EDITORIAL

EDITORIAL

Síndrome de Down y Crisis Humanitaria Venezolana

Dr. José Francisco Navarro Aldana
Médico Fisiatra

 

Son momentos difíciles para la población relacionada con el síndrome de Down. En el área de la educación pública se ha incrementado el ausentismo escolar por la falta de alimentos en los hogares. En el llamado Programa de Alimentación Escolar (PAE), las comidas que dan a los escolares carecen de alimentos proteicos, en muchas escuelas no funciona el programa y los alimentos son sustraídos en otras. Por supuesto esto incide negativamente en la población escolar con discapacidad que asiste a las escuelas especiales y en donde se lleva a cabo la integración escolar. Otro aspecto, es que la galopante inflación ha incrementado costos de transporte, útiles escolares, matrículas y mensualidades en escuelas privadas, de tal modo que hay padres que andan en busca de cupos en escuelas públicas. Hay padres que ya no llevan a sus hijos a deportes u otras actividades, porque el presupuesto familiar actual, no les permite hacer esos gastos.

En el área de la alimentación y otros productos, como crema dental, jabón de tocador, papel higiénico, toallas sanitarias y otros artículos, los padres, y en especial las madres  tienen la necesidad de quitar horas de atención, no sólo a sus hijos con síndrome de Down  sino a los otros, para hacer colas de varias horas, al objeto de comprar  los alimentos y productos nombrados, con el agravante de que a veces al final no compran nada, porque se agotaron los productos en el abasto.  El gobierno actual de Venezuela ha implementado los Comités Locales de Abastecimiento y Distribución (CLAP), que es la venta quincenal de bolsas de comida, carente muchas veces de alimentos proteicos, y que se ha llegado a negar a familias que no pertenezcan al partido del gobierno. Y últimamente han implementado la Gran Misión de Abastecimiento Soberano, que la dirige el Ministro del Poder Popular para la Defensa. A todas estas, conseguir alimentos en Venezuela se ha convertido en una odisea.

En el área de los servicios médicos, privados y públicos, así como de medicinas e insumos médicos,

la situación es crítica, pues los servicios médicos de ambos sectores tienen  deficiencias, más acentuadas en el sector público, y esto atenta contra la salud de las personas con síndrome de Down. En cuanto a medicinas, el déficit ronda el 85% de los medicamentos esenciales, de tal modo que hay pacientes con epilepsia que convulsionan por no conseguir los medicamentos requeridos, diabéticos  con fallas con la insulina, irregular tratamiento hormonal sustitutivo para el hipotiroidismo, síndrome metabólico y como se dice popularmente, pare usted de contar, para no alargar el drama. El gobierno se ha negado a abrir un canal de ayuda humanitaria, a tantos países que han ofrecido medicinas.

En lo social, ya no se celebran fiestas de fin de curso, de cumpleañeros en la asociación, de carnaval, de viajes playeros u otras actividades porque los costos no lo permiten, se omiten compromisos a determinadas horas por la inseguridad existente en el país, pues las familias se encierran temprano en sus hogares. Hay familias de niños con síndrome de Down que han emigrado, pues expresan que lo mejor para sus hijos es salir de Venezuela.

Todo este angustiante drama que aqueja a una mayoría de la población venezolana con síndrome de Down se sintetiza en que su vida actual  transcurre en el entorno de una Crisis Humanitaria.