Stephanie Lorenz
Personalidad y conducta
Ha sido frecuente caracterizar a los niños con SD como
niños plácidos, cariñosos, sociables, fáciles
de tratar, con buena habilidad para la imitación y con
tendencia a la tozudez. Esta visión estereotipada se remonta
incluso a John Langdon Down quien describía a los entonces
llamados “idiotas mongólicos” en los siguientes
términos:
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Tienen un considerable poder de imitación,
casi como auténticos ‘mimos’. Son ocurrentes
y su vivo sentido del ridículo a menudo da color a
la mímica... Ningún grado de coacción
conseguirá que hagan los que ellos mismos han decidido
no hacer. |
Como se darán cuenta quienes poseen experiencia de haber
convivido con más de un niño con SD, existe una
variabilidad considerable en esta población. No obstante,
parece que presentan algunas tendencias en común. El bajo
tono muscular y su lentitud en responder hacen que el niño
pequeño con SD parezca menos exigente o demande menos que
los demás niños. Si los padres son conscientes de
las dificultades a las que se enfrenta su bebé y trabajan
para activarlo y para interactuar con él, irán aumentando
sus niveles de actividad y su disposición a responder a
los estímulos. Por el contrario, si los padres le responden
sólo cuando el niño inicia la demanda, el niño
será cada vez más plácido y tranquilo, no
mostrará deseos de explorar y de desarrollar nuevas habilidades.
Incluso en los niños mayores, sus dificultades de comunicación
hace que parezcan menos habladores que sus compañeros y
menos dispuestos a defenderse a sí mismos. Sin embargo,
si los adultos y los demás chicos muestran deseos de comunicarse
mediante signos, o les dan tiempo suficiente para formular sus
ideas, el joven con SD se sentirá animado a participar
en actividades de grupo. Este aumento de su confianza y autoestima
conseguirá, a su vez, que alcance niveles mayores de actividad
y de implicación.
En general, parece que las habilidades sociales se desarrollan
bien. La mayoría de los jóvenes con SD, al ser más
expertos en el procesamiento visual que en el auditivo, tenderán
a imitar las acciones que ven y copiarán con facilidad
la conducta de los demás. Como ha señalado Wishart
(1996), los niños con SD pueden usar su competencia en
la interacción social como un instrumento para desviar
o evitar las exigencias que no les gustan. Cuando no son capaces
de desviar la atención de la tarea que tienen delante,
muchos simplemente rehusarán cumplirla o querrán
hacer ver que son menos competentes de lo que realmente son.
Muchos aspectos de la conducta que observamos en los niños
con SD guardan relación con el retraso que tienen en su
desarrollo global. No sólo mostrarán retrasos en
su desarrollo físico y cognitivo sino que su inmadurez
se puede ver reflejada también en la conducta. Al aprender
más lentamente que sus compañeros, tardan más
tiempo en aprender las reglas sociales como son el guardar su
turno, participar o cooperar con los demás. Por eso es
importante saber distinguir las conductas que aún no han
madurado de aquellas que deliberadamente puedan ser díscolas,
o que traten de llamar la atención, de modo que ayudemos
gradualmente al niño a comportarse de una manera más
acorde con su edad.
En diversos estudios se describen numerosos ejemplos de este
tipo de inmadurez. Así lo explica O’Grady (1994)
a propósito de una niña que estaba siendo integrada
en una escuela de integración que atendía a 1.300
estudiantes:
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Otro de los primeros problemas fue el deseo
de Cherry de mostrar su afecto a todo el mundo, lanzándose
a veces a sus compañeros para darles un abrazo. Quienes
habían tenido poco contacto con ella se quedaban un
poco desconcertados y no sabían cómo reaccionar.
Pero todos aprendieron, y Cherry también Poco a poco
y sin que se sintiera rechazada ha ido adoptando formas más
aceptables socialmente de saludar, y cómo aplicarlas.
