El gen DYRK1A
Tesis doctoral defendida: Efecto de dosis génica
de Dyrk1A (minibrain) en el proceso neurodegenerativo asociado
al envejecimiento: un studio con ratones genéticamente
modificados.
Autora: María Martínez de Lagrán
Cabredo
Directora: Mara Dierssen
Lugar de realización: Centro de Regulación
Genómica, Barcelona
Presentada en la Universidad de Barcelona, Julio
2006
El gen DYRK1A se encuentra en el cromosoma 21 humano, dentro
de la llamada “región crítica síndrome
de Down”. Codifica la proteína Dyrk1A, que es una
enzima con funciones proteín quinasa, es decir, incorpora
grupos fosfato (fosforila) a proteínas muy diversas que
están ubicadas tanto en el citoplasma como en el núcleo
de las células. Por ello es muy posible que participe
en una gran variedad de funciones fisiológicas.
El gen se encuentra sobreexpresado tanto en el síndrome
de Down como en los modelos de ratón para dicho síndrome
(p. ej., el ratón Ts65Dn). Es un gen dosis-sensible,
lo que significa que su producto es proporcional a la cantidad
o dosis de gen presente en el organismo. Dentro del sistema
nervioso central, el estudio de expresión de la proteína
revela una elevada expresión durante las etapas embrionarias
que disminuye gradualmente en etapas postnatales. Este patrón
de expresión tan intenso durante el desarrollo, sugiere
un papel relevante durante las etapas en las que se van formando
las neuronas y se van diferenciando para ir adoptando su sitio
y forma definitiva. En el cerebro humano adulto, el gen se expresa
en la corteza cerebral, en el hipocampo, en el núcleo
caudado y en el tálamo.
Este patrón temporal de expresión, que es más
intensa y generalizada durante el desarrollo y más específica
y restringida en el adulto, sugiere funciones diferenciales
para este gen a lo largo de la vida. Por eso, el objetivo de
la tesis consistió en determinar el papel del gen DYRK1A
en el proceso degenerativo en el síndrome de Down, tanto
durante la fase de neurodesarrollo como durante el envejecimiento.
Para ello se utilizaron modelos de ratón que portaban
dosis diferentes de gen: ratones con una sola copia del gen
(haploinsuficiencia, ratón Dyrk1A+/-), con 2 copias (la
normal: ratón Dyrk1A+/+), y con 3 copias, que es la dosis
que correspondería al síndrome de Down, mediante
la elaboración de un ratón transgénico
(ratón TgDyrk1A).
Los objetivos concretos fueron:
- Determinar la implicación de Dyrk1 A en el proceso
de neurodegeneración que va asociado al envejecimiento
en el síndrome de Down, analizando los cambios provocados
con la edad en el patrón conductual y cognitivo de modelos
murinos con diferente dosis de este gen y relacionándolos
con las alteraciones fenotípicas del síndrome
de Down.
- Dilucidar las alteraciones en los sistemas de neurotransmisión
afectados por el incremento o la reducción de expresión
de Dyrk1 A, que pueden estar en la base de las alteraciones
cognitivas y conductuales.
- Estudiar los cambios celulares provocados por la sobreexpresión
de Dyrk1 A en el proceso de formación de las neuritas
y en la dinámica de la actina.
- Analizar la afectación de la neuroplasticidad derivada
de la sobreexpresión de Dyrk1 A mediante experimentos
de enriquecimiento ambiental.
Las conclusiones fueron las siguientes:
1. Los resultados demostraron que Dyrk1 A juega un papel en
el control de la función motora, fundamentalmente en
lo referente a la actividad, coordinación motora y organización
de patrones motores. Las alteraciones motoras producidas por
el desequilibrio de dosis de este gen se relacionan con una
disfunción del sistema dopaminérgico nigroestriatal
que es diferencial en los modelos de pérdida o de ganancia
de función.
2. La disregulación de los niveles de expresión
de Dyrk1 A modifica el patrón de deterioro neurológico
asociado al envejecimiento, sugiriendo su implicación
en procesos neurodegenerativos. Las alteraciones cognitivas
y conductuales asociadas a la edad que aparecen en el modelo
transgénico, sugieren que este gen podría participar
en el proceso neurodegenerativo propio del síndrome de
Down.
3. La afectación de la memoria reciente que se observa
en el modelo de sobreexpresión de Dyrk1 A, a edades avanzadas,
posiblemente está relacionada con la alteración
detectada a nivel del sistema colinérgico. La similitud
de este fenotipo con el del modelo Ts650n, sugiere una participación
relevante de Dyrk1 A, junto con otros genes del cromosoma 21,
en la relación entre enfermedad de alzheimer y síndrome
de Down.
4. En la corteza cerebral, la sobreexpresión de Dyrk1
A provoca alteraciones en la formación de neuritas, caracterizadas
por un retraso en la elongación del axón y una
alteración en el número y tamaño de estructuras
proliferantes, sugiriendo la implicación de la sobrexpresión
de este gen en las alteraciones del aparato dendrítico
que se observan en el síndrome de Down.
5. Los estudios de FRAP sugieren que estas alteraciones podrían
deberse a una disfunción de los procesos de regulación
dinámica del citoesqueleto de actina.
