Introducción
En el artículo adaptaciones curriculares I he
comentado aspectos generales de las adaptaciones curriculares,
así como las cuestiones más teóricas que
las caracterizan. En esta segunda parte pretendo completar esos
contenidos con aspectos más prácticos, que ayuden
al profesorado a la hora de enfrentarse a la tarea propiamente
dicha. Así, junto con los recursos personales con los que
se cuenta en los centros, encabezaremos los recursos materiales,
las metodologías más adecuadas, la temporización
de las sesiones, etc.
Si en la primera parte se habla de lo que son las adaptaciones
curriculares y de cómo plantearlas, esta parte se centra
más en el día a día, en los aspectos más
didácticos. Ambos artículos se complementan, y el
objetivo es hacer ver al profesorado que, si bien es importante
y fundamental la evaluación del alumno y el planteamiento
de los objetivos prioritarios para él, esto no es suficiente.
Es preciso conocer y saber utilizar los recursos que existen para
transmitir esos conocimientos a los alumnos, para que realmente
lleguemos a los niños.
Recordando lo dicho en el artículo anterior, y con el fin
de situar al lector, se ofrece la siguiente tabla, que orientará
al lector:
| ADAPTACIONES
CURRICULARES |
Adaptaciones significativas
|
Adaptaciones no significativas
|
Adaptaciones de acceso
|
-Objetivos |
-Metodología |
-Personales |
| -Contenidos |
-Actividades |
-Materiales |
-Criterios de evaluación |
-Instrumentos de evaluación |
-Físicos |
|
-Temporización |
-De comunicación |
|
|
|
Así, nos vamos a centrar ahora en los aspectos más
relevantes relacionados con las adaptaciones curriculares
no significativas y con las adaptaciones de acceso
al currículo. A menudo, caemos en la tentación
de pensar que al trabajar con alumnos con síndrome de Down
debemos cambiar objetivos o contenidos importantes, es decir, que
hacen referencia a los aspectos básicos del currículo.
Si bien esto no deja de ser cierto, también lo es que es
frecuente observar que, si cambiamos antes el modo de acercarles
a los contenidos (acceso al currículo) o el modo de transmitirlos
(adaptaciones curriculares no significativas), muchos objetivos
pueden ser comunes al resto de los alumnos.
Adaptaciones curriculares
no significativas: metodología, actividades, criterios de
evaluación y temporización
A. Metodología
La metodología hace referencia al cómo enseñer,
al modo de transmitir los aprendizajes. Es importante que el proceso
de enseñanza-aprendizaje sea activo y participativo, partiendo
de las capacidades del alumno. Además, ha de ser creativo
y ha de buscar alternativas al método de trabajo tradicional.
Así, potenciar los trabajos cooperativos, los que fomenten
el interés y el descubrimiento del alumno, los grupos flexibles,
los talleres o alternar los trabajos individuales con los colectivos,
son algunas propuestas enriquecedoras.
Pero al margen de estas consideraciones generales, a la hora de
desarrollar una adaptación curricular en un alumno con
síndrome de Down, debemos tener en cuenta las características
particulares de estos alumnos. No obstante sus diferencias individuales,
las personas con síndrome de Down poseen unas peculiaridades
que los diferencian del resto de los alumnos. Éstas afectan
a su modo de recibir y procesar la información, y por lo
tanto es fundamental trabajar de manera especializada en cada
una de éstas áreas. Ahora sabemos que los alumnos
con síndrome de Down no se limitan a ser más lentos
que el resto, sino que son diferentes. Y es en estas diferencias
sobre las que debe fundamentarse la adaptación curricular
que se desarrolle. Estas diferencias están en:
1. La percepción
2. La atención
3. La memoria
4. La lectoescritura
5. La psicomotricidad
6. El razonamiento lógico matemático
La percepción
Los alumnos con síndrome de Down poseen dificultades a
nivel perceptivo que afectan a la asimilación de los estímulos
que percibe. Las siguientes orientaciones didácticas pueden
facilitar los procesos de percepción con el fin de crear
un sistema perceptivo válido para el desarrollo de los
procesos de aprendizaje.
