
INTRODUCCIÓN
Hace 30 años, la mayoría de las
personas con síndrome de Down no sabían leer. La razón
fundamental es que se consideraba que no tenían capacidad para
ello, y en caso de tenerla, se pensaba que no serviría para nada.
En definitiva, se les privaba del aprendizaje de la lectura.
Hasta los años 60, la mayoría de las teorías pedagógicas
recomendaban que no se debía enseñar a leer a los niños
hasta que no tuvieran 6 años, ya que era ésta la edad
a la que estaban maduros. De hecho, todavía hoy la lectura y
la escritura son objetivos educativos de primero de primaria, es decir,
de 6 años.
¿Qué ocurría, entonces, con los niños con
síndrome de Down? Pues que habitualmente no alcanzaban una edad
mental de 6 años hasta los 14, si es que la alcanzaban. Pero
además, como se partía de la premisa de que después
de los 14 años ya era demasiado tarde para enseñar a leer
a una persona, especialmente con síndrome de Down, tampoco se
les enseñaba.
En 1964 Glenn Doman publica su obra "Cómo enseñar
a leer a su bebé", revolucionando las ideas que se tenían
hasta entonces: no era necesario esperar a los 6 años. Se podía
empezar a enseñar a leer a un bebé desde los 6 meses.
Aunque las teorías de Doman no se han confirmado en investigaciones
científicas, y menos para los niños con síndrome
de Down, lo cierto es que es posible enseñar a leer a los niños
antes de los 6 años, como han corroborado numerosas investigaciones
y métodos. Además, la enseñanza precoz de la lectura
favorece el desarrollo del lenguaje, y lo que es más: no es necesario
poder hablar para ser capaz de leer.
El objetivo actual no es que las personas con síndrome de Down
aprendan a leer mecánicamente, sino que comprendan lo que leen
y que la lectura constituya una herramienta útil para acceder
a información importante, estar al tanto de lo que ocurre en
el mundo, aprender determinados contenidos y conceptos nuevos, estudiar.
Pero además, se es aún más ambicioso, y se busca
el placer de la lectura; es decir, que las personas con síndrome
de Down encuentren en la lectura una fuente de placer, una actividad
que llene sus espacios de ocio, un hobby al que dedicarse, y que no
sólo entiendan la lectura como medio de aprendizaje.
En los siguientes apartados se aportarán las teorías que
en la actualidad dominan la enseñanza de la lectoescritura de
las personas con síndrome de Down, en castellano.
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