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   Entrevista al equipo de apoyo y orientación al alumno con necesidades educativas especiales del Colegio Sagrado Corazón, Madrid

  Canal Down21 ha defendido desde sus inicios la educación en régimen de integración como un medio para que los niños y jóvenes con síndrome de Down, y otros muchos con otras deficiencias intelectuales, se desarrollen en todas sus facetas de una forma lo más normalizada posible, de cara a su futuro social y laboral. Esta opinión no descarta en modo alguno la educación especial cuando el alumno o los padres se sientan más cómodos con una atención más especialmente dirigida.

En esta ocasión, y a causa de las numerosas peticiones de instituciones y asociaciones iberoamericanas que desean conocer más y mejor sobre la educación integrada, hemos entrevistado al Equipo de Apoyo y Orientación al Alumno con Necesidades Educativas Especiales del Colegio Sagrado Corazón, de Madrid (España), por considerarlo uno de los más prestigiosos y rigurosos en el campo de la educación en integración. Asimismo, creemos que los datos que aporta la entrevista pueden resultar de utilidad para el desarrollo de futuros departamentos de apoyo en aquellos centros que tengan en previsión incorporar el régimen de integración.

 
   
 
 ­ Pregunta Canal Down21.¿Qué requisitos debe cumplir en España un centro para ser considerado como un colegio ordinario en régimen de integración?
 

Respuesta
Equipo de Apoyo y Orientación. El requisito fundamental es que exista un proyecto educativo, un ideario en el que se exprese la voluntad de constituirse en centro educativo abierto a todos los alumnos sin exclusiones. Este principio implica un modelo de educación y de persona muy determinados.

La educación debe ser entendida como:

1) Un proceso de formación integral de la persona en todas sus dimensiones: intelectual, afectiva, física…, proceso sustentado en valores como el respeto, la solidaridad, la tolerancia, el respeto por la diferencia…
2) Un derecho de los alumnos a desarrollarse cada uno según sus capacidades. No una educación selectiva sino una educación adaptada a las necesidades y posibilidades de cada uno de sus alumnos.
3) Dirigida a cada alumno de forma personalizada y no a grupos de alumnos tipo.
El alumno debe ser el sujeto activo de esta educación. El desarrollo de sus capacidades debe ser el fin de esta educación. Todo alumno es educable independientemente de sus limitaciones y debe recibir una enseñanza adaptada a sus necesidades. Todos los alumnos tienen derecho a ser educados en los ambientes y con los medios ordinarios, recibiendo los apoyos que precise.

Estos principios deben ser asumidos en su conjunto por el equipo de profesores, pero además es preciso que exista la voluntad decidida de los equipos directivos y figuras de responsabilidad que tienen como misión animar a los profesores, entender sus dificultades y luchar para que dispongan de las mejores condiciones para desarrollar su labor. La integración de alumnos discapacitados en centros ordinarios supone un aumento de trabajo y de complejidad que recae sobre cada uno de los profesores. Es necesario, por tanto, que quienes tienen tareas de responsabilidad, respalden y apoyen la labor de los profesores.

Cuando estas condiciones existen, el centro también debe considerar si reúne las condiciones mínimas para atender a los alumnos: aulas de apoyo, recursos materiales, eliminación de barreras (si escolariza alumnos con trastornos motóricos), etc.

Por último tiene que ser posible que el colegio esté dispuesto a introducir determinados cambios en la organización y el funcionamiento que hagan posible la atención de alumnos que, en muchas ocasiones, precisan de horarios, programaciones adaptadas y diferentes a los de la mayoría de los alumnos del colegio.


­ P. Down21: ¿Cuánto tiempo lleva funcionando el equipo?
 

Respuesta.
El equipo de profesores de apoyo a la integración se fue formando a medida que se fue implantando el Programa de Integración en el Colegio en 1985. Muy pronto nos fuimos dando cuenta que las características específicas de los alumnos discapacitados, su ritmo de aprendizaje (muy lento y discontinuo) en muchos momentos, sus necesidades específicas (derivadas de su historial individual: ambliopía, hipoacusia, patologías asociadas, …), etc, requerían para cada niño un planteamiento educativo y curricular a largo plazo en el que la continuidad, el mantenimiento de una misma línea y la conservación y transmisión de la información relevante eran fundamentales. Este objetivo no era posible si no desarrollábamos una filosofía de trabajo en equipo, mediante la cual fuera posible que se pudiera continuar una labor iniciada con un alumno a lo largo de los distintos cursos y etapas.

­ P.
Down21: ¿Qué profesionales forman el Equipo de integración?

