Programación educativa

PROGRAMACIÓN EDUCATIVA PARA ESCOLARES CON SÍNDROME DE DOWN

Emilio Ruiz Rodríguez
Licenciado en Psicología (Psicología Educativa y Psicología Clínica)
Especialista en Pedagogía Terapéutica
Responsable de la orientación psicopedagógica
Fundación Síndrome de Down de Cantabria
Coordinador de Educación y Psicología Canal Down21 

PRESENTACIÓN

La inclusión educativa de los alumnos con síndrome de Down es un proyecto que beneficia a todos. A los alumnos, porque se forman en el ambiente real que más tarde encontrarán en la etapa adulta en la sociedad. La escuela, al fin y al cabo, no es más que una sociedad en miniatura. Y a los demás, porque les permite aprender algo que no aparece en los libros y que es difícil interiorizar sin experiencias vitales de este estilo, valores como la tolerancia y el respeto a quien es diferente. Sin embargo, no basta con que estos niños estén en la clase, sino que han de aprovechar al máximo las posibilidades que esa asistencia les proporciona. Y eso solamente se consigue si se les presta la atención que precisan y, a la necesaria actitud favorable, se le suma la adecuada capacitación de los educadores.

La presencia generalizada de niños con diferentes necesidades educativas en los colegios hace ineludible que los profesores conozcan las características de cada tipo de alumnos y dispongan de estrategias de intervención adecuadas para atenderlos. Los maestros argumentan, en ocasiones, que no están capacitados para dar respuesta a las necesidades de este alumnado, pues su formación no abarca la variada diversidad de perfiles de quienes acuden a las aulas. Ciertamente, en los programas académicos de las facultades en que se proporciona la formación inicial del profesorado, el acercamiento a los alumnos con necesidades educativas especiales es tangencial, por no decir anecdótico y, por tanto, también es verdad que no se provee a la mayor parte del profesorado de herramientas eficaces para acogerlos.

El presente cuaderno proporciona un instrumento práctico para que los profesores, tanto de aula como especialistas, puedan recibir a un alumno con síndrome de Down en su clase y sepan de qué manera han de actuar. En este sentido, busca rebatir las manidas justificaciones que muchos profesionales emplean con relativa frecuencia, que pasan del inevitable “no sé qué hacer con él” al inexplicable “ya lo he probado todo”. Se presenta en un formato sencillo y manejable, de forma que cualquier maestro encuentre en él una amplia variedad de ideas aplicables en la praxis diaria del aula.

Comienza reflexionando sobre las peculiaridades del estilo de aprendizaje de los alumnos con síndrome de Down, con sugerencias prácticas sobre estrategias didácticas que han demostrado su eficacia en el tratamiento de estos alumnos, basadas en su forma de aprender, así como en sus principales necesidades educativas especiales. El enfoque de competencias, a su vez, evidencia que pueden compartir con los demás niños los mismos objetivos globales dirigidos a su formación integral como ciudadanos de pleno derecho.

Se aborda después la programación educativa, detallando el qué, cómo y cuándo enseñarles y evaluarles, con propuestas metodológicas específicas. Se aportan también indicaciones concretas para el trabajo en el aula, en el ambiente común con su grupo de compañeros. Por último, se profundiza en el concepto de adaptaciones curriculares, pasando por las adaptaciones de centro, de aula e individuales, que van aproximando, poco a poco, el currículum común a cada niño diferenciado. Se incluye un modelo de adaptación curricular individual, con ideas precisas, válidas para la mayor parte de los alumnos con síndrome de Down, que puede ser utilizado como referente, aunque deberá adecuarse más tarde al niño concreto presente en la clase concreta.

El cuadro inicial que enmarca la teoría de fondo en que se basa este documento muestra la función inexcusable que los padres tienen en la educación de su hijo con síndrome de Down, que impregna todos los demás ámbitos formativos, desde la escuela a la sociedad. De ahí que el contenido de este cuaderno sirva también para que los padres sepan qué pueden esperar de la actuación de los profesionales en el colegio. Incluso, si lo consideran necesario, pueden hacer llegar este documento o parte de él al profesional encargado de su hijo o de su hija con síndrome de Down, si comprueban que no sabe exactamente de qué forma ha de intervenir.