a) Mostrar los estímulos utilizando el mayor número
posible de vías sensoriales. Es decir, no limitarnos a
un solo canal, por ejemplo, a dar la orden verbalmente, sino apoyarnos
en otros canales, como el visual, mediante imágenes o palabras.
b) Las actividades deben ser siempre motivadoras, sistemáticas
y secuenciadas. A la hora de secuenciar una actividad, es importante
seguir el siguiente orden: lo primero es que el niño manipule
libremente el material, especialmente en las primeras edades;
de este modo el aprendizaje es vivencial y parte de la experiencia
del alumno. En segundo lugar, verbalizaremos la actividad, hablaremos
de lo que estamos haciendo, ponemos palabras a nuestras acciones.
En tercer lugar, representamos gráficamente lo que hacemos
y le ponemos una etiqueta al concepto.
c) Es importante verbalizar las actividades que se están
realizando, para fomentar la representación simbólica
de lo que se va haciendo.
La atención
Las personas con síndrome de Down tienen dificultades para
fijar la atención, focalizarla y llevarla de un lugar a
otro. Se distraen fácilmente y les cuesta cambiar de actividad.
Una escasa atención interfiere lógicamente los procesos
de aprendizaje.
[Link http://www.down21.org/salud/neurobiologia/bases_aprend.htm]
Por ello es importante:
a) Simplificar el ambiente de trabajo, así como los materiales,
evitando el mayor número posible de estímulos distractores.
b) Dar instrucciones claras y precisas, y a poder ser poco numerosas,
así como acompañarlas de un modelo.
c) Comenzar con tareas que requieran poco tiempo de ejecución,
con el fin de que el tiempo de atención necesario sea breve
al principio para ir poco a poco aumentándolo.
d) Cambiar de actividad frecuentemente, para que la atención
se mantenga activada ante la novedad.
e) Felicitar cada logro, no sólo para motivar al alumno,
sino también para que tome conciencia de lo que ha conseguido
gracias a su esfuerzo.
La memoria
Las personas con síndrome de Down poseen dificultades en
la memoria, tanto a corto plazo como a largo plazo. [Link http://www.down21.org/salud/neurobiologia/aprend_sd_memoria_1.htm]
Para recordar algo, es necesario adquirirlo, retenerlo y más
tarde reconocerlo o recordarlo. Por ello, es importante:
a) Trabajar primero las estrategias de reconocimiento antes que
las específicas de recuerdo. Esta recomendación
es también aplicable a la evaluación, ya que si
le pedimos que recuerde un concepto, a menudo no lo hará,
y no sabremos si no lo sabe o no lo recuerda.
b) Trabajar la memoria inmediata antes que la secuencial.
c) Fomentar la comprensión de los contenidos más
que la memorización de los mismos y organizar esta información,
relacionándola con la que ya tiene. Se trata de darle un
sentido a lo que transmitimos.
d) Al igual que comentábamos en la percepción, para
mejorar la memoria es importante apoyarse en el mayor número
posible de canales de entrada. Por ejemplo, para trabajar la memoria
auditiva (la capacidad para recordar una serie de sonidos) nos
apoyaremos en la memoria visual, menos afectada. Así, si
acompañamos los sonidos emitidos de representaciones visuales
o motrices la enseñanza será más eficaz.
La lectoescritura
Los alumnos con síndrome de Down acceden a la lectura por
medio de métodos globales mucho mejor que mediante métodos
analíticos. Por ello, es importante adaptar los materiales
de lectura a esta metodología, tratando de simultanearla
con la enseñanza habitual del resto de los alumnos.
