Carmen Fernández-Miranda
es Presidenta de la Fundación Síndrome de Down de Madrid
(España), pero antes y por encima de eso es madre. La vida le ha
dado muy duros momentos, suavizados por los buenos recuerdos que aún
conserva de su hijo Jaime, con síndrome de Down, fallecido hace
apenas 3 años, y por la esperanza y alegría que le brinda
su familia.
Pregunta. ¿Cuántos
años lleva al frente de la Fundación Síndrome de
Down de Madrid?
| |

Respuesta. La Fundación síndrome de Down de
Madrid, nació de la fusión de la Asociación
síndrome de Down de Madrid y de la Asociación Centro
Infantil de Terapia, en el año 1998. Yo llevo al frente de
esta apasionante aventura desde el año 1991, después
de que en el año 1989 unos padres de entonces niños
con el síndrome de Down que acudíamos al centro de
terapia de MªIsabel Zulueta decidiéramos crear una Asociación,
que trabajara para lograr la plena integración, tanto familiar
como social de las personas con el síndrome de Down.
|
P.
Después de tantos años
inmersa en el Mundo del síndrome de Down, ¿qué nos
diría echando la vista atrás y qué mirando hacia
delante?
| |

R. Cuando
empezamos lo hicimos como una verdadera aventura, pues entonces
no existían apenas Instituciones en España dedicadas
específicamente al S.D. Hasta ese momento todas las personas
con retraso mental estaban metidas en el mismo saco y sonaba a gran
utopía el pretender dedicarse a cada tipo de minusvalía
psíquica de una forma individualizada y específica.
Fue pues
una lucha apasionante con la que conseguimos poco a poco, con hechos,
trabajo constante y profesionalidad, demostrar a las Instituciones
dedicadas a las personas con retraso mental, que nuestra forma de
hacer era válida y positiva, ganándonos con ello el
prestigio del que hoy disfrutamos.
Hablando
del futuro, yo diría que queda mucho por hacer. Los mayores,
los adultos con síndrome de Down, son el gran reto. La expectativa
de vida es cada vez mayor y somos conscientes de ello. Nuestro trabajo
futuro va en esa línea.
Se les
educa desde que nacen para que consigan ser personas adultas autónomas
y una vez conseguido esto, no se les puede abandonar.
|
P. ¿Es
y ha sido para Usted un trabajo duro, un trabajo recompensado, un trabajo
desagradecido... cuáles serían los calificativos para definir
la labor de todos estos años?
| |

R. Todos estos años de trabajo en el mundo de las
minusvalías psíquicas los definiría como años
enormemente enriquecedores a nivel personal y apasionantes, realmente
gratificantes y absolutamente recompensados. Cada logro conseguido
y cada familia a la que haya podido ayudar son una recompensa a
mi trabajo. Pero la recompensa mayor ha sido la posibilidad de conocer
a personas fantásticas con síndrome de Down, a familiares
de estos realmente admirables y a profesionales estupendos que,
si no hubiera tenido a mi hijo Jaime y no me hubiera dedicado a
lo que hago, probablemente nunca hubiera conocido.
|
P. ¿Cree
que las personas diferentes hacen mejores a las que no lo
son, o simplemente las cambia por necesidad?
| |

R. Mi experiencia personal, tanto en mi faceta de madre,
como en la de presidenta de la Fundación, es que el trato
con estas personas diferentes te cambia a mejor.
Son un continuo ejemplo de constancia y superación, y esto,
unido a la forma que tienen de ser absolutamente natural y directa,
sin dobleces, hace que, en infinidad de ocasiones, nos den verdaderas
lecciones a los que nos consideramos normales y estamos
inmersos en un mundo lleno de dobles intenciones y ambiciones desmesuradas.
En definitiva,
pienso que nos cambian por contagio, no por necesidad. |
P.
¿Quién
es la persona que mejor entiende a otra con síndrome de Down: su
madre, su educador, el psicólogo, el médico... y, desde
esa perspectiva, cómo debería enfocarse la educación
y formación de un individuo con trisomía de dentro a fuera
o a la inversa?
| |

R. Creo que la persona que mejor entiende a otra con S.D.
es otra persona con S.D. Yo
observo que en los grupos de la Fundación de los adolescentes
o de los adultos existe una relación entre ellos normalmente
fantástica. Se entienden, se compenetran y se ayudan de una
forma admirable.
Esto desde luego no quiero que se entienda como una defensa de la
no integración. Creo que las personas con S.D.
tienen que vivir integradas en la sociedad. Tienen que trabajar,
divertirse, vivir inmersos en ella, con el resto de la sociedad,
pero eso no quiere decir que sus amigos, como es lógico,
no sean sus iguales.
Después creo que son los padres, yo diría que las
madres la mayoría de las veces, los que mejor los entienden
creándose un vínculo muy especial entre ellos; a veces
hasta con personas con una gran dificultad de comunicación,
y lo digo por propia experiencia. Mi hijo no tenía apenas
comunicación con su entorno y sin embargo yo sabía,
comprendía sus necesidades, sus estados de ánimo o
de salud sin necesidad de palabras. Creo sinceramente que las madres
tenemos un sexto sentido con nuestros hijos que no se
puede explicar, simplemente está ahí y creo que todas
las madres que me estén leyendo estarán de acuerdo
conmigo.
Los psicólogos y educadores que les atienden, en su gran
mayoría los entienden muy bien y les ayudan muchísimo
a lo largo de toda su vida, pero también es cierto que hay
algunos que lo que hacen es entorpecer su camino en lugar de ayudarles.
Pero para eso estamos en la Fundación, éste es uno
de nuestros frentes de lucha: formar buenos educadores e intentar
mejorar el trabajo de aquellos que se están equivocando,
sobre todo en los colegios de integración.
En resumen, la educación de una persona con S.D. debe de
ser abordada desde muchos frentes: el familiar, el escolar, el social.
Si todo funciona, la educación será exitosa.
|
P.
¿Se
pierde, con los años, la fuerza inicial con que uno empieza luchando
en la formación de sus hijos con discapacidad?
| |

R. Yo creo que no, que la fuerza, si uno se siente apoyado,
nunca se pierde; incluso aunque no se vean los resultados deseados.
Lo que
sí se pierde con los años, o mejor dicho, se suaviza,
es el ansia por conseguir todo y muy deprisa.
Con el
paso del tiempo se van tomando las cosas con más calma y
se aprende a apreciar más los logros conseguidos que los
deseados.
|
P.
¿Hay
algo, en todo este maratón de ayuda a las personas con síndrome
de Down, que le quede por hacer y algo de lo que se arrepienta por no
haber hecho?
| |

R. Creo que hay todavía miles de cosas por conseguir
para las personas con S.D. y para sus familias: Una integración
social real. Un trabajo adecuado para cada uno de ellos. Una vida
lo más autónoma posible para cada uno. Un mejor conocimiento
a nivel social de sus capacidades. Una escuela con una verdadera
integración. Una investigación bien subvencionada
para conseguir resultados realmente positivos. Unas ayudas familiares
adecuadas y realistas...y un larguísimo etc. Realmente estamos
empezando.
|
![]() |
|
|
|
Creación
y diseño del portal: Reyes Gomez-Jordana
Down21.org es una Fundación sin ánimo de lucro,
apoya nuestra causa
Registro de Fundaciones 28/1175-G-82737024
|
|