
La escritura manuscrita es una tarea ardua para la mayoría de los niños con síndrome de Down. Esto supone que necesita ayudas extras para no desanimarse y realizar todos los ejercicios que sean necesarios. ¡Tantas repeticiones!...El talante optimista y cordial del profesor le predispone a dar gusto y a esforzarse.
El profesor procurará proporcionarle el mínimo de ayuda necesario para evitar su desánimo y fracaso, consiguiendo el máximo progreso a través de las ejecuciones.