[link
http://www.down21.org/educ_psc/educacion/lectura_esc_calc/introduccion.htm]
En cuanto a la escritura, los alumnos con síndrome de Down
presentan grandes dificultades a la hora de escribir, no sólo
respecto a la grafía, sino también en cuanto a la
expresión escrita y ortografía. Por ello es importante:
a) Trabajar todos los aspectos de la escritura, y no limitarla
a la grafía: separación correcta de palabras, análisis
y síntesis de las ideas, exposición ordenada del
pensamiento, conocimiento de la ortografía.
b) No limitar la escritura a la manual, sino fomentar el uso del
ordenador con el fin de trabajar la escritura, a la vez que se
trabaja la grafomotricidad y la motricidad fina.
La psicomotricidad
Dadas las dificultades para el control del propio cuerpo y para
integrar la información que llega por esta vía,
es importante desarrollar una estimulación complementaria
a este nivel, que además influye decisivamente en el desarrollo
emocional y cognitivo del niño. Así, es importante:
a) Trabajar el control motor, la coordinación de los movimientos,
la lateralidad, el equilibrio, la imagen corporal y las relaciones
espaciotemporales.
b) Fomentar la expresión corporal.
c) Utilizar siempre como punto de partida la experiencia vivida
del alumno.
d) Aprovechar las sesiones de psicomotricidad colectivas para
fomentar la integración del alumno en el grupo así
como la socialización.
e) Trabajar la psicomotricidad fina
El razonamiento lógico-matemático
El razonamiento lógico matemático no se limita al
aprendizaje de las matemáticas o del cálculo. Los
alumnos con síndrome de Down tienen dificultades en la
comprensión de los conceptos abstractos, la comprensión
de las relaciones entre los objetos y la lógica. Por ello,
es importante:
a) Partir de los aprendizajes funcionales y útiles para
ellos
b) Trabajar primero los conceptos en ellos mismos, mediante la
manipulación de los materiales y la vivencia propia de
los aprendizajes.
c) Trabajar la orientación espacial
d) Trabajar los diferentes atributos de los objetos: forma, color,
tamaño
e) Desarrollar mediante la psicomotricidad las orientaciones espaciales,
temporales y numéricas
B. Actividades
Dentro de la programación de aula es posible hacer adaptaciones
curriculares, con carácter individual, seleccionando de
entre todas sólo aquellas actividades que sean más
adecuadas para el alumno con síndrome de Down. En este
sentido, el profesor debe hacer un esfuerzo por reunir únicamente
las actividades que:
- Respondan mejor a los intereses y motivaciones del alumno en
particular. Así, por ejemplo, si sabemos que a nuestro
alumno le gusta colorear, daremos prioridad a las actividades
en las que se requiera este ejercicio. Cabe destacar que no se
trata de limitar los contenidos, sino de elegir, de entre las
diferentes actividades con las que podemos trabajar en una determinada
unidad didáctica, aquellas actividades que sabemos le interesan
más.
- Sean funcionales para el alumno. Es posible que a un alumno
no le resulte funcional y por tanto, no le encuentre un sentido,
a repasar líneas con un punzón. Pero si las líneas
están puestas de tal modo que al final del recorrido resulta
que hemos hecho una figura, y además hemos usado papel
con su color favorito, la actividad será funcional para
él: ha hecho un trabajo bonito que se llevará a
su casa.
Además, es importante flexibilizar la presentación
de las actividades, de manera que nuestra programación
no sea rígida y se adapte a las condiciones del niño
en cada momento. Así, es posible que nosotros hayamos preparado
una sesión con una determinada actividad, pero si ese día
el niño llega cansado, enfadado o triste, tendremos que
cambiarla porque de otro modo no se conseguirá un verdadero
aprendizaje. Las actividades serán además de corta
duración pero tenemos que avisarle de los cambios que vayan
apareciendo. Los chicos con síndrome de Down no mantienen
la atención durante mucho tiempo en la misma actividad,
pero tampoco se adaptan bien a los cambios.
