
PRÁCTICA
DE LA LECTURA

Primeros consejos
Independientemente del método utilizado, los diferentes autores
coinciden en una serie de premisas que deben respetarse:
a) Ambiente:
El ambiente debe ser acogedor, un lugar donde el niño se sienta
confiado y cómodo. Que no se sienta presionado o en "clase".
b) Lúdico:
El modo de trabajo ha de ser lúdico. Ello implica que el niño
disfrute con la actividad. Que la sienta como un juego. Y para ello,
es fundamental que el educador también lo sienta así.
c) Educador:
Es conveniente que sea una única persona la que desarrolle el
programa. Si no es así, y existen más profesionales implicados
o interviene la familia, la coordinación entre ellos es clave.
Además, el niño debe hacer establecido previamente una
relación afectiva adecuada con el educador. Si se trata de un
profesional que entra por primera vez en contacto con el niño,
es mejor destinar los primeros días a conocerse mutuamente.
d) El programa debe aplicarse regularmente.
Es fundamental la constancia y la frecuencia. De otro modo, no se tendrá
éxito. Pero en la misma medida, es importante que el tiempo dedicado
a su aprendizaje sea el adecuado para cada niño. Al principio
bastan cinco minutos al día.
e) El material debe ser preparado de forma individual,
de modo que se adapte a los intereses, gustos, motivaciones y características
de cada niño.
f) Funcionalidad
La funcionalidad del aprendizaje, el darle sentido y que el niño
le encuentre utilidad es importante para la interiorización y
generalización de los contenidos.
g) Reforzamiento
Reforzar los aprendizajes, apoyarse en lo conocido y avanzar poco a
poco, son algunas de las claves para evitar la frustración ante
las dificultades que aparezcan y para proporcionar confianza y seguridad
al niño.
h) Animación a la lectura
Los padres lectores son modelos altamente motivadores de la lectura
para sus hijos. La animación a la lectura no significa sólo
comprar libros, cuentos, o celebrar el día del libro. Significa
tener un ambiente que motive, que anime a leer: ver a sus padres leyendo
en lugar de viendo la tele, contar cuentos antes de acostarse o animarles
a que lean ellos solos un ratito, aprovechar una tarde lluviosa para
leer en lugar de jugar siempre a otro tipo de juego, escribir su nombre
en la puerta de su cuarto, y muchos más ejemplos de actitudes
de la familia que motivan esta afición.
Tipo de letra, tamaño y color
En los métodos que se comentan, las palabras se presentan en
cartulinas blancas o marfil, de tamaño variable en función
de la edad del niño. Por ejemplo, Maria Victoria Troncoso y Mercedes
del Cerro proponen que, si se enseña a un niño pequeño,
cada palabra no debe sobrepasar los 15 cm., ya que es la medida adecuada
para poder percibir una palabra de una sola ojeada, sin mover los ojos.
Respecto al color, muchos proponen el rojo por llamar más la
atención de los niños, y ser más fácilmente
percibido por ellos. Sin embargo, a medida que se avanza en el proceso,
las letras se hacen también en negro, e incluso en todos los
colores, con el fin de favorecer la generalización del aprendizaje.
El tamaño de las letras debe de ser grande y claro. Que no haya
confusiones entre unas letras y otras. Troncoso y del Cerro utilizan
la letra minúscula y enlazada, mientras que otros, sobre todo
los autores anglosajones, utilizan la letra de imprenta.
La letra minúscula entrelazada tiene la ventaja, en comparación
con la letra de imprenta y la mayúscula, que permite una percepción
unitaria de la palabra, así como una percepción más
fácil de las separaciones entre unas palabras y otras. Además,
es el modo habitual de escribir, en oposición a las mayúsculas.
Por su parte, hay autores que defienden la enseñanza de las letras
mayúsculas, ya que existen muchos letreros en la sociedad escritos
en mayúsculas, y porque su grafía es más fácil.
De cualquiera de las maneras, el objetivo es que paso a paso dominen
todos los tipos de letra, y se ha comprobado que los niños no
presentan dificultades en pasar de un tipo a otro conforme avanza el
aprendizaje.
Por último, las palabras deben estar escritas correctamente,
es decir, con las tildes y, en caso de ser nombres propios, con la primera
letra en mayúscula. Así mismo, se recomienda escribir
la palabra con su correspondiente artículo (al principio siempre
determinado: el ó la)
Vocabulario
Uno de los componentes diferenciadores de los actuales métodos
de lectura es su carácter significativo, que el niño le
de un significado desde el principio, que su lectura sea por tanto,
comprensiva.
Atrás quedaron pues los métodos anteriores, sintéticos,
algunos comentados anteriormente, en los que incluso se separaba la
etapa de lectura mecánica de la de lectura comprensiva, o se
daban a leer palabras sin significado con el fin de enseñar el
proceso de decodificación.
Se ha visto que en todos los niños, pero especialmente en los
que presentan necesidades educativas especiales, el hecho de que lo
leído signifique algo que ellos comprendan es fundamental.
Por tanto, el vocabulario a enseñar al niño debe tener
importancia para él. En primer lugar, se suele recomendar empezar
la lectura con el nombre del niño. Es importante que se le enseñe
el nombre, diminutivo o apodo por el que se suelen dirigir a él:
ya sea Santi, Bea, Maribel, etc.
Una vez introducido el primer nombre, se continúa con nombres
afectivamente importantes para el niño: papá, mamá,
el nombre de su perro, de sus hermanos, etc. En la introducción
de las primeras palabras, es importante que no comiencen por la misma
letra y que sean gráficamente bastante diferentes, para evitar
errores.
A continuación, se aumenta progresivamente el vocabulario del
niño teniendo en cuenta sus intereses y aficiones, pero también
buscando al principio palabras de dos sílabas, y de sílabas
directas. Además, no deben parecerse demasiado unas a otras,
para no confundir al niño. Si se trata de un niño con
lenguaje oral, una buena opción es elegir palabras que ya conoce,
de manera que comprenda su significado; del mismo modo, las que el chico
articule mejor deberían preceder al resto, de modo que vaya ganando
además confianza en sí mismo.
Algunos autores, como Troncoso y del Cerro, recomiendan una muestra
de 60 palabras, que incluyen nexos, pronombres personales, verbos y
adjetivos, con el fin de iniciar lo antes posible la lectura de frases
con sentido.
Las primeras palabras
Como ya se ha comentado, estos métodos de lectura son globales,
por tanto, lo que se enseña es la totalidad de la palabra.
En la mayoría de los casos, esta palabra se acompaña de
la foto o dibujo que representa. De este modo, el niño asocia
esa imagen, con su significado, a esa grafía y a ese sonido.
Poco a poco, la palabra, como imagen global, se grabará en su
memoria y será capaz de reconocerla y de diferenciarla de otras.
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