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Trastornos
autistas en el síndrome de Down:
factores de base y elementos clínicos correlativos
Peder
Rasmussen, Ola Börjesson, Elisabet Wentz,
Christopher Gillberg
Developmental
Medicine & Child Neurology, 43: 750-754, 2001
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RESUMEN
Se admite en general que la mayoría de las personas con síndrome
de Down posee unas cualidades especiales para la interacción
social y, de hecho, varios trabajos han descrito su sociabilidad.
Sin embargo, empieza a discutirse esta idea y aparecen descripciones
sobre su dificultad para mantener una referencia social, o para
mantener la mirada de otros, o para motivarse en el aprendizaje
de nuevas habilidades. Pueden mostrar también déficit
de atención y trastornos de conducta. La realidad es que
van apareciendo más trabajos de investigación en los
que se describe la asociación de síndrome de Down
y autismo, con cifras que oscilan entre el 5 y el 9%. A pesar de
ello, persiste en algunos medios la idea de que los niños
con síndrome de Down están protegidos frente al autismo,
por lo cual, síntomas que claramente pueden indicar la existencia
de autismo no son tenidos en cuenta, privando a estos niños
del necesario apoyo y educación.
Este estudio
presenta las características de personas con síndrome
de Down que, a lo largo de 15 años, han sido diagnosticadas
como autistas en una clínica neuropsiquiátrica de
referencia nacional en Goteborg (Suecia), en la que se evalúan
y tratan diversos cuadros, incluidos el autismo y trastornos propios
del espectro. Estas personas forman parte de un grupo que fue referido
a la clínica por los servicios pediátricos debido
a que mostraban claras dificultades de interacción social.
Resultados
En este período
de 15 años, 25 personas con síndrome de Down (12 mujeres
y 13 varones) fueron diagnosticadas de trastornos de espectro autista.
Se realizaron exhaustivos exámenes de las personas que comprendieron:
1) entrevista detallada con los padres y personal de apoyo; 2) cuestionarios
sobre la conducta; 3) evaluación del nivel intelectual y
perfil cognitivo; 4) análisis médico y psiquiátrico;
5) análisis de todos los antecedentes médicos y sanitarios.
Se pasaron las escalas de Griffiths y de Wechsler, así como
la Childhood Autism Rating Scale y Autism Behavior Checklist, y
se siguieron los parámetros diagnósticos del DSM III-R
y DSM IV.
Si se compara
con el resto de la población, hubo un claro retraso en la
edad a la que se realizó el diagnóstico: en la población
sin síndrome de Down, la media de edad fue de 6,9 años
mientras que en los casos con síndrome de Down el diagnóstico
se realizó a los 14,4 años (con un intervalo entre
4 y 33 años).
En 11 casos, se identificaron algunos factores médicos que
probablemente tengan cierta importancia como elementos contribuyentes
al desarrollo de autismo; y en otros 4 puede que tengan alguna relación.
Estos factores son: una historia de autismo o de trastornos relacionados
con él en parientes próximos de primer y segundo grado
(n = 5), espasmos infantiles (n = 5), hipotiroidismo precoz (n =
3), pruebas de lesión cerebral tras cirugía cardíaca
complicada (n = 2), o la combinación de varios de estos factores.
COMENTARIO
Lo primero que
hay que decir es que no se trata de un estudio epidemiológico,
por lo que no cabe deducir ninguna cifra de prevalencia. Los posibles
casos eran referidos a un centro nacional psiquiátrico de
referencia para su análisis. Pero este estudio confirma la
idea de que en el síndrome de Down puede aparecer un cuatro
de trastorno de espectro autista con mayor frecuencia de lo que
se decía hasta hace sólo unos años. Éste
es un diagnóstico que es preciso tener muy en cuenta porque
su terapéutica e intervención requieren un abordaje
propio y especializado que difiere de lo que normalmente se utiliza
en el síndrome de Down. En el estudio se comprueba la tardanza
con que se realizó el diagnóstico en las personas
con síndrome de Down, comparadas con el resto de la población.
Los padres son
los primeros en mostrar su desencanto y perplejidad, e incluso su
enfado, cuando tras años de fracasos educativos, se les comunica
que su hijo con síndrome de Down tiene sintomatología
propia del espectro autista. Primero, porque se dan cuenta de que
no han sabido comprender los problemas del hijo y, quizá,
han sufrido unos y otros por ignorancia, queriendo exigir al hijo
lo que ciertamente no era capaz de hacer. Y segundo, porque son
conscientes del tiempo que han perdido sin aplicar los métodos
apropiados. Más de una vez, han sido los padres los primeros
en intuir desde el principio que su hijo "no era como los demás".
Los factores
señalados en este artículo como posibles contribuyentes
al establecimiento del trastorno, deben ser tenidos en cuenta. Algunos
son comunes a la población general, como es el factor hereditario.
Otros como los espasmos infantiles o el hipotiroidismo, deberán
ser tenidos en cuenta dada la mayor frecuencia de tales alteraciones
en el síndrome de Down.
En cualquier
caso, este artículo confirma la necesidad de tener en cuenta
el doble diagnóstico: síndrome de Down y Trastorno
con espectro autista, como algo que cada vez debe ser mejor y más
precozmente reconocido, y mejor tratado. Por su importancia, invitamos
al lector a leer dentro de este Portal, en el área de Salud,
el artículo sobre Síndrome de Down y Autismo: Diagnóstico
dual escrito por la Dra. Bonnie Patterson, directora de la Clínica
Down de Cincinnati y experta en trastornos conductuales en personas
con síndrome de Down.
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