, se ha comentado que es más grande de lo habitual. En realidad, más bien parece que, como se ha dicho, es la boca la que es más pequeña. Además, dado que se trata de un músculo, sufre a menudo hipotonía, lo que probablemente haga que sobresalga. Algunos niños han sido sometidos a operaciones en las que se corta un trocito de lengua para hacerla más pequeña; de hecho, en Israel se aplica esta técnica casi sistemáticamente a todos los niños con síndrome de Down. Los estudios revelan que las mejorías han sido mínimas, cuando no nulas, a pesar de que muchos padres dicen que tras la operación ha mejorado el habla de sus hijos. En general, las investigaciones muestran que el habla no mejora con la operación, ya que lo importante es el uso de la lengua, su tono y movilidad, más que su tamaño. Por último, tienen sus amígdalas y adenoides son mayores, lo que dificulta la inspiración nasal.

El sistema nervioso de las personas con síndrome de Down presenta ciertas diferencias respecto al del resto de la población, que incluyen a áreas del cerebro que dirigen el lenguaje y el habla. Estas diferencias neurológicas influyen en las características del habla como el ritmo, o en que presenten mayores dificultades para emitir sonidos sonoros que sordos, para mantener la presión del aire en la boca para hablar, o para planificar el habla.



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