Durante la etapa de progreso lector deben prepararse trabajos de lectura en hoja de papel, del mismo modo que se hace en las etapas de reconocimiento de palabras y de aprendizaje de sílabas. Más aún, consideramos que una preparación cuidadosa y personalizada de este material, utilizando los nombres de la familia y amigos del alumno y escribiendo frases y textos más largos sobre sus vivencias, es un medio fundamental que le ayuda a progresar. Realmente no podemos recomendar un libro de lecturas impreso, ya editado, para que el niño vaya leyendo un poco cada día como hacen sus compañeros de clase. No sólo no se ajustaría a las necesidades y ritmo personal de progreso del niño con síndrome de Down, sino que podría no interesarle y hacerle perder el gusto por la lectura. Como decíamos antes de cartillas o silabarios, podemos utilizar un libro o varios de lectura como otro medio auxiliar más, de repaso, de afianzamiento de algún aspecto concreto del progreso lector, pero en absoluto como única lectura.
En cambio las lecturas preparadas en hoja de papel, permiten graduar bien las dificultades en consonancia con los objetivos concretos de progreso que se elijan en cada actividad.
Es probable que el alumno con síndrome de Down, al llegar a este momento, haya avanzado lo suficiente en el programa de escritura como para contestar por escrito a las preguntas de las lecturas. Si puede hacerlo con cierta soltura, lo hará. De todos modos, dado que el objetivo fundamental de lo que ahora explicamos es el progreso en la lectura, se tendrá sumo cuidado para no plantear al alumno dificultades con la escritura que le inhiban o le frenen la lectura. Por ello se harán las adaptaciones necesarias en la preparación del material, según el nivel de escritura del alumno, para que pueda avanzar eficazmente en el objetivo que se señale.
Los trabajos en papel deben prepararse totalmente personalizados. Cuesta poco esfuerzo y dinero, especialmente ahora que pueden usarse los archivos de la red o el que acompaña a este libro, del que se puede imprimir o escanear según convenga. Presentan la ventaja de poder modificarse con facilidad cada día, en función de los avances o de las dificultades. Alguna vez pueden hacerse varias copias para que el alumno repita algún ejercicio al cabo de un tiempo y así comprobar los progresos desde la fecha anterior. En ocasiones será oportuno tener varias hojas preparadas con grados de dificultad suficientemente pequeños que permitan al alumno trabajar solo, de manera autónoma, mientras sus compañeros de clase realizan tareas del área de lenguaje que son demasiado difíciles para él. En otras ocasiones servirá para que el alumno trabaje en casa, sin ayuda del profesor. Es un buen material que sirve para que quienes se ocupan de la educación del niño, conozcan los progresos que hace.
La forma de presentación del trabajo debe reunir las características que hemos explicado anteriormente para todos los trabajos con grafismos. La variación en estos momentos se da en el contenido, en los textos que cada vez son un poco más complejos.
En la parte izquierda de una hoja de papel se pegan en columna 4 o 5 dibujos. Al lado de cada dibujo se escribe una frase declarativa o interrogativa en relación con lo representado. El niño debe leer la frase, contestar y escribir o pegar un Sí o un No confirmando o negando lo que dice la frase.
Un grado de dificultad un poquito mayor será poner dibujos de escenas y al lado frases más largas que puedan describir o no las acciones representadas. Si la frase se corresponde con el dibujo, el alumno pondrá un Sí. Si la frase no describe la acción, la tachará.
Poco a poco, se harán preguntas o afirmaciones que no se ven en el dibujo, que no están representadas, pero que tienen que ver con una realidad. Recomendamos esto, porque los alumnos con síndrome de Down tienen dificultades para abstraer y describir cosas o sucesos que no ven. Un trabajo sistemático y progresivo les ayuda a progresar, facilitándoles la creatividad en sus escritos. Por ejemplo, si la escena sobre la que se le hacen preguntas, es la de una niña en su habitación, además de las preguntas sobre los objetos que se ven, se pueden plantear otras cuestiones:
—¿quiere la niña a sus papás?
—¿le gusta ver la televisión?
—¿se lava las manos cuando se ensucia?
—si está enferma ¿va al médico?
Se preparan por separado varios dibujos con escenas de acciones y las frases que las describen. Se le entrega el material al niño quien deberá leer las frases, asociándolas con sus representaciones y pegando después todo en una hoja de papel.
