Entrevista con Luis y Victoria Bulit Goñi
Buenos Aires, Argentina
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Pregunta:-
Sois testigos de los cambios y evolución de los últimos
15 años en la actitud de la sociedad argentina frente al síndrome
de Down. ¿Quiénes consideráis que han evolucionado
más, esa sociedad o el propio síndrome de Down?
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Respuesta.El síndrome de Down sigue siendo el mismo,
lo que sabemos sobre el síndrome de Down no.
Desde hace 15 años ha habido una presencia, personal e institucional,
permanente en los medios de comunicación y en espacios específicos,
despertando la conciencia pública sobre las posibilidades
de las personas con síndrome de Down .
Ello ha impactado sobre las familias que, mejor informadas, salieron
de la abulia y la resignación y se decidieron a luchar por
los derechos de sus hijos acompañados por profesionales que
veían frustrada su labor por los límites impuestos
por la sociedad.
En realidad, todos crecimos y aprendimos teniendo como nuestros
mejores maestros a las personas con síndrome de Down .
La ignorancia y la falta de actualización provocaban la parálisis.
Bastó que se abriera una rendija y que por ella se colara
información sobre lo que se podía lograr para que
todos pusieran manos a la obra.
En esto, debemos destacar la ayuda invalorable que nos brindaron
desde todos los rincones del mundo, y especialmente desde España
el Dr. Jesús Flórez Beledo y la Lic. María
Victoria Troncoso que, al principio, respondían con detalladas
y copiosas cartas que luego se transformaron en rápidos y
puntuales correos electrónicos y en inolvidables visitas
personales.
La participación de brillantes expertos internacionales en
eventos locales hizo mucho por despejar las dudas y despertar la
esperanza que fue, en última instancia, el gran motor de
los cambios. Por caso, nos gustaría compartir con vosotros
la historia de la Profesora María Elena Festa de Bertoldi,
de la ciudad de Sunchales en la provincia de Santa Fe que, siendo
directora de un centro de educación especial, se animó
a trocar el enfoque y a convertirse en directora de un centro de
apoyo a la integración y referencia para todo el resto del
país respecto de la riqueza de la reconversión.
A pesar de todo estos cambios, queda aún mucho por hacer
y es precisamente el valor de esos logros lo que nos compromete
doblemente para el futuro, porque nos demuestran que los cambios
son posibles con esfuerzo, compromiso, seriedad y claridad de objetivos.
No todo ha sido fácil. Ha habido marchas y contramarchas.
Pero ya son muchos los conceptos (como normalización, integración,
autonomía) que no se cuestionan, quedando la discusión
en temas instrumentales.
Finalmente, cabe señalar que aun cuando muchas veces hemos
pensado que en nuestro contexto latinoamericano las cosas no son
tan fáciles como en otras sociedades más evolucionadas,
el compartir información en sitios como el de Canal Down
21, nos recuerda que "en todos lados se cuecen habas",
que todos tenemos dificultades, pero que éstas pueden vencerse
sobre la base del destino común al que aspiramos, de compartir
información y experiencias, y de tener claro nuestro objetivo
e inquebrantable el compromiso. |
P.Como
creadores en su momento de la Asociación para el síndrome
de Down de República Argentina, ¿hasta dónde se extiende
su labor dentro de Argentina, en qué medida actúa de manera
conjunta con otras asociaciones, si es que existen? ¿Traspasa ASDRA
las fronteras de la República?
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R.Si
bien el nombre de la Asociación parecería indicar
una representación que abarca a toda la República,
debemos precisar que nuestra actividad central y directa cubre las
inquietudes de la población que habita en la ciudad de Buenos
Aires y sus alrededores.
Eso no significa que no trabajemos con el interior: Hemos viajado,
incansablemente, a distintos puntos de nuestro vasto país
para acompañar distintos eventos y emprendimientos de otras
asociaciones que se dedican a nuestra misma temática.
