
En un tarjetero común o en un álbum de fotos de sobres individuales, pueden meterse cuantas tarjetas-palabra o tarjetas-frase se desee. Es un modo eficaz para tener a mano y repasar todo lo que el niño va aprendiendo. También sirve para entresacar aquellas tarjetas que más interesen en un momento dado. En ocasiones puede ser útil que las palabras que corresponden a acciones estén en un color diferente de modo que el propio niño puede entresacar con rapidez todo lo necesario para construir correctamente una frase: sujeto, verbo y complemento.





