
| Cómo
ayudar a que el niño siga aprendiendo |
Cuando unos padres tienen un hijo con síndrome de Down, a menudo
se informan concienzudamente, buscan los mejores libros y profesionales
de la atención temprana, acompañan a sus hijos a logopedia,
a fisioterapia, a estimulación, a natación, etc., y se esfuerzan
cada día en enseñar algo nuevo a su hijo.
¿Qué ocurre cuando por fin ha entrado en un colegio, ya
sea de integración o de educación especial?
A veces se puede pensar "bueno, al fin ha empezado el colegio y ya
puedo descansar". Desgraciadamente no es así. No se puede
dejar toda la responsabilidad de la educación de los hijos en el
colegio. Todo lo contrario: es responsabilidad de los padres la supervisión
de los trabajos que se hacen en el colegio y asegurarse de que se hacen
los trabajos necesarios en casa. Y si esta es una responsabilidad de todos
los padres, el esfuerzo de los padres de niños con síndrome
de Down deberá ser mayor.
Todos los padres, independientemente de si sus hijos tienen o no síndrome
de Down, han de ser conscientes de que, de un modo u otro, van a tener
que "trabajar" con éstos en casa después de las
clases.
Por eso, es fundamental establecer una buena relación con
los educadores del niño. Se debe exigir que el maestro
sea accesible y que mantenga a los padres informados de manera continua
sobre los avances del chico; pero en la misma medida los padres deben
ser responsables y colaborar en todo lo que pida el maestro. Desgraciadamente
el profesional no puede conseguirlo todo, y es demasiado habitual que
los padres le exijan unos resultados imposibles sin su colaboración.
Por otro lado, los padres no son profesionales y por eso necesitan los
consejos y pautas de los que expertos, por otro lado a menudo ausentes.
Efectivamente, los padres comentan a menudo que no saben cómo ayudar
a sus hijos, que no tienen paciencia, que es mejor contratar a un profesional
para realizar esas actividades. Y esto no deja de ser cierto, especialmente
en lo que a aspectos académicos se refiere. Pero la educación
no se reduce a eso. El crecimiento de las personas es mucho más,
y las familias tienen en sus manos mucho más poder y ejercen en
sus hijos más influencia de la que a veces se piensa.
Así, hay padres a quienes les resulta imposible explicar los deberes
a sus hijos, o se angustian porque no avanzan lo que ellos esperan. Pero
seguro que son capaces de contar un cuento diferente cada día,
o de compartir con su hijo su hobby preferido, o de hacer una cena especial.
Es decir, los padres no son profesionales de la educación especial,
ni de la salud, ni del lenguaje ni de matemáticas, ni tienen por
qué serlo. Deben distinguirse bien ambos roles.
El objetivo de este artículo es orientar a las familias sobre los
mejores modos de ayudar a sus hijos en su continuo proceso de aprendizaje:
a) Cómo crear un clima en casa que motive el aprendizaje:
| 1. |
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En lo posible, se deben elegir momentos
de descanso y relajados, en los que no haya prisas y en los que
el niño esté bien despierto. Si se observa cansancio
o tensión, es mejor dejarlo. |
| 2. |
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Se debe elegir un lugar tranquilo,
sin distracciones, con buena luz e incluso con alguna música
suave. |
| 3. |
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Es importante aprender a escuchar
al niño. Los niños expresan sus emociones no sólo
con las palabras. Se debe estar atento para entender sus señales
y responder a sus inquietudes. En ocasiones los planes que se habían
planteado los padres no son los mismos que tiene el niño,
y se debe ser flexible y cambiar de actividad si es necesario, pero
respetando siempre unos límites establecidos. |
| 4. |
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Aplaudir y alabar siempre sus esfuerzos,
aunque no hayan conducido a la consecución del objetivo.
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| 5. |
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Repetir a menudo las mismas actividades,
porque ello ayuda a fijarlas en la memoria, a aprenderlas y a generalizarlas. |
| 6. |
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Ser persistente. Una de las tareas
más difíciles de los padres es proseguir cuando parece
que nada avanza y ser quienes mantengan el ánimo en los hijos. |
| 7. |
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Ser capaz de aprovechar cualquier
oportunidad para enseñar, sin perder la afectividad que deben
tener los padres con sus hijos. Es decir, enseñar con cariño,
como se enseña algo a un niño pequeño que está
ávido por aprender. Pero sin vivirlo con angustia. |
| 8. |
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Tratar de convertir todas las actividades
en juegos. |
| 9. |
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MANTENER LA ALEGRÍA EN LA CASA. |
| 10. |
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Y fundamentalmente, ser capaz de reconocerlo
cuando no se pueda hacer y de buscar ayuda de cualquier tipo si
se considera necesario. |
b) Las leyes de aprendizaje
Además de estos consejos, es importante tener en cuenta las leyes
de aprendizaje al enseñarle algo al chico con síndrome
de Down:
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1. Cuando dos sucesos se presentan juntos al mismo tiempo y en el
mismo sitio, se aprenden juntos.