Desde 1988 cuando comenzamos nuestra actividad, han nacido muchas
asociaciones dedicadas específicamente al síndrome
de Down o bien a la discapacidad mental (en aquellas localidades
en las que el número de habitantes no da para el surgimiento
de una asociación específica) y todas estamos unidas
por medio de lazos fraternos de igualdad. En sucesivas reuniones
celebradas con ocasión de nuestros Congresos Nacionales (el
último en septiembre de 2001), hemos manifestado nuestra
voluntad de trabajar en forma conjunta (en red, sin federaciones
ni estructuras burocráticas) sobre los intereses que nos
son comunes, al tiempo que lo hacemos en forma autónoma sobre
los temas que son de interés local, y de acuerdo con el perfil
propio de cada institución.
ASDRA es una asociación civil sin fines de lucro, dirigida
exclusivamente por padres y asesorada por profesionales destacados,
que NO presta ningún tipo de servicio asistencial o educativo
puesto que la realidad de su emplazamiento no lo hace necesario.
En muchas asociaciones del interior, en cambio, la realidad local
hace que nazcan en torno de la provisión de algún
tipo de servicio (estimulación temprana, apoyo a la integración
escolar, salida laboral, etc.).
Puesto que la realidad de Buenos Aires nos libera de esta carga,
nos dedicamos a brindar información, orientación,
contención y apoyo a todas aquellas personas e instituciones
interesadas en el síndrome de Down, ya sea porque son familiares
o bien porque su actividad profesional los pone en contacto con
personas con síndrome de Down.
Nuestro trabajo, pues, se concentra en tener una biblioteca muy
actualizada, una videoteca que presta vídeos a los interesados,
un sistema de entrevistas para personas que requieren información
o apoyo, un conjunto de grupos de auto-ayuda (organizados en torno
de las edades de los hijos que influyen sobre los intereses de los
padres y también para abuelos y para los padres-escucha [padres
que acuden a las maternidades a acompañar a los padres-nuevitos])
y la organización de encuentros, seminarios, talleres y jornadas
destinados a padres y profesionales. También contribuimos
a la formación de profesionales asistiendo a dar charlas
en cátedras universitarias y en colegios secundarios.
Entendemos que los padres y profesionales bien informados son la
clave del futuro de nuestros hijos. Con ello, hacemos carne aquello
de "Conocer más, para servir mejor".
Asimismo, por delegación de las asociaciones del interior,
somos referentes nacionales hacia el exterior.
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P. Desde
una perspectiva más personal, ¿consideráis que la
labor en pro del buen desarrollo e integración de las personas
con síndrome de Down es más individual (la familia) que
conjunta (la sociedad)?
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R. Consideramos
que lo uno no puede ir sin lo otro.
A veces, cuando la lucha es ardua y las fuerzas flaquean y enfrentamos
problemas con nuestros propios hijos, nos preguntamos si no le hemos
errado a la cuestión y que deberíamos haber orientado
todas nuestras energías al trabajo interno dentro de nuestra
familia. Debemos confesar que, cuando las fuerzas han flaqueado,
siempre hubo un apoyo y un acompañamiento de nuestros compañeros
de ruta, los otros miembros de ASDRA.
Pero la experiencia nos ha demostrado que si nos hubiéramos
concentrado sólo en nuestros hijos (como lo hicieron tantos
otros antes de nosotros) habría sido lo mismo que conseguir
formar el mejor médico del mundo pero que no pudiera ejercer
puertas afuera.
Conseguir una persona con síndrome de Down integrada y con
la mayor autonomía posible no se logra sin un cambio sustancial
en la actitud de la sociedad que, siempre, es fiel reflejo de la
actitud de la familia.
En esto, además, no puede olvidarse el papel del movimiento
asociativo. Y ello le impone una doble responsabilidad: Por un lado,
un accionar transparente, comprometido con las personas con síndrome
de Down y sus familias y que no sea un espacio para el lucimiento
personal, un escenario de disputas políticas, o un ámbito
al que pretenda encaramarse un desempeño profesional.