C. Instrumentos de evaluación
Para realizar una verdadera evaluación de los progresos
del alumno, así como de su nivel inicial, no siempre podemos
utilizar los mismos instrumentos con todos los niños. Del
mismo modo que no podemos darle a un niño ciego un libro
escrito, tampoco podemos evaluar a un niño con síndrome
de Down del mismo modo que al resto de los alumnos. El uso del
examen escrito se limitará aquellos alumnos que realmente
saben leer, pero obviamente tendrá que adaptarse al nivel
de escritura del alumno: se estudiará si es mejor preguntas
abiertas o tipo test, por ejemplo.
En los niños más pequeños, se evaluarán
los aprendizajes conseguidos mediante la manipulación,
aplicación o uso de los contenidos trabajados. Se harán
exámenes orales, o se pedirán trabajos o actividades
en las que el alumno demuestre lo que conoce.
Los alumnos con síndrome de Down tienen dificultades en
la generalización de los aprendizajes, de manera que no
les evaluaremos siempre del mismo modo ni con los mismos materiales,
ya que es posible que hayan aprendido en un determinado contexto,
sin generalizar a otras situaciones.
Finalmente decir que es fundamental la evaluación continua,
y no determinar si un alumno sabe o no sabe por lo que demuestre
en un momento dado, sino a lo largo de todo el curso.
D. Temporización
El tiempo hace referencia tanto a los momentos que son más
adecuados para ejercitar determinados tipos de aprendizaje como
al tiempo que el alumno pasa con los diferentes profesionales
que le apoyan. Así, el apoyo puede ser dentro del aula,
de manera que el tutor desarrolla la clase sin cambiar su ritmo,
mientras que el profesor de apoyo se asegura de que el alumno
con síndrome de Down adquiere los contenidos impartidos;
por su parte, el apoyo fuera del aula implica que en determinados
momentos el alumno con necesidades educativas especiales recibe
un apoyo individual en las áreas o contenidos en los que
se encuentra con mayores dificultades.
Adaptaciones de acceso al currículo: personales, materiales,
físicas y de comunicación
A. Personales
Los centros que acogen en sus aulas a alumnos de integración,
y concretamente a alumnos con síndrome de Down, deben contar
con un equipo de profesionales de diferentes especialidades que
respondan a todas las necesidades educativas de sus alumnos.
Por un lado está el profesor tutor, que
es el profesional de referencia para el niño. Es el que
pasa más horas con él y es posible que sea el que
tenga más conocimiento del mismo y más contacto
con la familia. Habitualmente sirve también de vínculo
de unión entre todos los profesionales implicados. Pero,
además, dentro del centro están los maestros
especialistas en pedagogía terapéutica,
los maestros especialistas en audición y lenguaje,
los fisioterapeutas, los orientadores
y, en algunos casos, los centros cuentan con un educador y/o con
un auxiliar sanitario.
Se exponen a continuación las principales tareas de cada
uno de los profesionales:
» Tutor:
- Facilita la integración de los alumnos con síndrome
de Down en su grupo de clase así como en el conjunto de
la dinámica escolar.
- Contribuye a la personalización de los procesos de enseñanza-aprendizaje.
- Efectúa el seguimiento global del alumno, detectando
y poniendo remedio a las diferentes necesidades detectadas.
- Coordina toda la información que se posee del alumno
con síndrome de Down integrado en su aula, orientando al
resto del equipo y a los padres acerca de temas como la evaluación
del alumno o su promoción.
- Realiza con el resto de profesores el ajuste de las programaciones
didácticas.
- Constituye el principal canal de comunicación entre la
familia y el centro.
» Maestro de apoyo especializado en pedagogía
terapéutica:
- Es el encargado de desarrollar el apoyo intensivo del alumno.
- Desarrolla su labor ya sea en el aula o fuera de ella.
- Orienta al tutor en aspectos relacionados con las adaptaciones
metodológicas y organizativas del aula, los materiales
didácticos y los recursos personales adecuados.