En una hoja, sin dibujos, se escriben varias frases relacionadas con la vida diaria del niño. El alumno debe leer cada una de las frases y contestar Sí o No según corresponda.
Como puede deducirse, este ejercicio sirve para que el niño evoque mentalmente sus propias experiencias, las confronte con lo leído y conteste según su criterio. Ya no se limita a contestar sobre lo que tiene representado ante él y que, por tanto, es evidente sino que tiene que pensar y recordar.
En una hoja de papel se escriben varias frases afirmativas e interrogativas. Algunas son verdaderas y otras son falsas o absurdas. El niño debe leerlas y contestar si son verdad o mentira. Si es posible dará una breve explicación oral del absurdo o de la falsedad.
En una hoja de papel se ponen varios dibujos. Debajo se escriben las frases que los describen.
El niño debe leer una frase, deducir a qué objeto se refiere y decirlo, al mismo tiempo que traza una línea de unión. Conforme el niño progresa: a) en lugar de los dibujos, sólo se escribirán los nombres de los objetos;
)b) se pondrán más frases descriptivas que objetos; c) un mismo objeto podrá estar descrito de dos formas; d) se pondrán más objetos que frases, y e) una frase servirá para dos cosas. El niño deberá leer atentamente y hará las asociaciones correctas.
Las definiciones y las descripciones pueden mejorarse proponiendo al alumno dos frases descriptivas sobre cada objeto. Aunque las dos sean ciertas, una de ellas lo define con precisión y ésta es la que el alumno tiene que elegir.
Aprovechando el progreso que el niño realiza en el área de conocimientos, se le propondrán frases un poco más largas, con contenidos más complejos. Siempre que sea posible el niño escribirá la contestación. Si no puede, la dirá verbalmente.
Estas hojas le sirven de repaso de sus lecciones y de control sobre la información estable que va almacenando en su memoria.
El progreso sigue produciéndose, siempre que se plantean objetivos más avanzados y se preparan los materiales y ejercicios. El alumno con síndrome de Down debe leer textos más largos e interiorizar historietas completas. Para ello, se empieza con 3 viñetas y 3 frases, que narran algo que sucede secuencialmente, como se hace con los sobres-sorpresa. Queda plasmado en la hoja de papel y así pueden verlo otras personas. Puede comprobarse la evolución del alumno comparando los diferentes textos que lee a lo largo del curso.
Las primeras historietas se preparan pegando tres viñetas en una hoja de papel. Se deja un espacio debajo de cada una para que el alumno, después de leer las tres frases escritas por separado en papeles, pueda pegar cada uno en el lugar que le corresponda. Cuando termine de pegarlos, deberá leer toda la historia seguida y contestar verbalmente a las preguntas que le haga el profesor sobre lo leído.
Otro modo de realizar este ejercicio es el de escribir las frases en la hoja de papel y entregar las viñetas por separado, para que el alumno las asocie con frases después de leerlas. Más adelante se le entregará un hoja en blanco sólo con los espacios delimitados (plantilla) para que pegue las viñetas y frases en su sitio, después de leer los textos.
Por último, se prescindirá de las ilustraciones de las tres frases. Debe leerlas, darse cuenta del orden en el que sucede lo narrado y pegarlo correctamente en la hoja.
Poco a poco el alumno es capaz de leer y retener textos más largos, pero es preciso prepararlos bien para evitar que la mecánica lectora vaya por delante de la comprensión.
Al preparar estos textos conviene mantener una información que motive e interese al niño. Un buen truco es utilizar como protagonistas a personas conocidas y que lo narrado sea familiar para el niño por sus vivencias personales, lo que ve en los medios como televisión y películas o por lo que aprende en clase.
Estas lecturas deben ir acompañadas de preguntas que sirvan para comprobar la atención y comprensión. Si pretendemos que el niño cuente lo que ha leído, es probable que se quede callado o que diga que no se acuerda, que no sabe. Si por el contrario se le hacen preguntas y él sólo tiene que escribir o decir una palabra, se obtendrá más información.