 

R.
El equipo de profesores de apoyo a la integración ha ido experimentando una evolución a lo largo de estos años. La formación que buscábamos en un principio (independientemente de la etapa en la que se fuera a desarrollar la labor docente) era la de psicólogo o pedagogo especializado en el área de educación especial (pedagogía terapéutica o audición y lenguaje); posteriormente fuimos incluyendo, por necesidad, maestros con especialización similar. El objetivo que en estos momentos hemos alcanzado es disponer de un equipo interdisciplinar, con profesionales de distinta formación que enriquezcan la labor del equipo.

En los últimos tiempos la administración educativa está imponiendo unas titulaciones muy concretas (ser maestro para las etapas de educación infantil y educación primaria) que, a nuestro juicio, puede ir en contra de la necesaria interdisciplinariedad que se precisa para atender adecuadamente a estos alumnos.


­ P. Down21: ¿Cuáles son las funciones del Equipo?
 

R
. Las funciones del equipo de apoyo a la integración son básicamente:

1) Atención especializada a los alumnos con discapacidad (necesidades educativas especiales asociadas a condiciones personales de discapacidad en terminología oficial).

2) Asesoramiento a los profesores de aula y colaboración con ellos en todo lo necesario para hacer posible la integración de los alumnos en las aulas ordinarias.

3) Asesoramiento, información y trabajo en relación con los padres.

4) Coordinación de los profesionales (equipos psicopedagógicos, terapeutas, reeducadores…) externos al centro que trabajan con los alumnos discapacitados, en todo lo que tenga relación con los objetivos curriculares de estos alumnos.

Desde nuestro punto de vista, el equipo de profesores de apoyo a la integración debe asegurar la continuidad del trabajo que se inicia con el alumno cuando comienza su escolaridad, y debe mantener y transmitir la información que se considera relevante y necesaria para la educación de los alumnos del Programa de integración.


­P.
Down21: El Equipo de integración, ¿pertenece, a su vez, a otro departamento?
 

R
. El Equipo de Profesores de Apoyo a la Integración es parte integrante del Departamento de Orientación del Colegio que tiene, como una de sus funciones, la coordinación de la atención a la diversidad.

Su funcionamiento es interetapas. Si bien cada profesor desarrolla su labor en un ciclo educativo de una etapa, también trabaja con determinados alumnos pertenecientes a otros ciclos o etapas si, por su especialización, así se considera conveniente.


­P.
Down21: ¿Cómo es el trabajo con los padres desde el Equipo?
 

R
. Es una de las labores que consideramos más importantes. No es posible trabajar adecuadamente con los alumnos si no se mantiene un trabajo de información, asesoramiento y escucha de los padres.

Las características específicas de los padres que tienen un hijo discapacitado requieren mantener con ellos un contacto cercano y periódico. Pero además, al encontrarse sus hijos en un colegio ordinario, la comparación con la "normalidad" con compañeros con ritmos y niveles de aprendizaje más elevados añaden un aspecto más a trabajar con ellos.


­P.
Down21: ¿Qué criterios de admisión existen en el centro a la hora de admitir a un niño con necesidades educativas especiales (n.e.e.)?
 

R
. Al ser nuestro Colegio un centro concertado, la admisión de alumnos está regulada por ley. En concreto, la escolarización de alumnos con n.e.e. es competencia de la llamada Comisión de Escolarización, organismo de la Administración Educativa que se encarga de asignar las plazas de los centros sostenidos con fondos públicos a los alumnos que las solicitan.

Nuestro colegio viene manteniendo con la citada administración un debate, porque creemos que se tiene que contar con los centros para realizar esa asignación de plazas. Si bien las autoridades educativas conocen la demanda de la población en general y tiene que atenderla con los recursos que financia (centros públicos y concertados), pensamos que para derivar un alumno a un centro, es preciso que los profesores de ese centro estén en condiciones de prestarle una atención educativa adecuada y de calidad.

Para ello, una vez que los alumnos que solicitan plaza han sido valorados por los Equipos psicopedagógicos de la Administración, por nuestra parte citamos a los padres y observamos a esos alumnos con el fin de obtener una información sobre las necesidades personales y educativas que presentan.

Tenemos el compromiso de esos equipos de mantener una reunión para intercambiar información sobre los alumnos que solicitan plaza en nuestro centro, con el fin de acordar la lista de alumnos que ellos enviarán a la Comisión de Escolarización. Con ello esperamos que los alumnos que finalmente se deriven a nuestro centro, puedan ser atendidos adecuadamente.

