Para mantener el objetivo de una lectura atenta e inteligente, que ayude al niño a pensar y mejorar sus capacidades intelectuales, siempre proponemos que se prepare el material de modo que al usarlo durante las actividades se facilite al niño la reflexión, la búsqueda de soluciones para algunos problemillas, la deducción, el pensamiento lógico y la elaboración de respuestas adecuadas. Todo esto puede incorporarse en mayor o menor medida, en cualquiera de las actividades educativas. Pero, en ocasiones, conviene preparar el material de trabajo para papel y lápiz que tenga en cuenta específicamente dicho objetivo.
Algunos ejemplos de ejercicios con palabras podrían ser los siguientes:
En una hoja de papel se pegan o imprimen varios dibujos y se escriben dos palabras distintas por dibujo.
El alumno tiene que seleccionar la palabra adecuada rodeándola con una línea y eliminar, tachando con una cruz, la que no corresponde. Siempre que sea posible, el alumno leerá las palabras y dará una breve explicación sobre lo que ha realizado.
Un ejercicio semejante, pero a la inversa, es presentarle una sola palabra para dos dibujos.
Inicialmente palabras y dibujos serán claramente diferentes, pero la dificultad se incrementará paulatinamente, utilizando palabras parecidas como mano - mono, dedo-dado, ojo-oso, gato-pato o dibujos que se parecen como pollo-gallina, burro-caballo.
En la parte izquierda de la hoja se escriben varias palabras alineadas en columna. En la parte de la derecha se ponen tantos dibujos como palabras, que se relacionen de algún modo entre sí. La asociación o relación no es directa ni evidente.
El alumno hará los emparejamientos como considere que son, y explicará el por qué de su selección y asociación. Pueden ponerse más dibujos que palabras o al revés.
Un ejercicio parecido al anterior se realiza utilizando sólo palabras escritas colocadas en dos columnas. Las palabras son diferentes en ambas columnas pero están relacionadas entre sí de dos en dos.
El niño debe leer todas y pensar, para establecer las parejas adecuadas. La relación puede estar basada en la función o uso de los objetos o en la categoría a la que pertenecen. De nuevo, si es posible, el alumno dará una explicación.
En una hoja de papel se hacen de tres a cinco espacios horizontales, separados por líneas. En cada línea, a la izquierda, se destaca una palabra y a la derecha se escriben otras tres de las cuales sólo una está relacionada con la palabra destacada.
El alumno debe seleccionarla rodeándola con una línea y eliminar las otras dos, tachándolas.
En una hoja de papel se escriben en líneas o columnas, de tres a cinco palabras de las cuales todas menos una tienen alguna relación. El alumno debe localizar la palabr "extraña" y eliminarla, tachándola.
Estos ejercicios de asociación no evidente pueden prepararse un poco más difíciles cada vez, de modo que el niño necesite evocar sus experiencias y los conocimientos que adquiere en otras áreas de estudio, como pueden ser sociales y naturales.
La reflexión que debe hacer le ayuda a desarrollar su capacidad de abstracción.
También pueden realizarse ejercicios de clasificación de palabras, escribiendo de 9 a 18 palabras en un folio, varias de las cuales pertenecen a una categoría. El niño debe leerlas todas, rodeando con un trazado todas las que pertenecen al grupo que se le indica.
Conviene empezar con palabras que el niño reconoce con facilidad para que le sea más fácil dedicar su atención a pensar si la palabra que lee forma parte del grupo o no.
También deben realizarse ejercicios muy variados con frases, que inciten a pensar:
Se escriben varias frases en una hoja, a la derecha y en diferente orden se hacen o ponen unos dibujos que tengan alguna relación con las frases.
El niño debe leer las frases y trazar una línea desde cada una de las frases hasta el dibujo que le corresponda.
Se escriben varias frases en una hoja de papel. Por separado se entregan al niño papelitos o etiquetas autoadhesivas con los dibujos.
Debe seleccionar y pegar en la hoja los que correspondan al texto de las frases. Para incrementar la dificultad se le pueden entregar más dibujos de los necesarios, de modo que haga un trabajo de selección y eliminación un poco más complicado.