En general ha madurado mucho. Por ejemplo, ya no se oculta
más debajo de las mesas, ni cierra sus ojos y cree
que ya no se le ve, ni se oculta por detrás de las
esquinas para darnos una sorpresa. |
Causas de la conducta inapropiada
Todos los chicos jóvenes muestran a veces conductas que
los demás consideran inapropiadas. Y esto se aplica tanto
a los escolares con síndrome de Down como a los que no
lo tienen. Las razones que subyacen en esta conducta son también
muy parecidas. Las conductas inapropiadas que se ven en la escuela
pueden clasificarse del modo siguiente:
1. Provocan lesiones a sí mismo o a otros
2. Molestan a los demás
3. Interfieren el aprendizaje del niño o demás compañeros
4. Alteran el desarrollo tranquilo y ordinario del grupo o de
la institución
La mayoría de los niños muestran conductas inapropiadas
por una o más de las razones resumidas a continuación:
| 1. |
Demandan la atención del adulto |
| |
- |
Saben que lo que están haciendo resulta
molesto |
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- |
Lo han hecho antes y saben que funciona |
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- |
Prefieren más ser castigados que ignorados |
| 2. |
Están enfadados o frustrados |
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- |
El enfado va en aumento y necesita ser desinflado |
| |
- |
Lo pagan con el primero que encuentran |
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- |
Necesitan recuperar cierto control sobre sus vidas |
| 3. |
Se sienten inseguros o confusos |
| |
- |
No están seguros de lo que esperan |
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- |
No se dan cuenta de que eso no se puede aceptar |
| |
- |
Lo han hecho antes sin que se les hubiera llamado la atención |
| 4. |
Les produce placer |
| |
- |
Esa recompensa supera a las consecuencias que su conducta
acarree |
| |
- |
Les ayuda a recuperarse o a calmarse |
| |
- |
No se dan cuenta de que la gente se está hartando |
Estas cuatro situaciones se aplican, en ocasiones, a la conducta
de los chicos con SD. Antes de que los profesores estén
en posición de modificar las conductas inapropiadas, es
absolutamente esencial que comprendan su causa. Cuando un niño
con SD se ha acostumbrado a tener a su lado a su profesor particular
de apoyo durante la mayor parte del día, puede sentir una
real dificultad para aceptar el hecho de que vaya a empezar a
trabajar junto con otros niños en la clase. Los intentos
por incrementar la independencia del niño con SD puede
ocasionar, al principio, expresiones de una conducta difícil
que busca llamar la atención. Del mismo modo, niños
que se han acostumbrado a rechazar el trabajo a base de sonreír
o de cambiar el tema con picardía pueden sentirse superados
o heridos cuando se enfrentan a un profesor o ayudante que se
da cuenta de que el niño es mucho más capaz de lo
que muestra y, en consecuencia, insiste en que termine su tarea.
El resultado puede ser una rabieta, sobre todo si esa conducta
ha tenido éxito en el pasado.
Puede ocurrir también que el niño se sienta turbado
en un entorno lleno de gente, que le supera porque no comprende
bien su funcionamiento o no es capaz de seguir el ritmo impuesto
por la mayoría de sus compañeros. Puede mostrar
entonces la tendencia al aislamiento, o a llamar la atención
mediante conductas de repulsa y desafío.
Los alumnos con SD que desean hacer lo mismo que otro cualquiera
de su clase pueden sentirse enfadados y frustrados si el profesor
insiste en que hagan su trabajo específico y especial mientras
el resto de la clase ejecuta tareas completamente diferentes.
Y por otro lado, si se les permite tomar parte sin que se haya
previsto suficientemente su diferenciación, pueden enfrentarse
con dificultades insuperables, y recurrir entonces a mostrar una
conducta molesta o problemática. También puede haber
frustración cuando el niño entra en contacto con
gente que no desea escucharle, o que es incapaz de entender lo
que pretende decir. Si no se resuelve este conflicto, el niño
puede terminar por mostrar una conducta problemática.
Las escuelas, sobre todo en el sector secundario, son organizaciones
complejas que funcionan con muchas reglas y normas. Todos los
niños necesitan tiempo para saber qué es lo que
se espera de ellos, sobre todos en sus etapas de transición.
No sólo se enfrentan a la tarea de tener que comprender
toda una serie de normas, la mayoría de las cuales se explican
de forma verbal y sin apoyo visual, sino que se supone que toda
la información ha de ser aprendida y retenida durante largo
tiempo. Esto puede significar un enorme trabajo para los escolares
que tienen limitaciones tanto en su capacidad comprensiva como
en su memoria auditiva. No puede sorprender, por tanto, que los
alumnos con SD se sientan confusos a menudo y olviden lo que se
les ha dicho.
A veces, esta confusión puede ser utilizada por otros
niños para divertirse. Los niños con SD pocas veces
son objeto de burla. No obstante, pueden ser utilizados por otros
y animados a comportarse tontamente. Incluso esto puede ser considerado
como un medio de obtener una atención que de otro modo
no reciben. O bien puede suceder que no se den cuenta de que se
les está animando a comportarse de forma inapropiada, y
entonces se enfadan si se les llama la atención. Si se
manejan mal las situaciones en la escuela y el niño se
encuentra totalmente aislado o insatisfecho, aparecerán
conductas de autoestimulación como es el balanceo, chuparse
los dedos, o la estimulación de sus genitales. Cuando el
niño está bien integrado y sometido a un ambiente
que equilibra la dificultad a superar con la prestación
de los apoyos necesarios, estas conductas son raras en el ambiente
escolar. Pero cuando ocurran, habrán de ser consideradas
como un aviso, y habrá de prestarse particular atención
al modo en que el niño está siendo tratado.
Prevención de problemas importantes
Muchas de las dificultades que hemos esbozado se pueden evitar
con un poco de reflexión y de preparación previas.
