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Iguales
pero diferentes: El uso de la Página Personal
por
parte de adultos con síndrome de Down,
como instrumento de presentación de sí mismos
Jane
K. Seale
British
Journal of Educational Technology 32(3): 343-352, 2001
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RESUMEN
Introducción
y objetivos. La moderna investigación ha sugerido que las
personas con discapacidad intelectual pueden manejar su propia identidad,
y definir las circunstancias en las que han de presentar la imagen
de sí mismas, que puede ser igual o diferente a la de otras
personas con discapacidad intelectual. Cuando una persona con discapacidad
rechaza el rótulo de discapacidad intelectual no
está negando necesariamente que la tenga; lo que niega es que
por ese hecho sea menos valiosa que otra que no la tenga. Suelen darse
cuatro actitudes distintas: aceptación, cualificación,
vacilación o negación. La cualificación significa
que aceptan la diferencia en algunos aspectos, pero no en todos.
Internet
permite que la gente exprese su identidad dejándoles que se
asocien en grupos que son identificados por características
personales que son muy específicas, como por ejemplo el tener
discapacidad. Posee, pues, el potencial para que las personas se reconozcan
o acepten por la identidad de su grupo y compartan sus experiencias
con otras que se encuentran en circunstancias parecidas.
En este
trabajo se exponen los resultados obtenidos mediante una encuesta
obtenida a partir de páginas Web personales escritas por personas
con síndrome de Down. Se trata de analizar en qué grado
las utilizan para aceptar o negar su pertenencia al grupo
síndrome de Down.
Métodos.
Se buscaron páginas personales en 5 buscadores. Las páginas
debían cumplir los siguientes criterios:
1. Había
de pertenecer a alguien con síndrome de Down. Por ej.: Tengo
síndrome de Down, o esta página pertenece
a un amigo mío que tiene síndrome de Down.
2. Había
de tener 13 años o más, deducible del hecho de que declaraba
su edad o explicaba actividades propias de un joven o adulto.
3. El contenido
no debía promocionar ningún producto o servicio.
4. El idioma
debía ser inglés.
En total
se analizaron 20 páginas que cumplían estos requisitos,
de las que 11 pertenecían a varones y 9 a mujeres, con una
media de edad de 18 años.
Resultados.
El análisis temático de texto, gráficos, fotos
y enlaces (links) reveló que la información contenida
en las páginas daba información referente a tres temas
principales: 1) Personal, 2) Familiar, 3) Síndrome de Down
y discapacidad. En cada uno de ellos se establecieron diversos subtemas.
Con ello
se pudo agrupar las páginas en 3 categorías principales:
1. Éste
soy yo, miembro de una familia y de la comunidad síndrome de
Down.
2. Éste
soy yo, miembro de la comunidad síndrome de Down.
3. Éste
soy yo, miembro de una familia.
A la primera
categoría pertenecieron 6 páginas: contenían
dos o más subtemas en cada uno de los 3 temas principales.
Estas páginas solían ser más amplias que las
de los otros, tanto en imágenes como en enlaces.
A la segunda
pertenecieron 5 páginas: contenían dos o más
subtemas de los temas principales: personal y síndrome de Down.
A la tercera
pertenecieron 8 páginas: contenían dos o más
subtemas de los temas principales: personal y familiar. Tenían
un amplio contenido familiar.
Lenguaje:
En 7 se escribía en primera persona; en 8 se escribía
en tercera persona; y en 5 la referencia personal era mixta. En este
último caso, la primera persona se usaba en frases sencillas
y la tercera para información más amplia.
El lenguaje
con que se describían a sí mismos mostró diferencias
sobre cómo se percibían a sí mismos. Se establecieron
seis categorías:
1. Soy síndrome
de Down (2).
2. Tengo
síndrome de Down (5).
3. Nací
con síndrome de Down (5).
4. Soy persona,
antes de ser alguien con síndrome de Down (1).
5. Puede
que tenga síndrome de Down pero puedo hacer lo mismo que vosotros
(4).
6. Me podéis
rotular como síndrome de Down pero lo cambiaré
para ajustar mi propia definición sobre quién soy yo
(4).
En buena
parte, las páginas mostraron el deseo de manifestar su competencia,
lo que son capaces de hacer, los premios que han ganado, lo que les
gusta o no les gusta.
Conclusión.
Los resultados sugieren que la página Web personal posee el
potencial para que los adultos con síndrome de Down expresen
múltiples identidades: unas identidades que son, al mismo tiempo,
iguales y diferentes entre las diversas personas con síndrome
de Down.
COMENTARIO
Es evidente
que los 20 adultos reconocieron, de un modo u otro, pertenecer al
grupo síndrome de Down. En ese sentido, no se sienten
estigmatizados por ello. Pero usan la página para mostrarse
de manera diferente: en parte iguales y en parte diferentes. Unos
destacan el tener síndrome de Down, pero otros lo matizan (soy
persona ante todo) o ponen más énfasis en su pertenencia
a otros grupos: la familia, un club, el deporte. Lo cual significa
que cada uno refleja sus propias actitudes hacia lo que puede ser
el síndrome de Down. Actitudes que, lógicamente, dependerán
en buena parte de la visión y contenido que se haya dado a
su educación y de su capacidad de reflexión y de interiorización
de esa visión.
Porque
es preciso aceptar que algunas de las páginas no fueron escritas
propiamente por el interesado, según admite la autora de este
artículo. Y en ese sentido, puede haber una cierta distorsión
del pensamiento auténtico del joven con síndrome de
Down, o una adición a lo que realmente piensa.
Aun así,
la variedad de perfiles parece reflejar la variedad de percepciones
de sí mismos que pueden tener las personas con síndrome
de Down. Y ello impone una especial responsabilidad a los padres y
educadores para que el adulto tenga una visión real pero positiva
de sus múltiples capacidades.
Las páginas
muestran la competencia de cada uno: es decir, destacan todo aquello
que permita a la gente contemplarles como personas que son iguales
a las demás.
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