Tanto las familias como las asociaciones, para hacer llegar nuestro
mensaje a la sociedad, debemos ser creíbles. Y esa credibilidad
está en nuestra lucha desinteresada. Por ello sostenemos
(desde el ejemplo) que el movimiento de asociaciones es de las familias,
aun cuando necesariamente contemos con el mejor asesoramiento profesional
que esté disponible, pero sin confundir jamás los
roles.
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P.
Como padres de un maravilloso hijo con síndrome de Down -Pancho-
y además promotores de un movimiento asociativo, ¿en qué
creéis con mayor aplomo: en la propia persona y sus posibilidades
o en el cambio social para fomentar y estimular esas posibilidades?
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R.Creemos que es todo una cuestión de equilibrio
(cosa muy difícil de lograr, por cierto).
Las personas con síndrome de Down tienen un sinnúmero
de condiciones y es cuestión de brindarles una oportunidad
para que puedan ejercitarlas.
Pensamos que las personas con SD son como cerraduras desconocidas,
hay que tratar de encontrar la llave adecuada que dé rienda
libre a su enorme caudal... pero como son cerraduras muy dispares,
a cada una le andará una sola llave...
El cambio social e institucional ha ido empujado por una familia
más inquieta, más batalladora, más consciente
de sus derechos y obligaciones; el cambio cualitativo en las personas
con síndrome de Down ha sido impulsado por una sociedad
más abierta, una familia más confiada en sus posibilidades,
por profesionales más convencidos del potencial de sus
alumnos/pacientes y por los medios que han recogido nuestras inquietudes
y se han hecho eco de nuestros reclamos.
Puesto que hacéis referencia expresa a nuestro hijo Pancho,
no quisiéramos dejar de mencionar el particular impacto
que tuvieron en nuestra vida familiar dos profesionales que han
acompañado a nuestro hijo: uno es Rafael Durlach, médico
pediatra cuya pérdida lamentaremos siempre. Desde su puesto
de pediatra y desde su vivencia de hermano de una persona con
síndrome de Down, abrió su corazón y dispuso
su tiempo para aprender y predicar todo lo relacionado con la
atención médica de las personas con síndrome
de Down. No sólo fue un gran médico y amigo sino
que también fue un notable maestro que dejó varios
discípulos que continúan su tarea. La otra es María
Elena Bertolini, profesora de educación especial y de problemas
de audición, voz y lenguaje que entró en la vida
de Pancho antes de que éste tuviera tres años. Ha
sido su paciente y seguro acompañamiento el que posibilitó
la favorable evolución de nuestro hijo a la par que ha
escuchado nuestras inquietudes, respaldado nuestras luchas y frenado
nuestros desatinos. Ha sido roca de tormentas y faro que ha iluminado
las maravillas de los logros de Pancho y por eso, porque tuvimos
la enorme suerte de contar con estos profesionales específicos
y con la amistad y el apoyo de tantísimas personas en todo
el mundo, es que podemos afirmar que la lucha ha sido dura, pero
ha valido cada segundo por la enormidad de la cosecha.
Por último y no por ello menos importante, no puede olvidarse
el apoyo de nuestras familias y, en particular, de nuestros otros
dos hijos, Tomás (17) y Magdalena (14), que no sólo
han tolerado nuestras ausencias por nuestro compromiso en ASDRA,
sino que siempre nos acompañan en esto de reflexionar acerca
de la realidad de las familias con un miembro portador de discapacidad
y en construir un futuro en común con un lugar para todos.
Agradecemos a Canal Down 21 que nos hayan dado la oportunidad
de compartir nuestra realidad y experiencia vivida. El testimonio,
creemos, tiene valor ya que somos una familia común que
no tiene nada de excepcional y que, simplemente, al nacer nuestro
hijo con síndrome de Down se preocupó por conocer
un poco más, por saber qué había que hacer,
y trató de hacerlo de la mejor manera posible.
Y agradecemos a Pancho, ya que sin él, nada de esto hubiera
sido posible.
Canal
Down21
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