Programación educativa - Capítulo II. Currículo y adaptaciones curriculares

Capítulo II. Currículo y adaptaciones curriculares

1. EL PROCESO DE ADAPTACIÓN CURRICULAR
2. ADAPTACIONES CURRICULARES DE CENTRO
3. ADAPTACIONES CURRICULARES DE AULA
4. ADAPTACION CURRICULAR INDIVIDUAL

4.1. Definición y contenidos 
4.2. Documento individual de adaptación curricular para un alumno con síndrome de Down (DIAC)

1. EL PROCESO DE ADAPTACIÓN CURRICULAR

En España, el currículo se concreta en diferentes niveles, según su marco de actuación. La legislación educativa, de orden nacional o autonómico, fija las enseñanzas comunes para garantizar una formación común a todos los alumnos del país. A partir de ellas, los centros educativos han de elaborar un Proyecto Curricular para cada una de las etapas educativas que se imparten en él, que ha de incluir, entre otros aspectos, los objetivos generales, decisiones sobre metodología y criterios generales de evaluación. Por su parte, cada profesor elaborará la programación didáctica de las materias que ha de impartir, dirigidas a todos los alumnos de su clase. La adaptación curricular individual (ACI) concretaría el currículum para un solo alumno.

Los principios de normalización e integración educativa, aplicados al trabajo con alumnos con necesidades educativas especiales, nos animan a buscar los entornos y las estrategias educativas lo más normalizadas posible, evitando hacer variaciones excepcionales en las formas de trabajar en la escuela, cuando se puedan aplicar medidas que puedan beneficiar a todos los alumnos. El proceso de adaptación curricular, por tanto, se sustentará en la reflexión conjunta del equipo de profesores, que ha de buscar, a partir del análisis de las condiciones concretas del centro o del aula en su globalidad, las medidas que, aplicadas al conjunto de los alumnos, pueden beneficiar al escolar con síndrome de Down. Sólo en el último escalón de este proceso, el profesor tutor o los maestros que imparten cada una de las materias, estudiarán cuáles pueden ser las medidas dirigidas expresa y exclusivamente para el alumno con síndrome de Down, que formarán parte de su adaptación curricular individual. Si este proceso se sigue de forma sistemática y rigurosa, la intervención sobre el alumno con síndrome de Down no será considerada una carga para el centro en su conjunto o el aula concreta, sino que la mayor parte de las intervenciones beneficiarán por partida doble, al niño con síndrome de Down y al centro o aula considerados globalmente.

Las adaptaciones curriculares individuales, aunque forman una unidad en sí mismas, no pueden separarse del resto de la planificación y actuación educativas.  La estrategia de adaptación conduce desde niveles superiores a inferiores, concretando progresivamente y adaptando la respuesta educativa a las necesidades particulares de nuestros alumnos. En otras palabras, al elaborar el Proyecto Curricular de cada etapa y las programaciones de cada aula se ha de tener en cuenta a los alumnos con síndrome de Down del centro. Por ello, en función de a quiénes afectan, pueden ser:

  1. Adaptaciones curriculares de centro. Se realizan para satisfacer las necesidades contextuales, ordinarias y generales de todos los alumnos de un centro concreto incluyendo las necesidades educativas especiales de determinados alumnos. Se reflejan en modificaciones del Proyecto Curricular y, en el caso de alumnos con síndrome de Down, pueden incluir, por ejemplo, medidas metodológicas para favorecer su adaptación al centro o su proceso de aprendizaje.
  2. Adaptaciones curriculares de aula. Intentan dar respuesta a las necesidades educativas especiales de los alumnos de un grupo-aula. Son variaciones en la programación que, siendo aplicadas a todos, favorecen al alumno con síndrome de Down. Se trataría de facilitar que pueda conseguir sus objetivos, aunque sean distintos de los del grupo, con el mayor grado posible de normalización e integración.
  3. Adaptaciones curriculares individuales. Son el conjunto de decisiones educativas que se toman desde la programación de aula para elaborar la propuesta educativa para un determinado alumno. Pueden ser no significativas, si no afectan a los objetivos y contenidos básicos y significativas si suponen la eliminación o modificación sustancial de contenidos esenciales o nucleares de las diferentes áreas.

