Madres
y diagnóstico prenatal
El diagnóstico prenatal
de síndrome de Down: Las madres que mantuvieron el
embarazo evalúan a los profesionales sanitarios que
les atendieron
Brian G. Skotko
American
Journal of Obstetrics and Gynecology, 192: 670-677, 2005
|
Introducción
y objetivos
Dar a luz después de haber recibido el diagnóstico
prenatal no es una experiencia fácil, ni para el médico
ni para la madre. Los ginecólogos apenas si han tenido contacto
directo durante sus años de formación con niños
que tienen problemas de discapacidad y desarrollo. Con frecuencia,
los médicos tratan de distanciarse de sus propias convicciones
personales, en un esfuerzo por ofrecer información equilibrada
a la nueva madre. En una encuesta realizada a 499 médicos
de asistencia primaria, se vio que el 63% informó que “intentaban
mostrarse lo más imparciales posible al dar el diagnóstico
prenatal”. El 13% admitió que “destacaban”
los aspectos negativos del síndrome de Down de modo que los
padres se inclinaran por la interrupción del embarazo, el
10% “urgía” a los padres a que abortaran, y el
10% indicó que “destacaban” los aspectos positivos
del síndrome de Down, y el 4% “urgía”
a los padres a que mantuvieran el embarazo.
Un estudio realizado a 10 madres que eligieron
seguir el embarazo tras el diagnóstico prenatal de síndrome
de Down mostró que ellas “no se sintieron ayudadas
para llegar a una decisión plenamente informada porque los
profesionales se inclinaban abierta u ocultamente hacia su propio
punto de vista”. El estudio concluía que: “se
comprobó que la terminología negativa o el énfasis
en las dificultades fueron muy poco útiles y provocaron un
resentimiento muy mantenido”.
El objetivo de este trabajo es volver a examinar
este problema en una muestra más grande y con un instrumento
del análisis más poderoso. Preguntamos a madres que
tenían hijos con síndrome de Down diagnosticados prenatalmente:
¿Cómo les ofreció la información el
profesional sanitario que les atendió y, en su caso, pudo
haberlo hecho mejor?
Este trabajo forma parte de una investigación
epidemiológica más amplia y transcultural sobre apoyo
prenatal y postnatal a madres de niños con síndrome
de Down proyectada para Estados Unidos y España. El actual
se refiere exclusivamente a Estados Unidos. Se distribuyeron encuestas
exclusivamente a madres a través de 5 asociaciones regionales
de padres (en Colorado, Carolina del Norte, Massachusetts, Los Ángeles
y Rhode Island). Todo el material enviado fue previamente aprobado
por el Comité de Estudios Humanos de la Facultad de Medicina
de Harvard, asegurando la confidencialidad. El cuestionario recogía
datos tanto cuantitativos como cualitativos: preguntas sí/no,
pregunta con contestación abierta, y una serie de afirmaciones
a las que las madres tenían que responder según el
nivel en que estaban de acuerdo con una puntuación de la
escala de Likert entre 1 y 7 (1: estoy en total desacuerdo; 7: estoy
totalmente de acuerdo; 4: posición neutra). Si querían,
las madres podían dar datos personales relacionados con su
estado personal: etnia, cultura, estudios, religión, etc.).
Se enviaron 2.945 encuestas y se recibieron 1.250
respuestas. De ellas, 43 habían sido rellenadas por los padres
y se retiraron (se quería conocer sólo el punto de
vista de la madre, para dar más homogeneidad a los resultados);
lo mismo ocurrió con otras 81 respondidas por profesionales
o grupos. De las restantes 1.126 encuestas respondidas, 141 fueron
enviadas por madres que habían recibido un diagnóstico
prenatal de síndrome de Down mediante amniocentesis, y sobre
ellas se realizó el análisis que ahora presentamos.
La media de edad a la que las madres recibieron
el diagnóstico prenatal fue 35,4 años (DE: 5,8), pero
75 de las madres (53,2%) eran mayores de 35 años. En la tabla
1 se ofrecen las características generales de las madres
que quisieron ofrecerlas.
