Editorial Abril 2016

Confianza

Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, confianza es la esperanza firme que se tiene de alguien o algo. En otra acepción nos remite a la seguridad que alguien tiene en sí mismo y el ánimo, aliento y vigor para obrar. En esencia, la confianza es la certeza o convicción que uno alcanza de que las cosas pueden desplegarse dentro de un marco fiable, de orden e integridad. Puede que no comprendamos lo que nos sucede, lo que les sucede a los demás o qué ocurre realmente en una situación determinada. Pero, si confiamos en nosotros mismos y en quienes nos rodean, y confiamos en el proceso y en el desarrollo del mismo, esa confianza será la roca firme que nos aportará seguridad, apertura y equilibrio, y capacidad para responder a las demandas de ésa y de otras situaciones semejantes.

El niño con síndrome de Down necesita confianza, necesita sentirse capaz para crecer y configurar una autoestima lo más sólida posible. Como es lógico dar confianza no es fácil, pues entraña un riesgo, pero el riesgo bien asumido se traduce en autonomía. Es el temor que nos provoca el peligro el que nos fuerza a retirar la confianza, asumiendo el papel de vigilantes y supervisores permanentes, que en todo momento dirigen al pequeño con discapacidad diciéndole lo que ha de hacer y cómo hacerlo. El problema es que, viéndole como un niño eterno, no dejamos jamás de vigilar, de supervisar y de dirigir, y van pasando los años y nunca se le ofrece la confianza que merece y necesita. Crece, y deja de ser niño, pero el trato prodigado y los hábitos consolidados llevan a que sigamos sin confiar en él y sin dejarle decidir, al tiempo que él jamás alcanza un grado suficiente de confianza en sí mismo, pues no ha tenido la oportunidad de ponerse a prueba. Y llega un punto en que deja de reclamar y de intentarlo, y se deja llevar, resignado,

La sobreprotección es una barrera infranqueable hacia el autoconocimiento y, por ende, hacia la adquisición de una autoestima saludable. Nadie puede saber quién es ni a dónde puede llegar si no le permiten enfrentarse a su propia vida. La confianza en sí mismos de los niños y de los adultos con síndrome de Down se alimenta de la que los demás depositen en ellos. Si no confiamos en sus posibilidades difícilmente les presentaremos ocasiones de enfrentarse a retos y demostrar su valía.

Esa falta de confianza se evidencia en la forma de relacionarse con ellos y en las oportunidades que se les proporcionan para decidir. Unos padres sin confianza difícilmente permitirán que su hijo pequeño camine por la calle suelto de la mano, o suba las escaleras por sí mismo, o realice una pequeña compra en un establecimiento cercano, o vaya solo a la escuela, o colabore en tareas domésticas. Esos mismos padres, con frecuencia, permiten al hermano menor que asuma cometidos semejantes sin mostrar preocupación ni miedo. Es el síndrome de Down lo que les lleva a desconfiar.

Uno no puede alcanzar la suficiente confianza en sí mismo si no percibe confianza en los demás. Y si no confía en sí mismo, no se enfrentará a nuevos retos y nunca podrá crecer. La potencialidad innata con la que venimos al mundo no puede llegar a manifestarse si no se dispone de oportunidades para ponerla a prueba y conocer los propios límites. Difícilmente alguien puede llegar al máximo desarrollo dentro del marco genético con el que nace, si los que le rodean no le transmiten convicción y fe en sí mismo, ni le proporcionan opciones de mejora.

En esencia, si una persona con discapacidad no es valorada como capaz y así lo siente en los mensajes que recibe, no podrá desarrollar sus capacidades ni llegar a ser adulta, con todas las responsabilidades que ese estado conlleva. Si el objetivo es tener un bonsai, recortar las ramas y las raíces es una acertada estrategia. Si lo que se pretende es cultivar un árbol soberbio y frondoso habrá que dejarle que crezca, que se nutra del mayor número posible de alimentos y estímulos, que reciba sol, tierra, agua y nutrientes, para que sienta que se confía en él, y sienta, a su vez, confianza en sí mismo.

Nota del D. Deseamos destacar que el Artículo Profesional y el Resumen del Mes del presente número de la revista abordan aspectos importantes relacionados con la familia.

Comentarios   

#1 Nota editorial abril 2016Maria del Carmen 01-04-2016 13:07
Coincido plenamente en la reflexión que hace sobre 'la confianza'. Siempre que lo escucho Dr Florez, me alimento con su sabiduría y generosidad. Usted parece haber vivido ' como 2000 años'...
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#2 Lo suscriboSaro 04-04-2016 21:06
María del Carmen, coincido plenamente con tu comentario, y lo hago mío, con tu permiso. Un fuerte abrazo para ti y para el Dr. Flórez. Muchísimas gracias una vez más por esta estupenda revista mensual. Saro
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#3 ConfianzaCarolina 08-04-2016 20:17
Gracias por darnos las palabras para atrevernos a soltar a nuestros hijos, parece que los protejemos mas que a los otros, no porque no puedan, sino es un instinto, de protección, que nadie ni nada les haga daño, pero necesitan de confianza nuestra y de los demás para dar mas de sí, saberse independientes y crecer. Dejemos que fluya la confianza y esperemos el árbol frondoso, y lleno de frutos.
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#4 Gracias, CarolinaSaro 13-04-2016 11:41
Así es, Carolina. Doy fe de que la confianza, acompañada de la prudencia y del sentido común, por supuesto, da unos frutos inesperados, maravillosos. Aún a los 53 años de la vida de mi hermana, recogemos en casa esos frutos todos los días. Su capacidad de aprender, de seguir viva en la vida, no termina nunca. Exactamente igual que nos pasa a los demás. Tu mensaje me ha parecido precioso, preciosas las palabras empleadas, y te lo quería agradecer y también alentarlos a todos. Un fuerte abrazo, Saro
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