En lo que respecta a nuestros criterios internos, nuestro centro no se ha especializado en ningún tipo de deficiencia y tan sólo no estamos en condiciones de atender en estos momentos a alumnos:

- sin algún resto visual
- sin algún resto auditivo
- con trastornos muy graves de la personalidad
- con trastorno motórico cuyo desplazamiento sólo pueda realizarse en silla de ruedas.


­P.
Down21: ¿Qué tipo de apoyo se presta a un niño con síndrome de Down en el centro?
 

R
. . A los alumnos con síndrome de Down se les presta la misma atención que a los alumnos con otro tipo de discapacidad intelectual. Siguen un programa adaptado a sus capacidades y reciben atención, en el aula ordinaria de su profesor o profesora de clase; y en el aula de apoyo de su profesor o profesora de apoyo.

El tiempo que permanecen en una u otra aula es muy variable y depende de sus necesidades de apoyo escolar y de su situación personal (grado de autonomía, capacidad para la relación social, momento personal…). En este sentido, el aula y el espacio de apoyo nos sirven, además de para realizar el trabajo de instrucción específico, para que el alumno disponga de un espacio en el que se puedan trabajar las dificultades personales que le impidan desenvolverse en el grupo de clase.

­P. Down21: El profesor de apoyo, ¿realiza actividades en el aula ordinaria o únicamente en el aula de apoyo?
 

R
. Dado el número de alumnos con n.e.e. que le corresponden a cada profesor de apoyo, su trabajo se desarrolla fundamentalmente en el aula de apoyo. Pero cuando es posible y verdaderamente el alumno o el profesor de aula lo necesitan, el profesor de apoyo trabaja en el aula ordinaria. En nuestro Colegio esta situación no es muy frecuente.
 
­P. Down21: En el aula de apoyo, ¿con qué tipo de niños se trabaja simultáneamente? ¿Se trabaja con niños de la misma edad de desarrollo o del mismo nivel en una actividad concreta, o por el contrario, lo que prima al hacer los grupos de apoyo es el tipo de patología?
 

R
. Lógicamente estamos condicionados por el número de alumnos que tiene asignados cada profesor de apoyo, por sus horarios y necesidades de apoyo específico; pero se intenta organizar los grupos tratando de que sea posible un cierto trabajo en común y, además, la atención individualizada a cada alumno. Nunca agrupamos por tipo de discapacidad. Sí tratamos de diferenciar, en la medida de lo posible, grupos de alumnos con adaptación curricular significativa y grupos de alumnos que, por su capacidad intelectual, están en condiciones de seguir el currículum ordinario aunque precisen adaptaciones.
 
­P. Down21: La Ley de Calidad, ¿afectará de alguna manera a la integración? ¿Beneficiará, perjudicará o se quedará igual el proceso de integración y el funcionamiento del centro?
 

R
. Creo que es muy pronto para realizar un pronóstico. Si nos guiamos por las críticas manifestadas por la Administración, que son las que les han llevado a elaborar esta ley, parecería, en principio, que existe una mayor sensibilidad por los alumnos con más capacidades que por los alumnos denominados con necesidades educativas especiales.

Se percibe una mirada hacia fórmulas educativas de décadas pasadas, se pretende favorecer la separación temprana de los alumnos en función de sus capacidades, cosa que se ha fijado por ley a los 14 años… Si se confirma esta impresión, se empezará por agrupar y separar a los alumnos no discapacitados y se podría continuar con los discapacitados.

Bien es verdad que en la Ley de Calidad el Gobierno sigue manteniendo la estructura y organización que hace viable la integración en el sistema ordinario. Pero, por ejemplo, en el caso de los niños con síndrome de Down advertimos que existe una tendencia, más o menos encubierta, a considerarlos como alumnos para Educación Especial.

De todos modos es necesario esperar al desarrollo reglamentario de la ley para confirmar o no estas primeras impresiones.
 

­P. Down21: ¿Cómo se hace la promoción de los alumnos? ¿Cuándo repiten curso? ¿Cómo veis este tema desde vuestra experiencia?
 

R
. Los alumnos con discapacidad intelectual que siguen una adaptación curricular significativa promocionan con su grupo de referencia, porque nos parece fundamental favorecer en todo momento la relación que tienen con sus compañeros del aula ordinaria.

Sólo si se produce un desajuste de cualquier tipo, si advertimos que determinado alumno podría encajar mejor con niños un año más pequeños, si pensamos que se relacionaría mejor con ellos, seguiría mejor las pautas de convivencia, etc. nos planteamos su repetición.

Pero sí consideramos en los últimos cursos de Educación Secundaria la posibilidad de que un alumno que tiene unos ritmos madurativo y de aprendizaje más lentos repita, como forma de proporcionarle más tiempo de maduración y de consolidación de determinados aprendizajes.
 