Tabla 1. Características de
las madres que respondieron a la encuesta
| Variables |
% |
| Raza (n = 139) |
|
Blanca |
79,1 |
| Hispánica, latina |
10,1 |
| Afroamericana, negra |
5,8 |
Asiática |
2,9 |
Indio-americana, esquimal |
1,4 |
Otras
|
0,7 |
Religión (n = 135) |
|
Católica |
42,2 |
Protestante |
34,9 |
Mormón |
4,4 |
Judía |
3,0 |
Ninguna |
2,2 |
Otras
|
12,7 |
Nivel educativo (n = 139) |
|
Bachillerato o inferior |
28,8 |
Graduado de College
|
47,5 |
| Postgrado |
23,7 |
De las madres a las que se les practicó la amniocentesis,
a 85 (60,3%) se les había hecho antes un test sérico
de marcadores múltiples (triple prueba) a una edad gestacional
media de 16,3 semanas. La mayoría de las madres que habían
respondido tuvieron temor y ansiedad tras recibir los resultados
de ese test e indicaron que sus ginecólogos jamás
les hablaron del síndrome de Down ni antes ni después
de realizado el test. Cerca de la mitad de las madres sabía
ya algo sobre el síndrome de Down antes de hacerse la triple
prueba, pero casi todas pensaron que sus ginecólogos fallaron
a la hora de ofrecerles material escrito sobre el síndrome
de Down suficientemente actualizado. Estas variables permanecieron
constantes a lo largo del tiempo.
En relación con los resultados de la amniocentesis,
el 26,8% los recibieron personalmente, el 71,0% se enteraron del
diagnóstico sin estar presentes. La mayoría se sintió
temerosa y ansiosa. Cerca de la mitad se sintieron urgidas o presionadas
a tomar una decisión sobre la continuidad del embarazo. Hubo
relación entre el nivel del miedo de la madre y el grado
de presión recibida. En las pocas madres que tuvieron una
experiencia positiva en esos momentos, la satisfacción se
debió al modo en que los médicos explicaron los resultados,
de una manera inteligible que incluía el análisis
de los aspectos positivos del síndrome de Down, y también
guardó relación con el nivel educativo de la madre.
Casi todas las madres coincidieron en que los profesionales no debían
dar sus opiniones personales sobre lo que ellos harían en
esas circunstancias.
La mayoría de las madres se sintieron animadas
por su médico, pero no presionadas, para hacerse la amniocentesis.
Pareció que los ginecólogos explicaron los resultados
de una manera comprensible; sin embargo, pareció que no explicaron
el síndrome de Down de forma adecuada, ni al mencionar los
aspectos positivos ni los negativos. Las madres que tuvieron su
hijo hace más años con relación al tiempo de
la encuesta (10 a 20 años) son las que recibieron mayor información
negativa sobre el síndrome de Down. En general, los ginecólogos
no les entregaron materiales impresos suficientes suficientemente
actualizados sobre el síndrome de Down, ni números
de teléfono de otros padres de niños con síndrome
de Down. Estas variables fueron constantes a lo largo del tiempo.
A la hora de valorar los factores que pudieron
influir en la decisión de mantener el embarazo, obtuvieron
un valor superior a 4 (valor neutro de la escala de Likert) los
que figuran en la siguiente tabla:
Tabla 2. Los factores que más
influyeron en la decisión de mantener el embarazo
| |
Media |
(D.E.) |
N |
|
Mi propia conciencia |
6,2 |
1,6 |
134 |
Mi religión |
5,8 |
1,9 |
135 |
La opinión de mi cónyuge |
5,6 |
2,1 |
135 |
Material que encontré por mí misma |
4,3 |
2,3 |
134 |
Hablar con otro padre de niño con
síndrome de Down
|
4,3 |
2,4 |
135 |
|
Imágenes y relatos positivos sobre personas
con síndrome de Down en material escrito |
4,1 |
2,2 |
136 |
Las madres que recibieron material escrito de su
ginecólogo señalaron que la literatura recibida era
fácil de leer y les ayudó a comprender lo que es el
síndrome de Down; la mayoría de los escritos resaltaban
los aspectos positivos, y en la mitad de los casos les había
animado a mantener el embarazo. En general les gustó el material
recibido. En relación con la actitud comprensiva de los ginecólogos
hacia la decisión de mantener el embarazo, ésta fue
mayor en los últimos años (2.003 frente a, por ejemplo,
1983). La mayoría admitió que el apoyo prenatal recibido
tras su decisión fue bueno y que la experiencia del nacimiento
fue positiva, lo cual contrasta con la experiencia negativa de las
madres que recibieron el diagnóstico justo en el momento
del parto, descrita por el autor en un trabajo previo.