La adaptación curricular se ha de entender, por tanto, como un conjunto de medidas que se toman para un determinado alumno, pero con una perspectiva sistémica, global, de centro. Todos los integrantes del colegio se han de implicar en la atención al escolar con síndrome de Down que está escolarizado en él, empezando por los órganos de gobierno y de coordinación docente. Si no se hace así, el esfuerzo se centra en dos o tres personas, un tutor concienciado y unos especialistas voluntariosos que, a la larga, acaban por quemarse intentando llevar a cabo la integración del niño con síndrome de Down.

PROCESO DE ADAPTACIÓN CURRICULAR

2. ADAPTACIONES CURRICULARES DE CENTRO

Imaginemos, por ejemplo, una medida concreta pensada, en este caso, para un alumno con discapacidad motórica, como es la eliminación de barreras arquitectónicas a través de la creación de rampas para el acceso a las diferentes dependencias del centro educativo. Una rampa situada junto a una escalera de entrada, facilita el acceso del niño con silla de ruedas al colegio, pero también beneficia a una madre que empuja un cochecito de bebé, a una persona anciana con limitaciones de movilidad, a otro alumno que lleva transitoriamente una pierna escayolada y a un niño pequeño o con síndrome de Down que, por sus piernas cortas, tienen dificultades para subir escaleras. Esa medida podría formar parte del conjunto de las adaptaciones curriculares de centro, que favorecen a determinados alumnos con necesidades educativas especiales, al tiempo que contribuyen a la mejora de la calidad del servicio para todos los que acuden al colegio.

Del mismo modo, medidas que tengan en cuenta las peculiaridades de los niños con síndrome de Down se pueden incorporar en el bloque de las adaptaciones curriculares de centro, formando parte del Proyecto Curricular y beneficiando a toda la comunidad educativa en su conjunto. La presencia de dibujos o pictogramas, junto al nombre de las diferentes dependencias del centro (dirección, secretaría, aulas, sala de informática, biblioteca, gimnasio, aula de música, etc.) favorece la orientación espacial del niño con síndrome de Down, pero también sirve para que se oriente un alumno inmigrante que desconoce el idioma, un niño nuevo que acaba de incorporarse al centro o un padre que acude al colegio por primera vez, ayudando a todos en sus desplazamientos por el colegio o instituto.

La elección de libros con abundantes imágenes, gráficos, diagramas y dibujos, es una medida que responde a una característica propia del aprendizaje del niño con síndrome de Down que retiene mejor las informaciones que recibe por vía visual. Esos mismos libros pueden ser especialmente provechosos para todos los niños cuyo estilo de aprendizaje se incline más hacia lo visual que hacia lo auditivo, o para los que, en términos de la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, destaquen en la denominada inteligencia espacial.

La totalidad del profesorado del centro deberá realizar una reflexión profunda, partiendo de las peculiaridades del aprendizaje de los niños con síndrome de Down, para buscar ideas sobre medidas concretas que puedan beneficiar a todos los alumnos y ser incluidas entre las adaptaciones curriculares de centro dentro del Proyecto Curricular.

3. ADAPTACIONES CURRICULARES DE AULA

La integración escolar de los alumnos con síndrome de Down en centros ordinarios depende, en muchos casos, de circunstancias que se escapan a las posibilidades del maestro de aula: aspectos normativos y legales, de organización de los centros educativos o de formación del profesorado, por poner solo algunos ejemplos. Sin embargo, sean cuales sean esas circunstancias, son muchas las acciones educativas que el profesor tiene en su mano aplicar. Dentro del aula ordinaria o grupo-clase, se pueden tomar diferentes medidas, individuales o colectivas, que estando dirigidas a ayudar a un alumno concreto en su proceso educativo, pueden ser aplicadas al conjunto de la clase y por tanto, beneficiar en muchos casos a todos sus compañeros.

