Alteraciones
de la conducta en la adolescencia
La llegada de la adolescencia significa para la mayoría
de los padres, tengan o no hijos con síndrome de Down,
la llegada de un nuevo conjunto de problemas. El niño empieza
a convertirse en adulto, a nivel físico y psíquico.
Siente en su cuerpo un conjunto de cambios y de nuevas sensaciones.
Las amistades y la pertenencia al grupo de iguales cobran especial
importancia, así como todo lo que signifique resistencia
a la autoridad, especialmente la paterna.
|
|
Pero, si bien todos pasan de un modo más
o menos acentuado por esta etapa, muchas de las reacciones y conductas
de los adolescentes son el resultado de los once o doce años
de vida previos. Es decir, son el resultado de la educación
que se ha recibido hasta entonces y de las relaciones con los
demás.
Como ya se ha comentado, el tipo de temperamento hace que se espere
un determinado comportamiento por parte de una persona. Pero esto
no siempre es así. En ocasiones, un chico con temperamento
fácil puede mostrar conductas de oposición o trastornos
de conducta en ciertos ambientes.
Muchos de estos comportamientos forman parte del segundo periodo
de negativismo y oposición, es decir, son evolutivos. Pero
como ocurría a los 2 o 4 años, aquí también
dura más el periodo, dada la mayor lentitud del desarrollo
evolutivo de las personas con síndrome de Down. Esto, unido
a una menor capacidad de adaptación, hace que estas conductas
negativas sean más visibles y duren más tiempo.
Es importante la reacción de los padres ante estas conductas
no deseadas, ya que en función de su respuesta la conducta
se acentuará o no. Así mismo, es fundamental discernir
una mala conducta simple de una mala conducta asociada a un problema
psiquiátrico o mental. El tratamiento será diferente,
así como su evolución.
Existen una serie de factores a tener en cuenta ante la aparición
de una conducta no deseada durante la adolescencia: |
|
- |
Se deben descartar alteraciones en su salud, especialmente en lo
relacionado con su función tiroidea, ya que ésta influye
en la conducta. |
|
- |
Así mismo, se debe prestar especial atención a su
audición. Una audición deficiente hace que el joven
no haga lo que se le pide, se muestre despistado o con falta de
interés ante las cosas. Además, si no oye correctamente
puede ser que no sepa muchas de las cosas que ocurren a su alrededor,
con lo cual puede mostrarse inseguro y agresivo ante un ambiente
en el que le cuesta predecir lo que va a ocurrir. Por ejemplo, si
oímos que alguien nos llama por detrás y a los pocos
segundos sentimos una palmada en la espalda, la interpretamos como
un saludo de la persona que hemos oído previamente. Si no
se ha oído nada, la palmada puede interpretarse como una
actitud violenta. |
|
- |
Ser
conscientes de sus dificultades en el lenguaje y habla, especialmente
en su vertiente expresiva. Sus dificultades expresivas pueden dar
lugar a sentimientos de frustración por no poder expresar
lo que se siente, sustituyendo la expresión oral por conductas
extrañas o reacciones agresivas. Por ello es importante facilitarle
otras alternativas de comunicación a las verbales, como gestos,
signos, etc. que facilite la expresión de sus deseos, opiniones
y emociones. |
|
- |
Los
jóvenes con síndrome de Down están más
desprotegidos ante las vicisitudes de la vida, y ante situaciones
difíciles, como malestar físico, la muerte o separación
de una persona a la que quieren, tienen dificultades de adaptación
y ajuste. Por ello es importante tenerles en cuenta y explicarles
las cosas más detenidamente que al resto de sus hermanos,
y no pensar "total, no se entera". |
|
- |
Favorecer un ambiente
en el que el joven se sienta cómodo y seguro, tanto en su
casa como en la escuela o centro de trabajo. Debe sentirse comprendido
y valorado, sin menospreciar sus capacidades, evitando siempre hacer
comentarios negativos en su presencia como si no se enterase de
nada. A nivel escolar debe ser atendido respondiendo a sus necesidades,
evitando su aislamiento y su frustración, y motivando y estimulando
su desarrollo en todos los niveles. |
Afortunadamente, la mayoría de los adolescentes con síndrome
de Down no muestran un nivel alto de conductas difíciles, aunque
pueden hacerlo en mayor proporción que el resto de la población:
alrededor del 12%. Además, en la mayoría de los casos,
los trastornos disminuyen con la edad, lo cual no debe interpretarse
como que no es necesario intervenir porque ya se solucionará
solo. Cuanto antes se atajen las conductas no deseadas, mayores serán
las ventajas para todos, especialmente para el niño.
Volver
|