En una hoja se pegan o imprimen varios dibujos en columna. Por separado se entregan al niño frases alusivas a ellos escritas en cartulinas o papeles alargados. Debe leerlas y pegarlas al lado de los dibujos que les corresponda.
Se escriben varias frases en un folio, dejando un espacio a la derecha. El niño debe leerlas y realizar o elegir y pegar un dibujo alusivo a la frase. Si no es capaz de hacerlo, deberá pedir al profesor un papelito con el dibujo que desea.
Se escriben en un folio varias frases. Por separado, se preparan dibujos que estén relacionados con las frases de una manera implícita, no evidente.
El niño debe leer, entender la frase y pensar para establecer una relación con los dibujos seleccionando con lógica cada uno de ellos. Siempre que sea posible dará una breve explicación de lo realizado.
Se escriben en un folio varias frases a las que les falta una palabra para la que se deja un espacio. A la derecha se pone un dibujo relacionado con la frase. Por separado, en etiquetas autoadhesivas o en papelitos se le muestran al niño varias palabras escritas. Tiene que seleccionar las que corresponden a los dibujos y pegarlas en su sitio de modo que las frases queden terminadas.
Un poco más difícil es dejar las frases incompletas en las que sin ayuda de dibujos, el niño tiene que seleccionar las palabras que necesita para completar las frases. El nivel más sencillo es el de aquellas en las que falta el complemento.
Después se trabajarán las frases en las que falta el sujeto
y, por último, aquellas en las que se omite el verbo.
Si se desea que el niño refuerce sus adquisiciones y conocimientos en otras áreas, como color, forma y tamaño pueden prepararse hojas de trabajo en las que las frases incluyan órdenes diversas que el alumno debe ejecutar con lápices de color, de acuerdo con los mensajes que lee. Algunos ejemplos pueden ser:
Se escriben frases en las que el sujeto está representado por un dibujo y el complemento es una palabra que indica el color.
El niño, después de leer la frase, tiene que colorear el dibujo de acuerdo con el enunciado.
En un folio se escribe parte de una frase en la que el sujeto está representado por un dibujo. Los nombres de los colores se le entregan al niño escritos en etiquetas autoadhesivas o papelitos para que elija el que quiere, lo pegue en cada frase y coloree el dibujo de acuerdo con lo elegido.
Se prepara una hoja de papel dividida en 3 espacios horizontales. En cada uno de ellos se ponen dos dibujos iguales, de distinto tamaño. Las frases indicarán qué objeto —grande o pequeño— hay que pintar o señalar. El niño leerá las frases y actuará de acuerdo con lo leído e indicado por parte del profesor.
De un modo muy parecido pueden prepararse varias hojas de trabajo en las que se ponen varias formas geométricas, de dos tamaños. Se escriben frases en las que se incluye la forma, el tamaño y el color para que el niño lea atentamente y coloree las formas geométricas de acuerdo con las indicaciones.
La realización de trabajos con papel y lápiz, además de ayudar al niño a trabajar solo, de modo autónomo, deben servir para que aprenda a contestar preguntas, realizar controles y a manifestarse por escrito. Para cumplir estos objetivos, se pueden preparar frases sencillas en las que el alumno conteste sí/no o verdadero/falso; por escrito o pegando etiquetas. Algunos ejemplos pueden ser:
Se escriben en una hoja de papel varias frases interrogativas en relación con el dibujo que las ilustra. El niño escribirá o pegará el sí o no.
Se escriben en un folio varias frases declarativas. El niño escribirá o pegará sí/no o verdadero/falso según su experiencia y sus conocimientos.
En una hoja se escriben varias frases, algunas de las cuales no se corresponden con la imagen.
El niño debe leerlas y tachar el dibujo cuando no corresponda con el texto.
En una hoja de papel se dibujan o pegan escenas. Se escriben frases de las cuales sólo una tiene relación con la escena. El niño debe leerlas y seleccionar la adecuada.
El ejercicio se complicará en función de los progresos del alumno, escribiendo frases que no describan explícitamente la escena. También pueden escribirse tres frases parecidas para que el alumno incremente la atención y la comprensión.