  • Es conveniente dar posibilidad de trabajo individual, de a dos, con actividades tutorizadas entre compañeros, y en distintos tipos de agrupamiento. Eso supone variar la distribución de la clase y la ordenación de las mesas para favorecer actividades en pequeño grupo.
  • Llevar a cabo estrategias de organización de la información, como los esquemas previos antes de explicar un tema o los resúmenes finales al concluirlo.
  • Diseñar dos o más recorridos de aprendizaje para cada objetivo, que ofrezcan a alumnos con distintas capacidades oportunidades para aprender contenidos que no dominan.
  • Incluir tareas de refuerzo en la programación, buscando nuevas vías para llegar a los mismos aprendizajes.
  • Planificar actividades variadas para el mismo objetivo, utilizando materiales o soportes de trabajo distintos, para hacerlo accesible a quienes aprenden de forma diferente.
  • Valorar la posibilidad de incluir la intervención coordinada y simultánea de dos profesionales con el mismo grupo-aula, para apoyar a este alumno o a otros.
  • Organizar desdobles o grupos de refuerzo fuera del horario fijo, con alumnos con dificultades semejantes. Por ejemplo, se puede reordenar y reagrupar a los alumnos de un aula en función de su nivel en diversas asignaturas.
  • Realizar una distribución flexible de espacios y tiempos. Por ejemplo, distribuyendo la clase en zonas de actividad o talleres y los horarios en función del ritmo de trabajo de los alumnos.
  • Utilizar esquemas, imágenes, gráficos, pictogramas, etc. Un gráfico que represente el cuerpo humano ayuda a la comprensión y la asimilación de ese contenido educativo al niño con síndrome de Down, al tiempo que sirve para acercar esa información a los demás alumnos de la clase.
  • Estructurar las lecciones para todos los alumnos, dando una idea general del contenido y los objetivos al principio, resumiendo los puntos clave a medida que se progresa en la lección y realizando un repaso al final de la misma.
  • Llevar a cabo estrategias de organización de la información. Confeccionar antes del inicio de cada lección un mapa conceptual, un cuadro sinóptico o un esquema previo, que recoja las principales ideas del tema que se va a impartir, para que todos los alumnos conozcan con antelación en qué va a trabajar las próximas horas o días y elaborar un resumen final al concluir el tema.
  • Resaltar las ideas fundamentales de cada lección, bien a partir del libro de texto con técnicas de subrayado o remarcado, o a partir de guiones o resúmenes. De esta forma, el profesor ayuda a los alumnos a realizar tareas de síntesis, entresacando lo esencial.
  • Organizar las clases programando momentos para llevar a cabo supervisiones individuales de los alumnos o ayudas relativas a aspectos concretos en los que puedan tener dificultades. Cinco minutos tras una explicación al grupo clase para que el maestro se acerque al niño con síndrome de Down o a otro y compruebe qué ha entendido o qué ha estado haciendo, pueden ser suficientes.
  • Tener previstos momentos de descanso en el aprendizaje intercalados dentro de las sesiones de clase, por ejemplo, con actividades de libre elección. Para los más pequeños se puede crear un “rincón de actividad” con posibilidad de realizar tareas más a su gusto.
  • Confeccionar un banco de materiales en clase, con actividades para cada unidad didáctica con diferentes niveles de dificultad para los distintos alumnos, de refuerzo para los que necesitan consolidar los aprendizajes y de ampliación para los más ágiles al aprender. Por ejemplo, se pueden tener preparados textos largos y textos cortos de cada uno de los temas.
  • Se puede planificar incluso que, con el tiempo, cada alumno pueda acceder a esas actividades de manera autónoma sin necesidad de la intervención constante de profesor.
  • Limitar las exposiciones orales en clase, complementándolas siempre que se pueda con otras formas de actividad, más prácticas y funcionales, que impliquen un mayor grado de participación del alumno.
  • Acortar la duración de las sesiones de trabajo. Dos sesiones cortas suelen ser más productivas que una larga para alumnos con dificultades de comprensión.
  • Revisar con frecuencia lo trabajado previamente, para verificar que no se han olvidado las capacidades adquiridas y que se está produciendo una auténtica consolidación de los aprendizajes.