Proponemos las siguientes:
| 1. |
Plantearse expectativas coherentes |
| |
a) |
Asegurarse de que todo el personal, docente
y no docente, comparte expectativas apropiadas sobre la conducta |
| |
b) |
Rechazar favores o planteamientos especiales |
| |
c) |
Recordar al estudiante las normas de la escuela y de la
clase |
| |
d) |
Trabajar en estrecha relación con los padres para
asegurarse de que apoyan las normas de la escuela. |
| 2. |
Dar instrucciones claras |
| |
a) |
Asegurarse de que el alumno comprende las normas |
| |
b) |
Comprobar que las recuerda |
| |
c) |
Si es necesario, organizar sesiones de consulta para analizar
la conducta y el modo de afrontar los problemas |
| |
d) |
Explicar por qué ciertas reglas pueden ser diferentes
en función de las circunstancias |
| 3. |
Evitar la frustración |
| |
a) |
Dar tiempo al alumno para que pueda hablas con un adulto
que le ofrezca confianza |
| |
b) |
Animar al staff a que analicen entre ellos los problemas,
para obtener explicaciones y proponer soluciones |
| |
c) |
Animar a los compañeros de clase a que le apoyen
y vigilar que no haya burlas |
| |
d) |
Asegurar que el alumno es retirado de las actividades de
los demás sólo cuando es absolutamente necesario,
y que se le da explicaciones de manera apropiada. |
| 4. |
4. Relación con los padres |
| |
a) |
Mantener informados a los padres, pero no llamarles a cada
“tos” del niño |
| |
b) |
Diseñar estrategias de conducta de forma coordinada |
| |
c) |
Confiar en la pericia y experiencia de los padres a la hora
de preparar un programa |
Es importante que haya cooperación entre la familia y
la escuela, como lo es la planificación conjunta entre
el maestro y el ayudante de apoyo. El resto del personal –en
la secretaría, en los servicios de comedor– tienen
que implicarse también porque es fundamental que haya coherencia
en todo el sistema. Esas personas que, con su mejor intención,
dejan que el niño se cuele y se ponga el primero en la
cola, o le dan una pieza más de pastel, pueden ocasionar
problemas reales. Del mismo modo, un ayudante de apoyo poco experimentado
que permite al niño ausentarse de forma regular de ciertas
actividades o que sigue al niño dondequiera que va, está
inhibiendo el desarrollo de conductas apropiadas.
Las normas de la escuela y de la clase han de ser expuestas y
enseñadas de una manera sencilla y clara desde el comienzo,
y habrá que recordárselas de forma regular. Pueden
ser útiles algunos pictogramas de las normas más
importantes, o entregar una versión escrita si el niño
ya sabe leer. Han de señalarse todas las infracciones,
y animar al niño a que se dé cuenta de qué
norma ha sido desobedecida. Sólo son adecuados los castigos
si el staff está bien seguro de que el niño ha roto
la norma de forma deliberada y está queriendo llamar la
atención. No obstante, los alumnos con SD han de ser tratados
con la misma coherente firmeza que cualquier otro. Una vez establecidas
las normas, no han de hacerse excepciones. Es mejor evitar la
confrontación, si bien han de identificarse las tácticas
de evitación que muestre el niño, y tratar pronto
de que no las utilice.
Será preciso planificar y diferenciar el trabajo con todo
cuidado para asegurar que el niño alcanza el éxito.
En lo posible, sin embargo, el niño habrá de permanecer
en la clase e implicarle en las actividades de los demás.
Insistir en que un niño con SD siga escribiendo o deletreando
cuando los demás están representando alguna escena
o pintando, denota poca sensibilidad y con toda probabilidad será
origen de problemas. Esas tareas se hacen mucho mejor cuando los
demás también tienen que escribir o deletrear, aun
cuando el contenido y la dificultad sean diferentes. Si se necesita
que haga un trabajo especial, como puede ser un programa estructurado
de lenguaje, ha de hacerse cuando los demás se dedican
a actividades que no gustan al niño o a las que no es capaz
de acceder. Sacar al niño de la clase durante un corto
periodo de tiempo para realizar este trabajo especial tiene con
frecuencia más éxito, ya que el niño no se
distraerá con las actividades de los demás.
Es preciso reflexionar sobre los ratos de actividad no estructurada,
aunque es importante, en lo posible, dejar que el niño
se socialice y juegue con el resto de sus compañeros sin
una constante supervisión del adulto. Hay que evitar separarlo
en los momentos en que los chicos se reúnen, ya que las
interacciones informales son esenciales para que se desarrollen
las amistades, y ayudan a que el niño se haga más
independiente. Aunque la seguridad del niño cobra la mayor
importancia, otros niños pueden demostrar que tienen sensibilidad
y que se comportan como monitores fiables –por ejemplo,
para asegurar que el niño con SD no se pierda y se marche
fuera del terreno de juego. Algunas escuelas utilizan un sistema
de rotación con chicos mayores que demuestran capacidad
para hacerse cargo de esta particular responsabilidad. Otras escuelas
organizan Círculos de Amigos que se encargan de que el
niño con SD se sienta feliz y bien integrado en la vida
escolar, sin riesgo de que pueda depender excesivamente de los
adultos. Este apoyo organizado por los propios compañeros
puede ser el mejor obstáculo contra quienes pretenden burlarse
o meterse con él.
Texto obtenido y traducido para Canal Down21 del
libro: Children with Down’s Syndrome. David Fulton Pub.
London 1998.
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