6. El enriquecimiento ambiental en el modelo transgénico
de sobreexpresión de Dyrk1 A no produjo efectos beneficiosos
a nivel conductual en ratones macho, posiblemente debido a un
aumento del estrés. A pesar de esta falta de efecto a
nivel conductual, el enriquecimiento produjo cambios en la actividad
cerebral como revelaron los experimentos de imagen in vivo (micro-PET).
En hembras, el tratamiento ambiental fue eficaz en el grupo
control pero no en las ratonas transgénicas, sugiriendo
una alteración de la neuroplasticidad en nuestro modelo.
Este patrón de respuesta es similar al descrito en el
ratón Ts65Dn.
En conclusión, nuestros resultados implican a Dyrk1
A en el deterioro asociado a la edad de la función motora
y la memoria reciente, posiblemente a través de la alteración
en los sistemas de neurotransmisión dopaminérgica
y colinérgica, respectivamente. Además, sugieren
que la sobreexpresión de Dyrk1 A tiene consecuencias
patogenéticas en los procesos de neuritogénesis,
probablemente a través de la modulación de la
dinámica del citoesqueleto de actina. Estas alteraciones
podrían ser responsables de la falta de efectos cognitivo-conductuales
observada en ratones transgénicos en el modelo de neuroplasticidad
in vivo, es decir, cuando se encuentran sometidos al enriquecimiento
ambiental.
Acción sinérgica
de los genes DYRK1A y DSCR1
Artículo de investigación publicado:
Título: NFAT dysregulation by increased
dosage of DSCR! And DYRK!A on chromosome 21.
Autores: Arron JR, Winslow MM, Polleri A, Chang
C-P, Wu H, Gao X, Neilson JR y col.
Revista: Nature 441: 595-600, 2006
Poco a poco se van conociendo las propiedades y funciones de
los genes del cromosoma 21. Con la ayuda de los modelos animales
se están identificando las posibles relaciones entre
la acción sobreexpresada de los genes (al haber 3 copias
en lugar de 2) y la manifestación o rasgo fenotípico
propio del síndrome de Down.
Uno de los problemas más críticos consiste en
que un gen no actúa solo sino en el ambiente creado por
la actividad de los demás genes. Por ello, no basta con
analizar el resultado de la sobreexpresión de un gen
solo (caso de los ratones transgénicos para un solo gen),
cuando son muchos los genes del cromosoma 21 que están
sobreexpresados en el síndrome de Down. De ahí
el valor que puede tener el estudio de la acción conjunta
de dos o más genes. Tal es el caso del presente trabajo
en el que se analizan las consecuencias de la sobreexpresión
de 2 genes del cromosoma 21: el DYRK1A y el DSCR1.
La razón de estudiar estos dos genes es la siguiente:
a juzgar por las acciones individuales de cada uno, puede aparecer
una actividad sinérgica entre ambos. En efecto, el gen
DYRK1A codifica la síntesis de una quinasa que fosforila
(es decir, incorpora grupos fosfato) a varias proteínas,
y entre ellas a un factor de transcripción llamado NFAT;
una vez fosforilado, el NFAT o no puede penetrar en el núcleo
de la célula o es expulsado de él: en cualquier
caso, no puede ejercer su acción facilitadora de la transcripción
para sintetizar proteínas. La actividad fosforilante
de Dyrk1A es compensada o equilibrada por la acción contrapuesta
de la calcineurina, que es una fosfatasa y como tal sustrae
grupos fosfato. Se establece, pues, un equilibrio entre ambas.
Pues bien, el gen DSCR1 codifica una proteína,
la calcipresina 1, que se comporta como inhibidora de la calcineurina;
eso rompe el equilibrio porque si la fosfatasa esta inhibida,
se incrementará la actividad fosforilante de la quinasa
DYRK1A, y con ello habrá una mayor fosforilación
del NFAT y disminuirá su capacidad de mantenerse en el
núcleo y no podrá ejercer su acción transcriptora
para la síntesis de ciertas proteínas. Ese desequilibrio
puede alterar gravemente los procesos de desarrollo en las células
de ciertos órganos. En definitiva, el gen DSCR1 ayuda
a, o sinergiza con, el gen DYRK1A ya que consigue, por mecanismos
distintos, el mismo efecto final: favorecer la fosforilación
del NFAT. Si, como ocurre en la trisomía 21, hay sobreexpresión
de esos dos genes, el resultado final será una hipertrofia
del proceso de fosforilación y, por consiguiente, una
drástica reducción en la actividad transcripcional
del NFAT.
Los autores de este trabajo manipularon ratones para conseguir
dobles transgénicos, es decir, ratones con exceso de
copias de los dos genes a la vez, el DYRK1A y el
DSCR1. Obtuvieron ratones que mostraron diversos problemas
de su desarrollo, algunos de ellos parecidos a los que ocurren
el síndrome de Down. Y muy importante, parecidos también
a los que ocurren cuando se suprime en el ratón el gen
que codifica la proteína NFAT.
Los autores sugieren, por tanto, que el exceso de dosis conjunto
de los genes DSCR1 y DYRK1A en el síndrome
de Down provoca una desestabilización cooperativa del
circuito que regula la fosforilación de NFAT, y ello
sería la causa de la pérdida de su función
transcriptora con la consiguiente alteración del desarrollo
en determinados órganos.
Agosto 2006
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