4. ADAPTACIÓN CURRICULAR INDIVIDUAL

4.1. Definición y contenidos

Se entiende por adaptación curricular la medida de modificación de los elementos de currículo a fin de dar respuesta a las necesidades del alumnado. Una Adaptación Curricular Individual (ACI) es, a fin de cuentas, una programación para un solo alumno, con el mismo objetivo que la programación del grupo. Se basa en la evaluación psicopedagógica previa y planifica la respuesta educativa para responder a sus necesidades desde el currículo común para todos. Se trata, en esencia, de adaptar el currículo a las necesidades concretas de un determinado alumno, a sus intereses y motivaciones, a su estilo de aprendizaje, a su forma de aprender, de hacer y de ser. Sus componentes esenciales son, por tanto, la evaluación previa, a partir de la cual se determinan las necesidades educativas especiales, y la propuesta curricular adaptada. Una adaptación curricular bien hecha ha de tener muy clara la conciencia de cuáles son las necesidades del alumno y cuál es el nivel de aprendizaje que se espera alcanzar, en el contexto del programa común del grupo, tomado como referencia. 

El proceso de elaboración, desarrollo y seguimiento de las adaptaciones curriculares estará coordinado por el profesor tutor, con el asesoramiento y apoyo de los servicios de orientación educativa y con la corresponsabilidad de todo el profesorado que atiende al alumno (Orden EDU/849/2010). Dicho con otras palabras, la obligación de realizar la Adaptación Curricular Individual para un alumno concreto recae en todos y cada uno de los profesores que dan clase a ese niño. Carece de lógica la tendencia, que se ha mantenido durante mucho tiempo en algunos centros educativos, de responsabilizar al profesorado de apoyo de la elaboración de las ACIs. Un maestro de pedagogía terapéutica, por poner un ejemplo, no puede conocer los objetivos ni los contenidos que un profesor determinado tiene previsto trabajar con los alumnos de una clase concreta y, por tanto, no puede realizar la adaptación curricular de esos contenidos para el alumno con síndrome de Down.

La ACI, por definición, adapta el currículum del grupo al alumno concreto y ha de tomar como referente la programación prevista para el aula y esa es responsabilidad exclusiva de cada maestro, tutor o especialista de una determinada materia (música, educación física, inglés, etc.). Pero es evidente que, para su elaboración, podrán recibir la ayuda y el asesoramiento de los profesores de apoyo (Pedagogía Terapéutica o Educación Especial y Audición y Lenguaje o Logopedia) y del orientador. Más aún, de forma conjunta y con la programación de aula frente a ellos, podrán confeccionar los primeros modelos de ACI, ya que es posible que el maestro desconozca el proceso y las estrategias precisas y deba seguir las indicaciones de los profesores de apoyo especializados en el tema. Pero tras las primeras indicaciones, deberá ser el profesor de aula quien elabore los siguientes ejemplares de ACI. Se ha de tener en cuenta el carácter cambiante de la adaptación curricular que, como cualquier programación, es un documento vivo, que se ha de modificar permanentemente a medida que el alumno concreto va variando sus conocimientos y alcanzando nuevas metas.

La ACI se recoge en un documento denominado Documento Individual de Adaptación Curricular (DIAC), que se ha de adjuntar al expediente académico del alumno y cuyos componentes esenciales se recogen en la Orden de 14-2-96 sobre evaluación de a.c.n.e.e. y en la Orden EDU/849/2010  que regula la ordenación de la educación del alumnado con necesidad de apoyo educativo. Incluirá, al menos, los datos de identificación del alumno; las propuestas de adaptación, tanto de acceso como curriculares; las medidas de apoyo; la colaboración con la familia; los criterios de evaluación y promoción y los acuerdos tomados al realizar el seguimiento y los profesionales implicados. Existen diversos documentos y bibliografía especializada que aportan sugerencias de carácter general para realizar ACIs, algunos de los cuales quedan recogidos en la bibliografía.