2. La repetición aumenta la probabilidad del aprendizaje
3. Los niños tienden a repetir los actos que les satisfacen.
4. Los niños aprenden más fácilmente si la
información que se presenta juntamente permanece junta.
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c) Las tareas deben enseñarse paso a paso
Incluso lo más sencillo debe desmenuzarse en pequeños
pasitos, que deben enseñarse poco a poco. Por ejemplo, el enseñar
a atarse los zapatos es una tarea difícil que se puede dividir
en pequeños pasos. Se deben enseñar los pasos uno a uno,
y se debe reforzar al niño con alabanzas cada vez que consiga
alcanzar alguno de ellos. Una técnica es que el adulto haga todos
los pasos excepto el último, dejando que sea el niño el
que lo realice, de manera que sea él quien realmente termine
la tarea. A medida que aprende los pasitos, el adulto va haciendo menos,
hasta que finalmente es el niño el que hace la tarea completamente.
Otra forma es que el adulto sirva de modelo, y el niño vaya imitando
cada etapa, con ayuda si es necesario.
d) Fomentar la capacidad de decisión de los niños
El fomento de la toma de decisiones constituye un interesantísimo
modo de enseñar para los padres. No se trata de que el niño
haga únicamente su voluntad, sino de confiar en él algún
tipo de elección: qué ropa desea ponerse, qué juguete
prefiere, qué fruta desea, etc. Esto le ayuda a tener confianza
en sí mismo, a sentirse más seguro y a aumentar su autoestima,
aspectos todos fundamentales en el desarrollo de las personas con síndrome
de Down.
e) Respetar su intimidad
Efectivamente, el ayudar a las personas con síndrome de Down
a tener confianza en sí mismas es una tarea que requiere tiempo
pero, a la larga, es lo más creativo para motivar el aprendizaje
del niño y para ayudarle a crear una buena imagen de sí
mismo. Para ello, es importante no sólo respetar a las personas
con síndrome de Down desde que son pequeños, sino también
demostrarlo y que ellos se den cuenta de ello, que se sientan valorados
y que perciban que son tenidos en cuenta. A continuación se indican
algunas conductas importantes que muestran respeto hacia las personas
con síndrome de Down:
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Llamar a la puerta antes de entrar en su cuarto
Decir "por favor" y "gracias" en cuantas ocasiones
le parezca que él debería decirlos
Hablar en privado con él cuando haya que llamarle la atención,
nunca delante de los demás y, por supuesto, jamás
humillándole
Presentarle a las amistades
Incluirle en las conversaciones
Darle la oportunidad de responder sin adelantarse a hablar o responder
por él
Reconocer su esfuerzo, por pequeño que sea
Escucharle atentamente cuando habla, mirándole a los ojos
para que note que se le atiende
Decirle algo positivo todos los días |
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f) Horarios, listas, planificaciones, agendas
o relojes
Otra ayuda importante la pueden constituir la realización de
horarios, listas, planificaciones, agendas o relojes. En ellos
se recogen las actividades diarias y tareas que el niño ha de
hacer, a lo largo del día, o de la semana. Es importante hacerlo
con él e ir anotando las tareas realizadas de manera que queden
visibles y premiadas.
Por ejemplo: "mis tareas de la semana":
| Tareas |
Lunes |
Martes |
Miercoles |
Jueves |
Viernes |
Sabado |
Domingo |
Levantarse
con despertador
Vestirse
Lavarse la cara y las manos
Cepillarse los dientes
Peinarse
Colocar el pijama en el colgador
Hacerse la cama
Retirar los platos del desayuno
Vaciar la basura
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Así es como el niño va ganando en confianza y se motiva
para aprender. Esto hay que empezarlo desde muy pequeño y mantenerlo
siempre, hasta que forme parte de la conducta habitual. Al final, funciona.
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