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Capítulo 12. Escritura: Segunda etapa

LETRA SCRIPT Y LETRA CURSIVA

La elección del tipo de letra a enseñar es un tema de permanente controversia. Los partidarios de la llamada letra script, que es la semejante a la letra minúscula de imprenta, defienden su uso porque es más fácil de trazar. Tienen razón en ello. Es la letra que habitualmente utilizan los niños en las escuelas sajonas y en muchas escuelas latinoamericanas. Las dificultades que plantea la letra script son las de carácter perceptivo por las fáciles confusiones que pueden producirse entre b y d, y entre p y q. También es un problema la falta de unión entre las letras, que no se trazan enlazadas. Ello hace más difícil ver la palabra como un todo. Incluso a veces no se ve la separación entre una palabra y otra porque los niños no dejan espacio suficiente entre ellas. Cuando se intenta enseñar a los niños a enlazar las letras, es preciso una nueva enseñanza y práctica.

Los partidarios de la letra cursiva o enlazada la defienden porque se escribe con más rapidez, la palabra se percibe como una unidad, se promueve un estilo propio y personal, y no es fácil que se produzcan confusiones perceptivas por que las letras se diferencian claramente entre sí. Sin embargo, es cierto que los rasgos de las letras que son complejos, hacen difícil el aprendizaje y dominio de su trazado. Los cambios de dirección que es preciso realizar en muchas letras, manteniendo la dirección correcta y realizando un trazado continuado hacia la derecha, exigen mucha práctica.

A pesar de estos inconvenientes, nosotros proponemos que en nuestro contexto cultural se enseñe a escribir a los niños con síndrome de Down con la letra cursiva. Además de las razones generales señaladas más arriba, es preciso tener en cuenta que es el tipo de letra que aprenden los niños en las escuelas españolas. Actualmente hay en España muchos textos escolares y cuentos para las primeras etapas que están impresos en letra cursiva. Pero quizás, la razón más importante es que es el tipo de letra que hacen los adultos en sus textos manuscritos. Consideramos que, siempre que sea posible, los niños con síndrome de Down, al igual que otros niños con discapacidad intelectual, deben aprender las tareas tal y como van a realizarlas después. A la larga es más efectivo, aunque se emplee más tiempo en el aprendizaje. Hacer cambios después, implica muchas veces volver a empezar, especialmente en tareas de coordinación motriz, tan complejas.

Como explicamos en el método de lectura, utilizamos esta letra desde el principio precisamente para facilitar al niño su percepción y memorización que le facilitarán la escritura de las palabras. Al escribir podrá evocar las formas que con tanta facilidad y rapidez reconoce cuando las ve.

La elección de la letra cursiva nos obliga a ser extremadamente cuidadosos en la preparación de los trabajos y en el modo de enseñar a los niños para hacer que la tarea les sea lo más asequible posible. Por este motivo, cada una de las letras debe carecer de adornos, rabitos y vueltas que sean innecesarios y que compliquen el modo de escribirla. A veces el palo vertical de la d la hace parecida a una l o en la q se añade una rayita en la línea vertical que no hace falta. Cuanto más sencillas sean las letras, mejor. Conviene observar a cada niño para comprobar si, a pesar de este consejo general, es mejor hacer algún adorno que facilite al niño el trazado de formas claramente distintas entre unas letras y otras.

Por ejemplo, si se le enseña una r sin giro al final de la primera línea que sube, el niño puede trazarla casi como una s, o si la v tampoco tiene una vueltecita antes de la línea que va a servir para enlazar, el niño puede trazar la u y la v de un modo igual.

Durante la fase de aprendizaje, el alumno debe tener ante sí modelos que estén muy bien hechos y que siempre sean idénticos. Es preciso tener en cuenta que los niños con síndrome de Down necesitan mucho tiempo y bastantes repeticiones de ejercicios para lograr la interiorización de las grafías. Si cada vez que repasan o copian una letra, ésta se presenta con diferente forma, con más o menos adornos, se le confunde y se retrasa el aprendizaje de su trazado automático.

Otra de las ventajas de modelos buenos para copiar es que desde el principio se trabaja la caligrafía. A pesar de las dificultades, vale la pena esforzarse para que el alumno tenga una letra clara y bonita. Con los primeros modelos, además de interiorizar las grafías y aprender el modo de trazarlas, se da cuenta de las proporciones, de la separación entre letra y letra y de que no debe amontonarlas ni separarlas demasiado.

Conforme van adquiriendo soltura, incluso teniendo modelos idénticos, los alumnos evolucionan y desarrollan su modo peculiar de escribir, tienen su propia letra personal. Si se observa que el alumno hace una letra difícil de leer, se le propondrá que haga ejercicios de caligrafía para mejorarla y facilitar así su legibilidad. Sin embargo, debe respetarse su propio estilo de escribir. Con esto queremos decir que el alumno mayorcito, que es ya escritor, no realizará planas de caligrafía propias de un niño pequeño que está empezando. Pero sí se le animará para que se esfuerce por mejorar y hacer más clara y bonita su propia letra.

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