Es un buen momento para que el niño practique el trazado de los números. Deben prepararse láminas en las que haya un número de dibujos que corresponden a la cifra que se traza. Aunque es un trabajo de escritura y no de cálculo, conviene que el niño mantenga el concepto de cantidad atribuida a ese dígito.
Los números deben aprenderse, al igual que el resto de los trazados, de un modo determinado que facilite su ejecución y su claridad: punto de inicio y dirección concreta.
Los niños disfrutan mucho cuando se dan cuenta de qué fácil es hacer el 8 si lo inician como un 2 que, al final, se cruza con una raya hacia arriba y a la izquierda.
También disfrutan con la ayuda verbal que se les da para que recuerden cómo hacer el 5: «un palo que baja.... una barriga....un sombrero...»; aunque no sea preciso el lenguaje, les divierte oírlo y les ayuda a interiorizar el trazado.