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Habilidades
en el lenguaje hablado de los niños con síndrome
de Down, según los informes de los padres
Eva
Berglund, Màrten Eriksson, Iréne Johansson
Journal of Speech, Language and Hearing
Research, 44: 179-191, 2001
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RESUMEN
Objetivos
El objetivo principal del estudio fue describir el desarrollo del
lenguaje hablado de los niños con síndrome de Down,
comparándolo con el resto de la población, fijándose
en tres aspectos principales: 1) tendencia del crecimiento y variación
individual en la elaboración del lenguaje, 2) diferencias en
la elaboración según el sexo, 3) diferencias entre los
niños con y sin síndrome de Down.
Métodos
En el presente
trabajo se exponen los resultados de un estudio realizado en Suecia
a escala nacional, a partir de un grupo de 330 niños con
síndrome de Down (124 niñas y 204 niños) de
edades comprendidas entre 1 año y 5 años 6 meses,
comparándolo con otro grupo de 336 niños sin síndrome
de Down de edades comprendidas entre 1 año 4 meses y 2 años
4 meses. El estudio se basa en los informes proporcionados por los
padres a partir de unas encuestas específicamente diseñadas
para este fin. El método estaba comprobado y validado por
estudios anteriores.
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En el estudio se valoraron los siguientes aspectos del lenguaje:
- El vocabulario:
número de palabras
- Las
habilidades pragmáticas: la habilidad para comunicar
hechos pasados, presentes o futuros, o hablar sobre objetos
o personas no presentes, o para expresar la propiedad o pertenencia
de un objeto. Es decir, la competencia para hacer cosas
a base de palabras.
- La gramática:
la capacidad para combinar palabras, y la capacidad para utilizar
marcadores morfológicos que expresaran la posesión
(p. ej., uso del de), el singular, el plural,
el nombramiento de plurales de los nombres, y los tiempos
de un verbo en pasado.
- La longitud
media de enunciados verbales o frases (número de palabras
por enunciado)
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Resultados
¿Cuándo
emiten las primeras palabras?
Aquí hay que diferenciar entre imitar y expresar
un significado. Bueno es que el niño empiece a imitar
sonidos porque inicia su ejercicio oral. Pero el lenguaje exige
que el niño exprese una palabra en función de su concepto.
La imitación es una herramienta para aprender a hablar, pero
no es comunicación auténtica.
La edad a la
que los niños con síndrome de Down empiezan a hablar
y, en especial, cuando emiten sus primeras palabras se encuentra
entre los 12 y los 24 meses; pero hay estudios en los que se aprecia
una edad incluso posterior. Es decir, el desarrollo del primer vocabulario
es particularmente lento en los niños con síndrome
de Down.
En la tabla
que figura a continuación se indica el porcentaje de niños
con síndrome de Down y las edades a las que fueron alcanzando
las etapas de 1, 2, 10 y 50 palabras, y el número máximo
palabras que alcanzó el niño de mejor ejecución
en cada edad:
|
Edad
en años
|
|
1
|
2
|
3
|
4
|
5
|
|
1
palabra
|
12
%
|
80
%
|
90
%
|
98
%
|
94
%
|
2
palabras
|
7
%
|
77
%
|
90
%
|
98
%
|
92
%
|
10
palabras
|
3
%
|
53
%
|
81
%
|
88
%
|
91
%
|
50
palabras
|
10
%
|
3
%
|
23
%
|
54
%
|
73
%
|
Número
máximo de palabras
|
11
|
71
|
165
|
668
|
655
|
| |
|
|
|
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La primera palabra
aparece al año de nacimiento en aproximadamente el 10% de
los niños con síndrome de Down, y en el 80% antes
de los dos años. La velocidad de avance es lenta: entre un
10 y un 20% de los niños entre 3 y 5 años tenían
todavía un valor menor de 10 palabras, y alguno había
que no había llegado a pronunciar ninguna. A la edad de 3
años, sólo el 25% tenía un vocabulario de 50
palabras, cifra que subió al 50% a los 4 años y al
75% a los 5 años.
En conjunto,
la ejecución verbal de los niños con síndrome
de Down a los 3 años corresponde a la que tienen los demás
niños al 1 año y 4 meses; y la de los 4 años
corresponde a la de 1 año y 8 meses de los demás niños.
Es decir, en los primeros 5 años de vida, el retraso viene
a estar entre los 20 y los 28 meses. Si se mide la longitud media
de enunciados verbales, la puntuación de los niños
con síndrome de Down de edades comprendidas entre 2 años
6 meses y 6 años 9 meses correspondía a la puntuación
obtenida por los demás niños entre 1 año 5
meses y 2 años 5 meses. Como se ve, no sólo hay un
retraso en los niños con síndrome de Down sino que
la dispersión de valores es mucho mayor.