Estos textos, que son asequibles al niño, sirven también para un entrenamiento en los aspectos formales de la lectura en voz alta: entonación, puntuación y pausas. Dado que el desciframiento y la comprensión están garantizados, porque se han preparado expresamente para el alumno, es fácil trabajar los objetivos de carácter formal de la lectura y evaluarlos. Si es preciso, se realzarán los puntos de separación de frases, haciéndolos rojos o más grandes. El modelado previo del profesor, leyendo despacio y exagerando un poco la entonación, es una buena ayuda para el alumno, que tratará de imitarle. Con el entrenamiento, interiorizará el texto y lo leerá con mejor expresión.
Al llegar a este nivel, es fácil encontrar en los textos editados con finalidad educativa escolar y con fines de entretenimiento, algunos ejercicios que den mayor variedad, mejoren y amplíen algunas de las ideas y materiales que hemos explicado.
En los textos de lenguaje en general y de lectura y escritura en particular del ciclo de Primaria, pueden encontrarse historietas cortas y sencillas, descripciones, crucigramas, y otros ejercicios que pueden ejecutar muchos alumnos con síndrome de Down, a veces haciendo alguna adaptación.
Es probable que habiendo llegado a esta etapa, a los 2 o 3 años de iniciación en la lectura, el alumno ya sea capaz de leer la letra de imprenta no cursiva, lo cual facilita mucho el empleo de materiales que no sean exclusivamente artesanales. Algunos ejercicios se prepararán con ordenador o computadora, y otros pueden tomarse de diversos textos escolares.
En ocasiones será preciso imprimir una hoja con letra ampliada porque puede que el tamaño de la letra sea demasiado pequeño.
Estos ejercicios sacados de textos impresos, sirven para dar variedad y refuerza las tareas, pero no deben seguirse a rajatabla y de modo exclusivo. Es probable que el modo en el que se exponen y el orden que siguen no se adapten bien al estilo y ritmo de aprendizaje del alumno con síndrome de Down. El profesor seleccionará, adaptará e incorporará otros ejercicios intercalados, con pasos intermedios de menor dificultad. Algunos de estos textos impresos se han preparado expresamente para trabajar la comprensión. Habitualmente presentan una lectura corta y sencilla, que el niño lee y entiende con facilidad. A continuación plantean una serie de preguntas de modo que el niño, poco a poco, incremente su atención y su memoria sobre los datos leídos. Un ejemplo, sacado de "El lenguaje comprensivo a través de los cuentos" (Aguilar y Vaquero, 1992), consiste en un texto de tres frases, sobre las que se hacen nueve preguntas (fig. 198). El profesor lo adaptará, si es necesario, haciendo una fotocopia ampliada, eliminando alguna pregunta, escribiendo él las contestaciones que dé el alumno verbalmente, etc.
Las sopas de letras se comienzan a preparar en el momento en el que el niño con síndrome de Down conoce todas las letras del alfabeto. Como decíamos al hablar de las sílabas, las palabras sólo podrán leerse de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.
En las primeras sopas de letras, las palabras a localizar estarán escritas en la hoja que se entrega al alumno. Después se sustituyen las palabras por dibujos, de modo que el niño evoque mentalmente la palabra escrita y la busque. Finalmente tendrá sólo una indicación genérica sobre los nombres que debe localizar: animales, prendas de vestir, objetos de la casa, etc.
Con el tiempo podrá entretenerse con las sopas de letras editadas para uso general.
Los crucigramas cumplen la función de ayudar al alumno a comprender las definiciones y a realizar ejercicios de abstracción. Si el niño es capaz de hacer las letras, será él quien rellene los huecos correspondientes. Si no puede trazarlas, se pueden preparar crucigramas un poco más grandes con casillas en las que pueda poner letras de plástico de algún juego comercial (tipo intelect) y, si no se dispone de ellas, se le dan escritas en cartulinas pequeñas o en pegatinas.
Los primeros crucigramas tendrán pocas palabras. Las definiciones o descripciones serán breves y sencillas, escritas con palabras que el niño lea y entienda sin dificultad.
Poco a poco se harán más complicados.
En el comercio hay algunos cuadernos de entretenimiento para niños en los cuales hay muchas actividades que pueden hacer los niños con síndrome de Down. De hecho, algunos jóvenes que los utilizan de pequeños, actualmente, en sus ratos de ocio dedican parte de su tiempo a entretenerse con esas actividades. ¡Como tantos adultos hacen con los pasatiempos que ofrecen las revistas y la prensa!. Son actividades que fomentan la atención y la reflexión y por tanto son un buen ejercicio mental.