Recomendaciones
de las madres
1. Debe explicarse claramente que los resultados
de la prueba triple (o cuádruple) sérica tienen sólo
un valor de evaluación de riesgo, no un resultado positivo
o negativo. Muchas madres entendieron que esa prueba tenía
un valor diagnóstico todo-o-nada, incluso después
de que sus ginecólogos les dieran los resultados. Ha de explicarse
la débil sensibilidad y valor predictivo de forma que las
madres lo entiendan. Además las madres piden que se les explique
el síndrome de Down después de realizado este test,
sin esperar a discutirlo hasta que se conozcan los resultados de
la amniocentesis (o biopsia de vellosidades coriónicas).
2. Han de comunicarse los resultados de la amniocentesis
en persona y a los dos padres, siempre que sea posible. Las que
lo recibieron por teléfono se sentían muy resentidas.
Los profesionales tienen que pedir a los padres que estén
presentes. Si eso no es posible, se recurre al teléfono pero
tratando de mantener después una consulta personal.
3. El lenguaje utilizado al dar el diagnóstico
ha de ser sensible. Las madres piden que los médicos no empiecen
diciendo “Lo siento mucho”, o “Por desgracia,
tengo que comunicarles malas noticias”. Además, algunas
madres dijeron que se les había hablado de “mongólicos”
incluso en 1997, un término que es rechazado por completo.
4. si los ginecólogos recurren a genetistas
u otros profesionales para explicar el síndrome de Down,
los mensajes han de ser sensibles, precisos y coherentes. En 1999
una madre contó que su consejera genética “nos
dijo a mi marido y a mí que nuestro hijo no podría
terminar la escolaridad, tendría limitaciones cognitivas,
podría quedar como un niño pequeño durante
toda la vida, tanto emocional como mentalmente. Su información
no incluyó en absoluto ninguna de las posibilidades que pudieran
existir entre lo mejor y lo peor de su funcionamiento”. Y
otra madre contó: “nos mostró primero un vídeo
verdaderamente lastimoso de gente con síndrome de Down que
tenían un nivel muy bajo y de apariencia aletargada, y después
siguió diciéndonos (1999) que jamás podría
leer, escribir o hacer cuentas”.
5. Analizar todas las razones que aconsejan el
diagnóstico prenatal, incluidos el sentirse más seguros,
el conocer la realidad del diagnóstico de síndrome
de Down antes del parto, la adopción, y la posibilidad de
interrumpir el embarazo. Muchas de las madres que respondieron a
esta encuesta nunca pensaron en interrumpir su embarazo, y se sintieron
molestas de que sus médicos les dieran descripciones detalladas
sobre el aborto sin saber si ellas deseaban discutir esa opción.
6. Ha de disponerse de información actualizada
sobre el síndrome de Down. Información clínica
sobre la salud, relatos positivos que demuestren el real potencial
y posibilidades de los niños con síndrome de Down.
7. Ha de ofrecerse contacto con grupos locales
de apoyo para el síndrome de Down, por si lo desean. Las
madres lo agradecieron. Una madre comentó: “Me sentí
100% mejor y más positiva para tener a mi hija”. Otra
mencionó: “Siento que no me metí en uno de esos
grupos al principio. Pensé que todas se sentarían
a llorar cada una en el hombro de la otra, y no estaba dispuesta
a reuniones de lástima. Sólo deseo que los médicos,
las enfermeras y los hospitales estén mejor informados sobre
las estupendas oportunidades que existen por ahí para ayudar
a los padres”.
El presente artículo se comenta por sí
solo. Forma parte de una serie de trabajos que su autor está
publicando en diversas revistas norteamericanas y españolas.
Preocupado por las deficiencias con que los profesionales suelen
dar la noticia del embarazo (diagnóstico prenatal) o del
nacimiento (diagnóstico postnatal) de un niño con
síndrome de Down, ha conseguido que sean las propias madres
quienes expresen su opinión. Las encuestas que ha llevado
a cabo tanto en USA como en España han reunido el mayor número
de madres de cuantos trabajos se han realizado hasta le fecha.
En lo que se refiere a la encuesta sobre diagnóstico
postnatal hecha a madres españolas, el trabajo salió
publicado en Revista Síndrome de Down 2004; 20:
54-71. Puede obtenerse en PDF en:
http://www.downcantabria.com/revista81.htm.
La repercusión práctica de estos
trabajos está siendo grande. El Senado de los Estados Unidos
ha iniciado un proyecto de ley dirigido a mejorar la atención
y la información a las madres tras el diagnóstico
de una cromosomopatía. Pueden obtener más información
sobre este tema en la sección de “Noticias” de
este número.
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