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ÍNDICE DE CAPÍTULOS

Capítulo 3. Proceso educativo de las capacidades perceptivas y discriminativas

Desarrollo de capacidades

Percepción y discriminación

EJEMPLOS DE INTERVENCIÓN EDUCATIVA

Los educadores han de poner un empeño especial en conseguir que el niño con síndrome de Down desarrolle sus capacidades de atención, de observación, de percepción y de discriminación, que le facilitarán una actuación adecuada en cada momento. Como es natural, los niveles o exigencias serán un poco más altos cada vez, de modo que el niño progrese en todas sus capacidades. Las tareas incluirán actividades que faciliten también el desarrollo de la destreza manual y de las capacidades cognitiva y lingüística. También ahora será preciso seguir un programa sistemático y estructurado para lograr que el niño esté preparado para los aprendizajes escolares. Las situaciones naturales y espontáneas en las que el niño desarrolla y hace uso de su capacidad discriminativa son necesarias, pero insuficientes, para participar después con éxito en la escuela.

Los niños con dificultades de aprendizaje en general y con síndrome de Down en particular, necesitan ver y hacer de un modo sistemático y ordenado, para aprender y comprender. Esta necesidad implica que el educador haga el consiguiente programa, aprovechando cada una de las tareas realizadas por su alumno. En cada una de las tareas el niño debe recibir una comprensible información verbal de lo que realiza. Además, en torno al objetivo fundamental de esa actividad, se aprovechará esa tarea para repasar o afianzar objetivos de otras áreas.

Un ejemplo podría ser el de un alumno que debe desarrollar el uso y la coordinación de ambas manos, porque habitualmente «ignora» una de ellas. Si el educador elige la tarea de abrir y cerrar unos cilindros o toneles encajables de colores, se aprovechará esta actividad para «repasar» la asociación de color y tamaño, los conceptos abrir-cerrar, meter y sacar, ¡más-más! Si se puede se harán una o dos torres, se compararán las alturas, se repasará el concepto encima. Al recoger todos los toneles, el niño comprenderá las relaciones entre los diferentes volúmenes y afianzará su comprensión sobre la permanencia del objeto. Será preciso que el educador le ayude a observar, dándole la información verbal precisa sobre lo observado. Así, el niño incrementa su compresión. Es preciso evitar grandes discursos y frases largas, que serían un obstáculo para que el niño capte la palabra clave que describe el concepto o la acción.

Esta práctica educativa, sencillísima de tener en cuenta en las sesiones educativas individuales, será una ayuda valiosísima para los programas posteriores. No es infrecuente que los niños con síndrome de Down de 2 a 4 años, que han participado de programas como éste, comprendan los conceptos básicos: forma, tamaño, color y relaciones espaciales muy pronto, garantizado así su aprovechamiento en la enseñanza en grupo que van a recibir en la escuela. También se indicará a la familia que aproveche las situaciones naturales que brinda el hogar para que el niño participe en tareas en las que tiene que hacer uso de sus capacidades perceptivas: desde clasificar los cubiertos hasta colaborar en el transporte y orden de la compra hecha en el supermercado, u ordenar su ropa y sus juguetes. En estas acciones realizadas en el hogar es fácil incorporar los conceptos básicos: grande-pequeño, dentro-fuera, encima-debajo, etc., que el niño aprende en la realidad y practica en situaciones diferentes, facilitando su consolidación, su transferencia y su generalización. Muchos niños no avanzan más porque no se aprovechan las situaciones naturales, ordinarias, para que piensen y aprendan.

Cuando llegan a la escuela infantil les falta el vocabulario comprensivo básico y necesario para comprender el lenguaje escolar. Frases como: «haced fila, uno delante de otro, el más pequeño delante», serán totalmente incomprensibles. Aunque el niño actúe por imitación de lo que hacen sus compañeros, sería muchísimo mejor que comprendiese el mensaje verbal. Si ha hecho filas de bloques o de latas, clasificándolas por tamaño, comprendiendo los conceptos delante, detrás, al lado, etc., estará más preparado.

Resumiendo, el desarrollo de las capacidades perceptiva y discriminativa implica que el alumno aprende a observar y capta semejanzas y diferencias, las relaciona, las asocia y las clasifica según diversas categorías y códigos. Aprende a comprender los términos y conceptos que implican esas relaciones, y a nombrar las diferentes cualidades o propiedades, siendo capaz de dar pequeñas explicaciones. Todo esto se consigue, en parte, con la manipulación y exploración natural que el niño hace con todos los materiales que se le dejan a su alcance, pero lo adquirirá mejor si, además, recibe una enseñanza sistematizada y estructurada en la que se seleccionen los materiales manipulativos y las representaciones gráficas más adecuadas a cada uno de los objetivos específicos o parciales que quieran ir alcanzarse.

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