Las habilidades del lenguaje receptivo en adolescentes
y jóvenes adultos con síndrome de Down y con
síndrome X-frágil
Leonard
Abbeduto, Melissa M. Murphy, Stephanie W. Cawthon, Erica
K.
Richmond, Michelle D. Weissman, Selma Karadottir, Anne O’Brien
American
Journal of Mental Retardation 108(3): 149-160, 2003
|
Objetivo
El síndrome de
Down y el síndrome X-frágil son las dos causas genéticas
más frecuentes de discapacidad intelectual. Cada uno de estos
síndromes se acompaña de una constelación de
secuelas de carácter físico y de conducta. La mayoría
de las personas con síndrome de Down funcionan en el grado
ligero a moderado de discapacidad intelectual. El espectro de afectación
en el síndrome X-frágil es todavía más
amplio.
De modo casi invariable,
el síndrome de Down presenta problemas de lenguaje, y, aunque
menos estudiados, también se han descrito problemas de lenguaje
en el síndrome X-frágil. En este trabajo presentamos
un estudio comparado sobre las habilidades referidas estrictamente
al lenguaje receptivo de adolescentes y adultos jóvenes con
síndrome de Down o con síndrome X-frágil. Determinaremos
si los dos síndromes se caracterizan por perfiles distintos
de lenguaje receptivo.
(Nota de Canal
Down21: el trabajo aborda también otros aspectos
relacionados directamente con el síndrome X-frágil.
Los omitimos para exponer los resultados relacionados con el síndrome
de Down exclusivamente).
Los problemas de lenguaje
y habla se encuentran entre los obstáculos más destacados
y limitantes a los que se enfrentan las personas con síndrome
de Down. Muestran un retraso sustancial en la edad a la que emiten
su primera palabra hablada. Incluso, después de empezar a
emitir las palabras, progresan muy lentamente en la adquisición
de nuevas habilidades en prácticamente todas las áreas
del lenguaje expresivo. Al comienzo del desarrollo, el lenguaje
receptivo aparece como menos problemático que el expresivo.
Y ciertamente, la mayoría de los niños pequeños
con síndrome de Down muestran niveles de lenguaje receptivo
que guarda proporción con los valores de su crecimiento cognitivo
no lingüístico, como es la edad mental no verbal. Al
llegar a la adolescencia, sin embargo, la comprensión de
la sintaxis va quedando por detrás de la edad mental no verbal.
La comprensión del vocabulario continúa manteniéndose
paralela, o incluso la supera, con respecto a la edad mental no
verbal durante la adolescencia y primeras fases de la adultez.
A estas edades, se puede
predecir el desarrollo de la sintaxis y del vocabulario receptivos
mediante juegos de variables que son parcialmente diferentes, lo
que sugiere que las dificultades sintácticas y léxicas
de las personas con síndrome de Down pueden ser debidas en
parte a procesos o mecanismos diferentes. En consecuencia, la naturaleza
de las intervenciones que hayan de mejorar estas diferentes propiedades
del lenguaje habrán de ser también diferentes.
A partir de estas premisas,
uno de los objetivos de este trabajo fue determinar si el patrón
de relaciones entre la sintaxis receptiva, el vocabulario receptivo
y la edad mental no verbal que caracterizan a los adolescentes y
adultos jóvenes con síndrome de Down era similar al
que caracteriza a las personas con síndrome X-frágil.
Métodos
Para ello analizamos
los niveles relativos de desarrollo que se alcanzaron en las evaluaciones
de estas propiedades en los siguientes grupos: 25 adolescentes y
jóvenes adultos con síndrome de Down, 19 adolescentes
y jóvenes adultos con síndrome X-frágil, y
24 niños con desarrollo normal que poseían un nivel
cognitivo similar.
Las características
de los participantes quedan expuestas en la tabla 1.
Tabla 1. Características de los participantes, por grupos
Grupos |
| |
Síndrome
de Down
N = 25
|
Síndrome
X-frágil
N = 19 |
Desarrollo
normal N = 24 |
| |
Media |
DS |
Media |
DS |
Media |
DS |
| Edad mental
no verbal (en años) |
4,8 |
1,1 |
4,9
|
1,6 |
4,8 |
1,0 |
| Coeficiente
Intelectual no verbal |
40,7 |
6,2 |
43,7 |
10,0
|
97,7 |
10,3 |
| Edad cronológica
(en años) |
16,6 |
3,1 |
16 |
3,3 |
4,9 |
0,7 |
| Número
de madres con estudios universitarios |
12 |
- |
11 |
- |
23 |
- |
| Número
de varones |
12 |
- |
13 |
- |
6 |
- |
Se seleccionó a los participantes de modo que los 3 grupos
mostraran una edad mental no verbal que fuera similar. Además,
los participantes con síndrome de Down y síndrome
X-frágil fueron seleccionados de modo que, como grupo, fueran
parejos tanto en el CI no verbal como en la edad cronológica.
