El primer trazo que enseñamos al niño es el vertical porque la posición de la mano durante la ejecución permite ver el punto de partida, la trayectoria y el punto de llegada. Este trazo supone sólo un desplazamiento del brazo.
Las primeras hojas de trabajo se preparan teniendo en cuenta los objetivos perceptivos y el vocabulario de imágenes que el niño conoce. Se ponen 3 dibujos en la parte superior de la hoja y otros 3 iguales en la parte inferior.
Se llama la atención del niño sobre los dibujos y se hace una lectura de los mismos, haciendo algún comentario oportuno, como por ejemplo:
—«¡Mira! aquí hay un autobús, un globo y un jersey.
—¡Mira, aquí también hay un autobús, un globo y un jersey!
—El autobús y el autobús son iguales. ¡Vamos a hacer una raya del autobús al autobús! ¡Mira cómo lo hago yo!»
El profesor, que habitualmente está sentado enfrente del alumno, traza la raya en la dirección correcta empezando por el dibujo de la parte superior y acabando la línea al llegar al dibujo igual de la parte inferior. El alumno estará mirando atentamente. Después se le invita a que haga igual con el segundo dibujo. Para comprobar que ha entendido, se le puede decir que siga con su dedo la trayectoria o se le ayuda a hacerlo. Después se le entrega el lápiz o la pintura para que ejecute el trazo. Si se siente inseguro, el profesor puede llevar su mano suavemente. El tercer trazado debe hacerlo solo. Puede suceder que el alumno inicie la línea y después levante la mano y el brazo, separando el lápiz del papel, para ver el dibujo de llegada. Hay que enseñarle a no hacerlo, fijándose en qué sitio están los dibujos antes de iniciar las líneas
En las primeras sesiones, si el niño es pequeño, no será capaz de inhibir el gesto para frenar a la llegada y es probable que rebase el dibujo y el papel. Se le puede ayudar de diversas maneras:
La presentación del trazo vertical puede hacerse también con rayas discontinuas entre los dibujos a unir o con paralelas que sirven para indicar gráficamente la raya que hay que ejecutar. Conforme el niño progresa, automatizando el trazado de líneas y frenando a tiempo, se aumenta el número de ejercicios y se disminuye el tamaño de los dibujos.
Después los dibujos se eliminarán y se sustituyen por puntos de color. También se disminuye la longitud de las líneas. Por último se le presentan líneas de distinta longitud en la misma hoja para que mejore su atención, su percepción y su producción en función de las diferencias de los estímulos,
evitando que se deje llevar de un movimiento global de la mano de un modo automático, sino que ejerce un control en función del estímulo que ve. Como hemos dicho, conviene animar al niño para que haga un trazo controlado pero decidido, procurando que su mano esté relajada, sin rigidez ni contractura n los dedos o en la muñeca.