Aunque, por definición, una A.C.I. se dirige expresamente a un alumno concreto en un centro concreto y adapta el currículo recogido en la programación de su profesor a las necesidades específicas de ese alumno, vamos a establecer unas ideas generales para la confección de Adaptaciones Curriculares Individuales para alumnos con síndrome de Down teniendo en cuenta las peculiaridades de su proceso de aprendizaje. Se ha de insistir, no obstante, en que las líneas que a partir de ahora se van a marcar, junto con el modelo básico que se presenta respecto a lo que puede ser una adaptación curricular para un alumno con síndrome de Down, no pueden tomarse de forma literal para cualquier niño, sino que toda adaptación es, en su esencia, individual.

Los puntos que ha de recoger la ACI vienen especificados en el cuadro 1:

Cuadro 1. Puntos recogidos en una Adaptación Curricular Individual

I. Evaluación inicial

1. Historia del alumno

2. Nivel de competencia curricular

3. Estilo de aprendizaje

4. Otros aspectos de su desarrollo: biológicos, intelectuales, motores, lingüísticos, emocionales y de inserción social.

5. Contexto escolar (aula)

6. Contexto sociofamiliar

II. Necesidades educativas especiales

1. De ámbito general

2. Relacionadas con las áreas curriculares

3. Del entorno

III. Propuesta curricular adaptada

1. Adaptaciones de acceso al currículo

2. Adaptaciones del currículo

- Metodología y actividades: proceso de enseñanza-aprendizaje y evaluación

- Competencias básicas/ objetivos / contenidos / criterios de evaluación


Con este esquema como referencia, válido para elaborar una Adaptación Curricular Individual para cualquier alumno con necesidades educativas especiales, podemos confeccionar un Documento Individual de Adaptación Curricular (DIAC) para un alumno con síndrome de Down, tal como queda reflejado en el cuadro 2:

Cuadro 2. Documento individual de adaptación curricular para un alumno con síndrome de Down

I. DATOS DE IDENTIFICACIÓN Y ELABORACIÓN

- Nombre, apellidos, dirección, etc.
- Personas que participan: Profesor de aula. Especialistas.  Apoyos. Profesores de área o materia, etc.

II. HISTORIA ESCOLAR/PERSONAL DEL ALUMNO

- Estimulación temprana. Inicio de la escolarización. Apoyos recibidos hasta ahora y en la actualidad (en centros escolares o fuera de la escuela, por ejemplo en asociaciones o fundaciones, etc.).
- Informes sanitarios. Tipo de trisomía. Grado de discapacidad. C.I. Estado de salud.

III. DATOS IMPORTANTES PARA LA TOMA DE DECISIONES 

1. Nivel de Competencia Curricular (NCC)

    - Áreas a evaluar
    - Criterios de evaluación
    - Grado y tipo de ayuda que precisa

2. Estilo de aprendizaje

    - Variables de la tarea
    - Estilo cognitivo del alumno. Capacidad de atención, impulsividad/reflexividad, ritmo de ejecución, estrategias de aprendizaje, etc.
    - Variables motivacionales
    - Atribuciones
    - Variables sociales.- Agrupamientos que prefiere, aprendizaje tutorado, etc.

3. Contexto escolar

    - Modelo de escolarización (Integrado/escolarización preferente/aula específica/ escolarización combinada/centro específico/).
    - Variables espaciales y materiales. Aulas. Horarios
    - Organización de los elementos personales. Modalidad de apoyo
    - Elementos básicos del currículo: Objetivos y contenidos / Metodología y actividades / Evaluación

4. Contexto sociofamiliar

    - Nivel socioeconómico y cultural
    - Dinámica y organización familiar. Pautas educativas. Juego y ocio. Autonomía. Comunicación.
    - Conocimientos de las características del niño y comportamiento ante ellas. Grado de “aceptación” de la deficiencia. Relación con el alumno. Expectativas.
    - Datos del entorno físico familiar. Recursos culturales y sociales de la zona.
    - Participación y colaboración. Implicación familiar. Grado de cooperación.