- Elabora y adapta materiales específicos.
- Propone diferentes metodologías para utilizar con unos
alumnos y otros.
- Orienta al tutor en el modo de adaptar los objetivos, los contenidos
y los diferentes niveles dentro de los mismos aprendizajes generales
y comunes para todos los alumnos.
» Maestro especializado en audición
y lenguaje/logopeda:
- Previene, detecta, evalúa, interviene y realiza el seguimiento
de las alteraciones en el habla, el lenguaje o la comunicación.
- Colabora con el tutor y resto del equipo orientando acerca del
alumno con síndrome de Down y su lenguaje, su habla o cu
comunicación.
- Desarrolla su labor fuera del aula.
» Orientador del centro:
- Es el profesional que sirve de enlace entre el tutor y los profesores
especializados, y está en contacto con los equipos de orientación
del sector.
- Participa en la elaboración de la adaptación curricular
del alumno con síndrome de Down, orientando sobre las metodologías
más adecuadas, la selección, organización
y secuenciación de objetivos y contenidos, y el desarrollo
de actividades.
- Detecta y evalúa a los alumnos con necesidades educativas
especiales.
- Forma parte en la toma de decisión en cuanto a la necesidad
o no de profesores de apoyo especializados (pedagogía terapéutica,
logopedia o fisioterapia)
» Fisioterapeuta:
- Es el profesional encargado de realizar las tareas que tienen
por objeto la prevención y recuperación física
de los alumnos que lo necesitan. En el caso de los niños
con síndrome de Down, suelen recibir fisioterapia durante
los primeros años de vida, suprimiéndola en edades
posteriores. Pero es bueno que haya un orientador de los ejercicios
físicos, deporte y psicomotricidad.
- Valora e interviene en los casos de niños con necesidades
educativas especiales que pueden necesitar de fisioterapia.
- Es el encargado de orientar acerca de los apoyos técnicos
relacionados con el desarrollo motor.
» Educador:
- Es el profesional encargado de apoyar a los alumnos con necesidades
educativas especiales en los momentos de aseo, comida, etc., cuando
no son capaces de hacerlo por sí mismos.
B. Materiales
Dentro de los elementos materiales, están los materiales
didácticos propiamente dichos, pero también los
aspectos organizativos referentes, al espacio o a los diferentes
agrupamientos de los alumnos.
Cuando hablamos de recursos materiales se está haciendo
referencia a otro medio de acceso al currículo. Como ya
se ha dicho, no basta con saber qué le voy a enseñar
al alumno, sino que es necesario disponer de los medios adecuados
para que el alumno acceda a los objetivos y contenidos propuestos.
Tomemos un ejemplo: un alumno con síndrome de Down al
que deseamos enseñarle a hacer líneas horizontales.
Le damos una ficha, como la que aparece a continuación
(figura 1):
El alumno tendrá dificultades para:
- discriminar el dibujo, ya que las imágenes son demasiado
pequeñas.
- discriminar las formas y las líneas, porque la línea
es demasiado fina.
- saber dónde empezar y terminar la línea.
- relacionar los dos objetos que debe unir.
Es decir, el alumno se va a encontrar con un conjunto de estímulos
que le van a distraer y separar de su tarea, que es realizar una
línea recta. Lo que nosotros podemos pensar que son estímulos
para que la tarea sea más motivadora o divertida, y que
de hecho lo es para otros niños, resulta que para nuestro
alumno es demasiada información que le aleja de nuestro
objetivo.
Sin embargo, si sustituimos esta ficha por la que aparece a continuación,
veremos que hemos solucionado algunas de las dificultades anteriores
(figura 2):
Ahora, el alumno:
- sabe dónde debe empezar y terminar la línea, ya
que se ha incluido un punto en cada uno de los extremos de la
trayectoria.
- No habrá dificultades de asociación de los dos
dibujos, ya que son iguales.