Se midió el lenguaje
perceptivo mediante el Test de Comprensión Auditiva del Lenguaje.
La cognición no verbal (en términos de CI y de edad
mental) fue evaluada mediante los tres subtests de la prueba de
Stanford-Binet. Su utilización exige una instrucción
verbal mínima por parte del participante, el cual responde
de modo no verbal.
Resultados
y conclusiones
En términos de
niveles medios de ejecución, observamos que las personas
con síndrome de Down alcanzaron una puntuación total
en el Test de Comprensión Auditiva del Lenguaje que fue inferior
al grupo de similar edad mental con síndrome X-frágil,
y ligeramente inferior al del grupo con desarrollo normal. Este
resultado coincide con el de otros estudios anteriores, y sugiere
que en la adolescencia, las personas con síndrome de Down
presentan mayores problemas en el lenguaje receptivo que lo que
cabría esperar a juzgar por su desarrollo cognitivo no verbal.
Los participantes con
síndrome de Down alcanzaron puntuaciones en los tests de
Comprensión Auditiva del Lenguaje que fueron mayores para
el subtest de clases y relaciones de palabras que para los subtests
de morfemas gramaticales y de elaboración de frases. Este
resultado coincide también con los de otros trabajos y sugiere
que la comprensión de la sintaxis resulta más problemática
que la comprensión del vocabulario en los adolescentes y
adultos con síndrome de Down.
En su conjunto, lo que
nos están indicando estos resultados es que en la intervención
del lenguaje de este grupo de edad, habrá de prestarse atención
considerable a incrementar las habilidades sintácticas, y
habrá de ponerse mayor esfuerzo en mejorar estas habilidades
sintácticas que las estrictamente léxicas.
La sintaxis receptiva
y el vocabulario receptivo guardan una fuerte relación con
el desarrollo cognitivo (edad mental no verbal). Esto es cierto
incluso para los participantes con síndrome de Down, a pesar
de que mostraron una asincronía entre los niveles medios
de adquisición de la sintaxis receptiva y del vocabulario
receptivo.
En contraste con las
personas con síndrome de Down, las que tienen síndrome
X-frágil no se distinguieron del grupo control con desarrollo
normal en el Test de Comprensión Auditiva del Lenguaje, y
las puntuaciones fueron similares para los 3 subtests. Este resultado
sugiere que las personas con SXF alcanzan niveles equivalentes de
desarrollo en la sintaxis receptiva, en el vocabulario receptivo,
y en la cognición no verbal durante la adolescencia y comienzo
de la edad adulta. Las intervenciones para mejorar el lenguaje,
por tanto, no tiene por qué ser diferentes para cada una
de estas áreas, sino que se han de enfocar de modo similar
en todas ellas, la sintáctica y la léxica.
COMENTARIOS
El presente
trabajo demuestra palpablemente, en primer lugar, las diferencias
que pueden existir en las características de los diversos
síndromes que cursan con discapacidad intelectual. Incluso
cuando se aprecia que varios de ellos muestran problemas en una
determinada actividad, como es el lenguaje, se marcan diferencias
a la hora de analizar las propiedades diversas del lenguaje; y eso
es importante porque señala la dirección que debe
seguir una correcta intervención educativa.
Sabemos que en las personas
con síndrome de Down la capacidad receptiva del lenguaje
es superior y se desarrolla mejor y antes que la capacidad expresiva.
Pero el trabajo nos dice que, incluso en la receptiva, es superior
lo que se refiere al área del léxico que a la de la
sintaxis. De nuevo, la sintaxis aparece como el punto más
débil del lenguaje verbal de las personas con síndrome
de Down, y es sin duda uno de los objetivos que se han de atender
de manera más constante y sistemática. Sabemos que,
aun superada la adolescencia, es una peculiaridad del lenguaje que
puede ser mejorada, y a ello hay que dedicar la atención
y el esfuerzo de la intervención, incluso durante la edad
adulta.
Canal
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