IV. NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES

- Necesidades de ámbito general. Grado de discapacidad (leve, moderada, grave).
- Necesidades relacionadas con las áreas curriculares
- Necesidades del entorno

V. PROPUESTA CURRICULAR ADAPTADA

1. Adaptaciones de acceso al currículo

- Personales. Especialistas: pedagogía terapéutica, audición y lenguaje,  fisioterapeuta (en edades tempranas)
- Espaciales. Aula de apoyo. Distribución de la clase en zonas de actividad o talleres.
- Temporales. Organización de horarios con flexibilidad. Horario de los apoyos. Horarios de coordinación. Confeccionar un horario por escrito para el alumno, con pictogramas. 
- Materiales y recursos. Materiales manipulables. Objetos reales. Recursos personalizados. Imágenes. Ordenador con adaptaciones. Banco de materiales. Carpeta del alumno. Taco para los pies o lápices adaptados para escribir. Cuentos personalizados.


2. Adaptaciones del currículo

- Metodología y actividades. Proceso de enseñanza-aprendizaje y evaluación. Secuenciación de objetivos y contenidos. Motivación y refuerzo positivo. Mediación en el aprendizaje. Generalización y mantenimiento. Presentación multisensorial, etc.
- Objetivos / Contenidos / Criterios de evaluación
Introducción de objetivos (autonomía –vestido, aseo, comida–, habilidades sociales, etc.). Eliminación de otros complejos o poco funcionales. Priorización.
- Evaluación en función de los objetivos de la ACI. Criterial. Formativa. Evaluar el nivel de ayuda.

VI. APOYOS

¿Quién?

    - Tutor / Compañeros /Ayudante Educativos /Especialistas / Otros profesores / Asociaciones / Familia/ La coordinación entre ellos es esencial.

¿Cuándo?

    - Antes / Durante / Después de la explicación del tema.

¿Dónde?

    - Dentro o fuera del aula, por ejemplo en aula de apoyo.

¿Cómo?

    - Individual, a dos o en grupo

Tipos de ayudas: Física / Verbal / Gestual / Emocional

VII. COLABORACIÓN FAMILIAR 

Puede consistir en:

    - Reuniones periódicas con la familia. Informes bimensuales. Intercambio de información.
    - Colaboración en determinados programas y en la instauración de conductas, generalización de los aprendizajes, refuerzo en casa.
    - Coordinación – Llevar las mismas pautas de educación en casa que en la escuela.
    - Información sobre la forma de tratar a su hijo. Asesoramiento.
    - Apoyo psicológico a la familia si es preciso

VIII. CRITERIOS DE PROMOCIÓN

Los mismos que los demás alumnos en adaptaciones de acceso. Deben establecerse en las adaptaciones curriculares significativas, según el grado de significatividad. Recordamos que se entienden por adaptaciones curriculares significativas las que afectan a los objetivos y los contenidos considerados fundamentales; y que el grado de significatividad, por tanto, es el grado en que esos objetivos se alejan de lo que los demás alumnos han de adquirir. La evaluación en el caso de materias con adaptación curricular individual se efectuará tomando como referencia los objetivos y criterios de evaluación fijados para ellos en las adaptaciones correspondientes.

IX. SEGUIMIENTO

Sería conveniente:

    - Actualización de la ACI escrita al comienzo de cada curso escolar
    - Reuniones trimestrales (como mínimo) para revisar la ACI
    - Informe de revisión final de la ACI al terminar cada curso escolar
    - Reuniones periódicas del equipo de profesores, coordinadas por el tutor
    - Reuniones de coordinación de todos los profesores semanales, quincenales o mensuales
    - Reuniones a 2 cuando sea preciso, a instancias de cualquiera.