­P. Down21: ¿Cómo se trabaja en las diferentes etapas educativas desde el Equipo de integración? ¿Aumenta el número de horas de apoyo?
 

R
. Cada etapa educativa tiene unas características específicas y es necesario que la organización del programa de integración las tenga en cuenta y se adapte a ellas. En la etapa de educación infantil, la organización y el horario son muy flexibles porque durante sus tres años es posible que los alumnos del programa interaccionen con sus compañeros y se beneficien de ello. Tanto los juegos como los aprendizajes son de una naturaleza que hace posible que puedan estar al alcance de todos los niños. Sólo aquellos con un componente muy alto de inmadurez (esto se da frecuentemente con niños con síndrome de Down cuando se les escolariza con compañeros de su misma edad cronológica) no consiguen este alto grado de integración. Naturalmente, el apoyo en esta etapa se organiza de forma muy individualizada y se procura tener en cuenta las circunstancias, casi de cada día, para adaptarse a ellas modificando las horas en las que salen a apoyo o trabajan en clase ordinaria.

En la etapa de Educación Primaria se configura un horario para cada alumno, pero el grupo de referencia sigue siendo el de la clase ordinaria y el horario de esta clase condiciona el que se establece para prestar el apoyo.

En la etapa de Educación Secundaria se configuran dos modelos de integración. Los alumnos que pueden seguir el currículum ordinario mantienen la estructura que hemos comentado para Primaria, pero los alumnos con discapacidad intelectual o trastornos del comportamiento pasan a componer un aula específica a cargo de un profesor que es el profesor de apoyo a la integración. Este grupo es el de referencia para el alumno y en el que se desarrolla la programación adaptada. Después los alumnos de este grupo acuden al aula ordinaria en aquellas áreas o asignaturas en las que es posible realizar una adaptación curricular con sentido y, por lo tanto, en las que es posible que el profesor de área pueda prestar la atención que necesitan estos alumnos.
 

­P. Down21: ¿Qué aspectos mejoraríais desde el Equipo, o qué aspectos forman parte de la utopía?
 

R
. Hay muchos aspectos que nos parece que hay que mejorar en lo que se refiere al Equipo de Apoyo a la Integración: unos son más alcanzables que otros, pero no nos gustaría calificar ninguno de utópicos para no descartarlos de antemano. Entre estos aspectos podemos mencionar:

1) Que los profesores de apoyo a la integración puedan integrarse más en los equipos de profesores del colegio sin que por ello pierdan la especificidad de su formación y de su tarea, que no es la misma que la que tienen los profesores especialistas de Educación Infantil, la de los tutores generalistas de Primaria, o la propia de los profesores de área de Educación Secundaria.

2) Que se avance en la consideración social y profesional de los profesores de apoyo a la integración.

3) Que la ratio profesor - alumno se ajuste a las necesidades reales de los centros ordinarios con Programa de Integración.

4) Que igual que existe un material didáctico continuamente renovado para los alumnos no discapacitados, aunque el número de alumnos con discapacidad sea muchísimo menor, la administración favorezca y promueva que se elabore un material didáctico apropiado para este tipo de alumnos.

5) Tanto en el caso de los padres como en el de algunos profesores, existe una cierta prevención cuando se pretende que un profesor de apoyo a la integración intervenga, en función de su especialidad, con algún alumno con necesidades educativas especiales pero no incluido en el programa de Integración. Pareciera que se piensa que existe alguna suerte de estigma por la actividad que se desarrolla que invalida al profesor a trabajar con otros tipos de alumnos.

6) Es preciso favorecer que los equipos de profesores y los equipos directivos valoren la labor que el Equipo de Apoyo a la Integración realiza como equipo constituido, y consiguientemente que se conozcan y valoren las funciones que desarrolla y que hacen posible la integración en el centro.

7) Lo dicho en el apartado 6 es válido también para los responsables de la Administración educativa. Es necesario que tengan la suficiente sensibilidad como para apreciar la labor que un equipo como éste realiza, la experiencia que por tanto acumula (contrastada, no personalizada, por el mismo hecho de funcionar en equipo), y que dicha experiencia sea tenida en cuenta a la hora de elaborar las disposiciones que después van a favorecer o condicionar (esto último suele ser mucho más frecuente) su tarea.

8) Sigue siendo necesario fomentar una forma de "cultura" en el mundo de la enseñanza que admita la existencia de profesionales con distinta formación, con distintas funciones y tareas sin que se produzcan recelos ni comparaciones. Sólo así la integración en un centro y el trabajo del Equipo de Apoyo a la Integración puede llevar a cabo su cometido con plenitud y eficacia.


 

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