- Los dibujos son más fáciles de percibir porque
las líneas son más gruesas y los dibujos más
grandes.
El tamaño del dibujo se irá reduciendo a medida
que el niño va dominando la técnica. Pero lo importante
es que de este modo le enseñamos realmente lo que nos habíamos
propuesto (realizar trazos horizontales) y el niño irá
entendiendo la técnica. Si insistimos en ofrecerle un material
poco adecuado para él, nunca sabremos si nuestro alumno
no sabe hacer líneas horizontales o si es que se distrae
con los elementos de la ficha.
Sin embargo, al hablar de adaptar los elementos de acceso al
currículo de tipo material no nos referimos únicamente
a los materiales didácticos, sino también a los
accesos a la escuela, a las adaptaciones curriculares e incluso
a la utilización de sistemas alternativos o aumentativos
de comunicación.
¿Cómo debe ser el material usado con
los alumnos con síndrome de Down?
El material que usemos con los alumnos con síndrome de
Down debería paliar las mayores dificultades que ellos
poseen. Por ejemplo: sabemos que los alumnos con alumnos con síndrome
de Down procesan mejor la información simultánea
(que llega de un modo global, casi siempre de manera visual) que
la secuencial (la que es más analítica, en la que
el orden tiene una importancia, casi siempre la auditiva). Si
sabemos esto, el material que seleccionemos debería llegar
vía visual. Las órdenes que se le den, deberían
apoyarse en imágenes, para que las comprenda mejor. Así
salvamos esa dificultad pero estamos transmitiendo la información
que deseamos, asegurándonos de que la recibe y la comprende.
Otra cosa es que específicamente queramos trabajar su memoria
auditiva. Entonces sí usaremos un material que llegue por
esta vía, para ejercitarla. Pero no mezclaremos ambos porque
no sabremos si no nos entiende o no sabe hacerlo.
En general, todo material debe ser motivador y guía para
el proceso de enseñanza - aprendizaje. También debe:
- adaptarse a la edad de los alumnos
- ser seguro
- ser resistente y duradero
- ser de fácil manejo
- ser atractivo
- ser polivalente.
Pero sobre todo, debe responder al objetivo planteado. En ocasiones,
se confunden los objetivos que debemos conseguir con las actividades
que se hacen para alcanzar un objetivo. Así, cuando enseñamos
a un niño a hacer puzzles, el puzzle es la actividad, es
el material que usamos, es el medio que hemos decidido utilizar
para alcanzar un objetivo: mejorar la orientación espacial.
Si se tiene claro el objetivo, y se tiene claro para qué
sirve cada material, todo irá bien.
Otro aspecto importante es que en la mayoría de los casos,
el material debe estar personalizado o adaptado, no sólo
al síndrome de Down, sino a ese alumno concreto que tiene
síndrome de Down. Este aspecto es muy complicado para el
tutor, pero es posible que no lo sea tanto para el profesor de
apoyo.
¿Cómo seleccionar el material más
adecuado?
Existe muchísimo material susceptible de ser utilizado
con los alumnos con síndrome de Down, por eso es difícil
seleccionar el más adecuado.
También depende mucho de la situación en la que
nos encontremos: si estamos en el aula con el resto de los alumnos
o estamos en el aula de apoyo, donde el trabajo es más
individual.
Para el profesor que está en el aula, es importante que
seleccione un material que no se diferencie demasiado del que
usan el resto de los compañeros. De este modo, el alumno
no se siente diferente y sus compañeros también
lo perciben de otro modo.