Habilidades
pragmáticas
A los 5 años,
el 19% de los niños con síndrome de Down no mostraba
habilidad pragmática. La primera habilidad pragmática
expresada por los niños solió ser la comprensión
de si se está hablando de una persona ausente: apareció
en el 19% de los niños a la edad de 1 año 6 meses,
en el 40% a la edad de 2 años, en el 62% a la edad de 3 años,
en el 81 % a la edad de 4 años y en el 79% a la edad de 5
años. Es decir, en el 20% no había aparecido todavía
esta habilidad a los 5 años.
Gramática
Aunque hubo niños que a la edad de 2 años combinaban
palabras (el 13%) o usaban algunos marcadores morfológicos
(3%), como conjunto no se empezó a apreciar una cierta habilidad
gramatical hasta la edad de 3 años 6 meses.
Influencia
del sexo
El sexo fue un factor que influyó significativamente en la
adquisición de vocabulario y en las habilidades pragmáticas,
puntuando mejor las niñas que los niños. Este progreso
más rápido de las niñas en algunos aspectos
del lenguaje se ha apreciado también en otros estudios, si
bien a edades más avanzadas las diferencias entre los dos
sexos desaparecen.
Conclusión
Los niños
con síndrome de Down adquieren su lenguaje de modo similar
a como lo hacen los demás niños, pero con notable
mayor lentitud y con unas grandes diferencias entre unos y otros.
Pueden llegar a utilizar la misma riqueza pragmática, gramatical
y sintáctica que los demás, pero las adquieren más
lentamente, y necesitan apoyos e intervenciones dirigidas específicamente
a desarrollar estas cualidades.
Avanzan más
en vocabulario que en pragmática o en gramática. Eso
marca ya el tipo de intervención que se deberá realizar.
Parece razonable proponer que se insista primero en la pragmática:
es decir, en la categorización del mundo, en conceptos de
pasado, presente y futuro; de ese modo les será más
fácil pasar a utilizar comprensivamente las formas gramaticales
que serán las que den estructura verbal a esas categorías.
COMENTARIO
Una consulta
que frecuentemente formulan los padres de los niños con síndrome
de Down es su deseo de conocer cómo se va a desarrollar el
lenguaje y la comunicación de sus hijos; de saber si existe
una cierta agenda o calendario que les permita prever el comienzo
y el desarrollo de su lenguaje para saber si se desvía mucho
o poco de lo habitual. Ellos saben ya que el desarrollo del habla
es uno de los puntos más débiles en el síndrome
de Down, y que es preciso fomentarlo, apoyarlo, educarlo de una
manera especial. Por eso, desean tener una especie de guía
que les indique si el niño va bien aunque vaya lento, si
conviene mejorar este o aquel aspecto del lenguaje y cuándo
conviene hacerlo.
Lo primero que
hay que afirmar es que existen esas guías para la población
general de los niños, en las que se aprecia cómo se
desarrolla el habla durante los primeros años. Pero es muy
difícil hacerlas en la población infantil con síndrome
de Down debido a la enorme variabilidad que existe entre unos niños
y otros, tanto en el inicio como en el desarrollo de las distintas
características del lenguaje. Esto se aprecia en el presente
trabajo.
En segundo lugar,
en el síndrome de Down existe una marcada diferencia entre
lo que es la comprensión del lenguaje o lenguaje
comprensivo y la expresión del lenguaje
o lenguaje expresivo. Ambas formas se desvían
mucho en su desarrollo, de modo que si el lenguaje comprensivo coincide
aproximadamente con la edad mental del niño, el expresivo
se desarrolla mucho más lentamente. El presente estudio se
refiere al lenguaje expresivo.
En tercer lugar,
en el lenguaje expresivo existen varios componentes o dimensiones:
la riqueza del vocabulario, la capacidad de enlazar las palabras,
la longitud de los enunciados, la gramática, la sintaxis,
etc. Cada una de estas propiedades se adquieren y desarrollan a
un ritmo distinto, y más todavía en el síndrome
de Down, lo que hace más lenta y problemática la adquisición
del lenguaje. Aquí lo vemos claramente, y significa que debemos
prestar atención al desarrollo de la pragmática y
de la sintaxis.
Por último,
existe el problema añadido de la inteligibilidad, de la adecuada
pronunciación para que el mensaje sea bien comprendido. Este
es otro de los puntos débiles en el síndrome de Down.
Es un punto que no es abordado en el estudio. Hay que tenerlo en
cuenta, y saber diferenciar cuándo debemos insistir en la
pronunciación y cuándo es mejor no prestarle atención
y fijarnos más en el contenido. Existen artículos
y libros muy buenos sobre estos temas, dirigidos a las familias,
que convendrá consultar.
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