La disciplina y las normas de comportamiento

La Real Academia de la Lengua Española define la disciplina como la "doctrina o instrucción de una persona especialmente en lo moral". Así mismo hace referencia al cumplimiento de una serie de normas, especialmente de comportamiento.

Todos los niños anhelan tener disciplina, aunque parezca todo lo contrario. Incluso los adolescentes desean en cierto modo tener deberes, obligaciones y límites, aunque a veces sólo sea para poder transgredirlos.

Los niños y jóvenes con síndrome de Down no son diferentes en esto.

En ocasiones se oyen comentarios como "pobrecillo, déjale que haga tal cosa" que incitan a los padres a permitir cosas que saben que deben prohibir, porque incluso son contraproducentes. Nada peor para la educación de los hijos que ser permisivos en temas en los que se debe ser tajante.

Pero la disciplina no debe confundirse en absoluto con la violencia o el maltrato, o con la frialdad. No se trata de convertir nuestra vida en un cuartel, pero sí de establecer ciertas normas que todos deben conocer. Estas normas son de muchos tipos:

· Dentro de la familia: destinadas a la convivencia agradable entre las personas que comparten un espacio, a establecer hábitos de aseo e higiene, a tener presentes conductas saludables en cuanto a alimentación y salud...

· Dentro de la comunidad: destinadas a la adecuada convivencia entre los miembros de la sociedad: esperar en una fila, respetar las normas de tráfico, ser cívico...

· En la escuela o lugar de trabajo: las normas específicas de ese grupo concreto de personas.


Es fundamental que el niño con síndrome de Down sepa lo que está permitido en su familia y en su comunidad y lo que no lo está, sepa el porqué de algunas prohibiciones y conozca las consecuencias que tiene el pasar los límites establecidos.

Las normas hacen que las personas se sientan seguras, que sepan cómo deben actuar en determinados momentos. Por ejemplo, imaginemos un bebé que aprende a gatear. Se va trasladando por su casa, abre la puerta de un armario y se pilla la mano; luego continúa su camino y coge unas tijeras, con las cuales se pincha. Pero a pesar de haberse pinchado, continúa con ellas y decide introducirlas en un enchufe con la consiguiente descarga. Cuando se haya recuperado de su primera excursión de gateo y realice la segunda, lo hará con mucho miedo. No se sentirá seguro en su casa, porque no ha tenido más que malas experiencias. Este exagerado episodio podría haberse evitado con medidas de seguridad, pero también con normas que pueden ser comprendidas desde pequeños, ya que un "no" serio e inquebrantable es rápidamente interpretado por los niños. Esto es establecer normas.

De este ejemplo se desprende también un hecho muy relevante en la educación de los niños: la protección sin más no es eficaz, porque en el momento en que esta protección desaparece, el niño es tan vulnerable como el primer día, tenga la edad que tenga. Es decir, las medidas de seguridad no pueden suplantar a la norma, porque el día que no haya un enchufe protegido el peligro estará ahí. Sin embargo, si el niño sabe desde pequeño que el enchufe es peligroso, no lo tocará tenga o no protección.

Por otro lado, el hecho de que un niño tenga el síndrome de Down no disculpa a los padres. Al revés, han de estar más pendientes porque deben establecer la misma norma en diferentes contextos, y explicarla explícitamente para que pueda ser generalizada. Al bebé del ejemplo anterior, si tiene síndrome de Down, quizás se le deba enseñar que no se tocan los enchufes de su casa, pero también que tampoco se tocan los de las demás casas a las que vaya.

Evidentemente las normas deben seguir también unas reglas, para que sean eficaces:

Sencillas y comprensibles
Que sean premisas claras, sin excepciones, con un lenguaje sencillo. Siempre se debe asegurar que lo ha entendido
Justas                                No hay nada peor que establecer normas injustas o injustificadas. Se debe explicar a los niños el porqué de las normas, adaptando esta explicación a su nivel
Estables                             Que se mantengan en el tiempo, que no cambien según el día. Si no se ve la televisión por la noche, no se ve nunca. Y no puede ser que se lo permitamos un día que nosotros estamos cansados para que nos dejen tranquilos.
Iguales para todos             No deben existir diferencias en el deber de cumplir las reglas entre el resto de la familia. No pueden hacerse permisiones especiales ni para el chico con síndrome de Down ni para el resto
Ser coherentes                  Se debe pensar detenidamente la norma, ya que una vez que se establece no se puede cambiar. Siempre tratarán de saltársela, para probar hasta dónde pueden llegar. Y deben ser cumplidas por todos, incluidos los adultos, ya que se aprende más con el ejemplo que con las palabras.

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