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La
combinación de la exploración física
y del electrocardiograma detecta la mayoría de las
alteraciones cardíacas, hemodinámicamente importantes,
en los recién nacidos con síndrome de Down
V. Shashi, M.N. Berry y W. Covitz
American Journal of Medical Genetics, 108(3):
205-208, 2002
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RESUMEN
La
ecocardiografía se ha convertido en el método de elección
para diagnosticar las cardiopatías congénitas de los
recién nacidos con síndrome de Down. El argumento más
acuciante para diagnosticarlas durante el período neonatal
es la necesidad de intervenirlas quirúrgicamente lo antes posible
(de modo ideal, antes de los primeros 6 meses) en aquellos que presenten
una canal aurículo-ventricular completo.
Hemos valorado
la eficacia que pueda tener la aplicación de una metodología
combinada de exploración física y electrocardiograma
para la detección de las cardiopatías congénitas
en 49 recién nacidos con síndrome de Down. Nuestros
resultados indican que las alteraciones más importantes desde
el punto de vista hemodinámico (78%), especialmente un canal
aurículo-ventricular completo, se pueden detectar con este
sistema. Pueden pasar desapercibidos, en cambio, las lesiones menores
sin importancia hemodinámica, como un ductus arteriosus abierto
que sea pequeño, o una lesión pequeña del septo
auricular. Eso quiere decir que la ecocardiografía sigue
siendo el método más sensible para diagnosticar las
cardiopatía congénitas.
Sin embargo,
puesto que la combinación de exploración física
y electrocardiograma detecta la mayoría de las lesiones completas
del canal aurículo-ventricular, puede utilizarse como sistema
alternativo de diagnóstico cuando no se disponga fácilmente
de la ecocardiografía, por razones geográficas o económicas.
El seguimiento clínico durante varias semanas de los niños
cuyos resultados en la exploración y en el electrocardiograma
hayan sido normales, permitirá detectar nuevos síntomas
y signos clínicos, o nuevos signos electrocardiográficos,
que pudiesen haber pasado desapercibidos en el período inmediato
al nacimiento. Por supuesto, habrá de practicarse la ecocardiografía
a los niños en los que la exploración física
y electrocardiograma hayan detectado una cardiopatía congénita.
COMENTARIO
Es necesario insistir en la necesidad de que todo recién
nacido con síndrome de Down sea bien explorado cardiológicamente
durante la primera semana de vida, para descartar la existencia
de cardiopatías congénitas. Por varias razones. La
primera es que son frecuentes (alrededor del 50%); la segunda es
que algunas son graves y pueden poner en peligro la vida del niño;
la tercera es que la mayoría son operables con recuperación
plena del niño, y que la operación es más eficaz
cuanto más tempranamente se realice.
Sin duda, la
ecocardiografía es el método más adecuado para
hacer un buen diagnóstico. Se trata de una técnica
nada agresiva y muy fiable, que actualmente está disponible
en la mayoría de los hospitales. Pero es cierto también
que algunas familias, por razones geográficas o económicas,
pueden no tener acceso a esta técnica. Por eso es bueno que
se conozcan otras técnicas alternativas de diagnóstico
que sean más asequibles, siempre y cuando sean también
fiables. Y esto es lo que ofrece y propone el trabajo que comentamos,
en el que se afirma que la combinación de una buena exploración
física y el electrocardiograma detecta las lesiones cardíacas
más graves.
Pero es preciso
tener en cuenta que los resultados de la exploración física
y del electrocardiograma son buenos sólo si la persona que
interpreta la información posee una buena formación.
En el artículo se afirma que fue un cardiólogo quien
hizo las exploraciones e interpretó los electrocardiogramas.
Pero en el mundo real, hay que preguntarse si la familia que no
ha tenido acceso a un ecocardiograma, lo va a tener a un buen cardiólogo
infantil o a un buen pediatra. Es decir, interpretar bien la exploración
y el electrocardiograma requiere un grado elevado de especialización
y de experiencia en recién nacidos. Por tanto, no sería
conveniente que este estudio transmitiera a las familias una falsa
sensación de seguridad cuando no se dispone de ecocardiografía.
El estudio nos dice que esta técnica es sustituible en los
casos más graves, siempre y cuando las técnicas alternativas
estén en manos de buenos especialistas con amplia experiencia.
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