Sin embargo, cuando está en el aula de apoyo, este criterio
no es tan relevante como que utilice un material que le ayude
a adquirir conceptos en los que tiene más dificultad. En
cuanto al espacio, el alumno con síndrome de Down debe
estar sentado en un lugar en el que acceda fácilmente a
la información, donde no se distraiga y desde el cual saque
el máximo partido a la clase. Este lugar, habitualmente
es el que esté más cerca del profesor en el caso
de una distribución convencional, o junto con alumnos más
aventajados, si se trata de mesas con varios alumnos. Por otro
lado, es importante ser creativo y no limitar la enseñanza
al aula, ampliando los espacios (huerta, jardín, sala de
psicomotricidad, visitas a lugares fuera de la escuela, etc.)
Un método muy eficaz es el de implicar a uno o varios alumnos
en el proceso de enseñanza, de manera que unos alumnos
sean tutores o guías de otros.
Por último, otro modo material de acceder al currículo
son los diferentes agrupamientos de los alumnos es. Así,
en función de la materia a enseñar, de la edad de
los alumnos y de las características concretas de los mismos,
se pueden:
a) Flexibilizar los agrupamientos de los alumnos.
b) Los alumnos con síndrome de Down tienen una gran capacidad
de imitación, por lo que les favorece estar en contacto
con alumnos mejor dotados que sirven de modelo adecuado para ellos.
C. Físicas
Hacen referencia a los aspectos físicos del aula o del
centro. Desde la supresión de barreras arquitectónicos
hasta la disposición del aula, de los materiales, de la
iluminación, del entorno en que está, del ruido
exterior, de la adaptación de las sillas y mesas para que
el alumno esté correctamente sentado o adaptaciones en
las pantallas de ordenador en el caso en que sea necesario, la
utilización de gafas o de audífonos. En este sentido,
las piernas de los alumnos deben estar en ángulo recto,
con los pies apoyados en el suelo o en una tarima si es que no
llegan. La altura de la mesa debe ser la justa para que el alumno
acceda con facilidad a la misma, de manera que su espalda permanezca
erguida.
D. Comunicación
Hace referencia a la incorporación de
métodos aumentativos o alternativos de la comunicación.
Así, aunque los alumnos con síndrome de Down suelen
ser capaces de expresarse oralmente, no lo hacen con la misma precisión
que el resto de los alumnos, y su comprensión tampoco es
igual.
[Link
http://www.down21.org/educ_psc/educacion/comunicacion/nociones.htm]
Algunas orientaciones son:
a) Apoyo visual mediante imágenes de las órdenes dadas
oralmente.
b) Escribir en la pizarra las órdenes dadas verbalmente.
c) Colocar indicadores visuales claros de los diferentes espacios
del centro y del aula.
d) Indicar con imágenes o palabras los horarios o la secuencia
de las diferentes actividades a realizar.
e) Indicar con palabras o imágenes las diferentes tareas
que se han de realizar. Por ejemplo, saludo al entrar en clase (junto
a la puerta), cuelgo mi abrigo (junto a la percha), me lavo las
manos antes de comer, etc.
Bibliografía
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especiales y adaptaciones curriculares. CNREE, MEC. Madrid.
1996
- Calvo Rodríguez A, Martínez Alcolea A. Técnicas
y procedimientos para realizar adaptaciones curriculares.
Madrid, Edit Escuela Española 1999.
- García Vidal, J.: Guía para realizar adaptaciones
curriculares. EOS, Madrid, 1993
- Molina S (Coordinador). Psicopedagogía del niño
con síndrome de Down. Granada, Edit Arial 2002.
- Ruiz Rodríguez, E. Adaptaciones curriculares individuales
para los alumnos con síndrome de Down. En
http://www.infonegocio.com/downcan/todo/interes/adaptacionescurriculares.html
- Troncoso MV. Programación educativa en el niño
con síndrome de Down. Revista Síndrome de Down
1995; 12: 7-11.
- Vega A, (coord). La educación de los niños
con síndrome de Down. Principios y prácticas. Amarú.
Madrid. 2001
- Troncoso, N.V. y Del Cerro, M. (1998) Síndrome de Down:
lectura y escritura
- http://es.geocities.com/adaptacionescurriculares/formatos.htm
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