 4.2. Documento individual de adaptación curricular para un alumno con síndrome de Down (DIAC)

El documento que se presenta a continuación como posible Documento Individual de Adaptación Curricular (DIAC) para un hipotético alumno con síndrome de Down, trata de recoger los puntos anteriormente mencionados, en un documento breve, con dos hojas introductorias comunes y una tercera, que deberá rellenarse de forma diferenciada para cada una de las materias por parte de cada uno de los profesores que las imparten. Consideramos fundamental la sencillez del DIAC, de forma que sea una herramienta práctica y funcional, lejos de complejos documentos repletos de información que, más que ayudar, confunden a quienes los han de utilizar y que terminan abandonados en el fondo de algún cajón.  

El DIAC es, por definición, un documento vivo, cambiante, dinámico, flexible, que deberá ser revisado con frecuencia, en función de las variaciones que se produzcan en el proceso de enseñanza-aprendizaje y en el grado de consecución de los objetivos por parte del niño. De ahí que sea imprescindible incluir un apartado con el seguimiento del DIAC, en el que aparezcan las fechas de las distintas reuniones, los profesores participantes y, sobre todo, los acuerdos tomados, con los compromisos adquiridos por parte de cada uno de los presentes.

Los datos que se aportan son, como es evidente, simplemente un ejemplo de un supuesto niño con síndrome de Down que estaría cursando 3º de Primaria, por lo que no pueden utilizarse para otro niño sino que, como se ha insistido en repetidas ocasiones en este artículo, deberán de estudiarse las características de cada alumno con síndrome de Down en el centro concreto al que asista, para elaborar, de forma conjunta y contextualizada, su Adaptación Curricular Individual.

BIBLIOGRAFÍA

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Calvo Rodríguez, A. y Martínez Alcolea, A. Técnicas y procedimientos para realizar adaptaciones curriculares. Madrid, Edit Escuela Española 1999. (Incluye un soporte informático, con todos los instrumentos que se deben utilizar para la realización de las ACIs y en la elaboración del DIAC).

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CNICE. Adaptaciones curriculares individuales”. En: http://ntic.educacion.es/w3//recursos2/orientacion/01apoyo/op01.htm

Galve, J.L. y Ayala, C.L. Evaluación e informes psicopedagógicos. Madrid. CEPE 2001

Galve, J.L. y Trallero, M. Adaptaciones curriculares. CEPE. Madrid 2002

Garrido, J. Adaptaciones curriculares. Guía para profesores tutores de Educación Primaria y de Educación Especial. CEPE. Madrid 2001

Garrido, J. Cómo elaborar adaptaciones de centro, de aula e individuales. CEPE. Madrid 2005

Ministerio de Educación y Ciencia. Alumnos con necesidades educativas especiales y adaptaciones curriculares”. Centro Nacional de Recursos para la Educación Especial. Madrid. 1992 (a) (Incluye un anexo con “Propuesta de Documento Individual de Adaptaciones Curriculares. DIAC”)

Ministerio de Educación y Cultura. Centro de Investigación y Documentación Educativa. Adaptaciones curriculares en Educación Secundaria Obligatoria. Guía para cumplimentar el Documento Individualizado de Adaptación Curricular (DIAC). Madrid. 1999

Orden de 14 de febrero de 1996, sobre evaluación de los alumnos con necesidades educativas especiales que cursan las enseñanzas de régimen general establecidas en la LOGSE (BOE 23-2-96).

Orden EDU/849/2010, de 18 de marzo, por la que se regula la ordenación de la educación del alumnado con necesidad de apoyo educativo y se regulan los servicios de orientación educativa en el ámbito de gestión del Ministerio de Educación (BOE 6-4-10)

Ruiz, E. Adaptaciones curriculares individuales para alumnos con síndrome de Down. Revista Síndrome de Down. 20: 2-11, 2003. En: http://www.downcantabria.com/articuloE8.htm

Ruiz, E. Síndrome de Down: La etapa escolar. Guía para profesores y familias. 2ª edición. Editorial CEPE. Madrid 2010.

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