- Se le enseña al niño la primera tarjeta indicándole,
por ejemplo: "Mira, es el color rojo".
- Se le muestra la lámina en la que aparecen los dos colores,
y se le dice: "Busca otro igual a ese (señalando la
tarjeta del color rojo)... ¡Aquí! ¡Muy bien!
Pues coloca el rojo encima del rojo."
- Se le entrega ahora la segunda tarjeta, y se le pide que la
coloque también sobre la que es igual en la lámina.
Por ejemplo, se le puede decir: "Toma, es el color amarillo.
Dime donde hay otro igual... ¿lo has encontrado? Muy bien.
Ahora lo colocas encima. "
- Otro día se puede repetir este juego alternado las tarjetas,
para que no las coloque siempre en el mismo orden.
- NOTA: Aunque el objetivo principal es la discriminación
visual de los colores, también se enseña el nombre
de los colores. Por tanto, a medida que el niño va progresando
y conociendo los lotos, puede pedirle que señale un color
determinado, o que lo nombre. Habitualmente el primero que
se conoce es el rojo, porque es más fácil de discriminar.
Por ello se incluye más que los otros colores. Sin embargo,
se pueden modificar los colores, añadir o quitar lotos
en función de las características del niño.
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