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Edades de adquisición de hitos madurativos
en los niños con síndrome de Down
Patricia Díaz-Caneja
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Una de las grandes preocupaciones de las familias de niños
con síndrome de Down es conocer cuál es el desarrollo
habitual de la población con síndrome de Down. En
el colegio, en la escuela, en el centro de intervención,
en las consultas de los médicos, a menudo se dice a las familias
que “su hijo va muy bien, está evolucionando y eso
es lo importante”. Pero esto no parece ser suficiente. La
familia se alegra de que su hijo avance, pero necesita saber en
qué lugar está en comparación con su grupo
de iguales. Conocer esto ayuda a situar a su hijo con datos objetivos,
de manera real, en el contexto en el que se mueve.
Por este motivo hemos elaborado una serie de
cuadros y tablas, basándonos en los datos de diferentes
autores (Poó y Gassió, 2000; Buckley, 2006; Pueschel,
2002). Estos datos no se refieren al crecimiento del peso, la
talla y el perímetro cefálico, que encontrarán
con todo detalle en este Portal, en la página http://www.down21.org/salud/salud/curvas.htm.
Figura
1. Edades de desarrollo motor en niños con síndrome
de Down
Los datos expuestos en cada una de las tablas
han de tomarse como una orientación, ya que la variabilidad
de la población es enorme. En los cuadros y tablas que
se presentan a continuación, aparecen unas edades de adquisición,
así como un intervalo, lo que significa que, por ejemplo,
lo habitual es que la sonrisa aparezca a los 2 meses, pero corresponde
a un intervalo que va desde el mes y medio hasta los 3 meses.
De manera que tan importante es el valor que se muestra como el
intervalo al que pertenece, considerando normal cualquier valor
que se encuentre en dicho intervalo. Por eso, los valores indicados
en la figura 1 se completan con los de la tabla 1 que contiene
los valores de cada hito y sus correspondientes intervalos.
Tabla 1. Edades de desarrollo motor con
sus correspondientes intervalos
| Habilidades |
Media
(meses)
|
Intervalo
(meses) |
Sonreír
Control cefálico boca abajo
Control cefálico en posición vertical
Darse la vuelta
Volteos
Reacción de apoyo lateral
Sentarse sin apoyo
Andar a gatas
Ponerse de pie con apoyo
Mantenerse en pie
Caminar
Subir y bajar las escaleras sin ayuda
|
2
2,7
4,4
6
8
8,2
9
11
13,3
18
24
81
|
1,5-3
1-9
3-14
2-12
4-13
6-12
7-17
9-36
8-24
10-32
12-45
60-96
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Observaciones importantes
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En otras páginas de este Portal ofrecemos
amplias explicaciones sobre cómo desarrollar el conjunto
de habilidades que constituyen lo que denominamos motricidad
gruesa
http://www.down21.org/educ_psc/educacion/atencion_temprana/motricidad_gruesa.htm
y motricidad fina
http://www.down21.org/educ_psc/educacion/atencion_temprana/cognitiva.htm.
Igualmente exponemos ejemplos de actividades que se pueden fomentar
de un modo natural en:
http://www.down21.org/educ_psc/educacion/aprendizaje_natural/introuc_aprend_natural.htm
-
Nos parece necesario insistir en la relativa
importancia del hito madurativo del gateo.
El gateo es importante, ya que son muchas sus ventajas a nivel
psicomotor (favorece la adquisición de los conceptos
espaciales, la percepción, el equilibrio, el tono muscular,
la coordinación). Sin embargo, durante algunos años
se estuvo un poco obsesionado por conseguir el gateo, en niños
que finalmente no lo conseguían. En la estimulación
motriz, es fundamental prolongar todo lo necesario la etapa
de suelo, no fomentando la marcha ni la bipedestación
hasta que el niño no esté preparado. No obstante,
en esta etapa de suelo, se ha de fomentar el gateo. Pero de
no conseguirlo, se trabajarán otras formas de desplazamiento
y se pasará a la etapa siguiente cuando el niño
esté preparado, aunque no haya gateado.
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Además del desarrollo psicomotor,
otra de las grandes cuestiones que se plantean las familias
es cuándo es normal que se controlen esfínteres,
o hasta qué punto su hijo está siendo suficientemente
autónomo. En este sentido, encontramos con satisfacción
niños con síndrome de Down que son más
autónomos o se les exige ser más autónomos
que a otros que no lo tienen. Así, sus familias están
tan mentalizadas de la importancia de que sus hijos sean autónomos
que a veces, en edades tempranas, lo son más que otros
de su misma edad.
En esto, como en el resto de los aspectos del desarrollo, influye
mucho el grado madurativo del niño y, como siempre, la
variabilidad es grande. Para controlar los esfínteres,
es recomendable comenzar cuando el niño empieza a dar
muestras de que se siente mojado o sucio, y que desea cambiarse
el pañal. Esto suele ocurrir en torno a los 3 años,
pero si nuestro niño tiene 3 años y no observamos
estas señales, es mejor esperar un poco más. Los
periodos estivales, en los que hace mejor tiempo e incluso en
los que el niño está en traje de baño a
menudo, son un buen momento para intentarlo. Podemos dejar al
niño sin pañal y observar su reacción cuando
se hace pis o caca. Si no hay reacción y el niño
ya tiene cuatro años, se le puede explicar lo que está
ocurriendo para que sea consciente de estas sensaciones. La
mayoría de los niños con síndrome de Down
han conseguido el control diurno a los cinco años, y
si aún no lo han hecho, en estas edades suele conseguirse
en pocas semanas, lo cual no significa que ya no haya escapes,
porque éstos son habituales a lo largo de mucho tiempo;
también pueden observarse retrocesos en momentos de estrés,
cambios en el ambiente (de personas, de lugares), nervios, agitación,
etc. El control nocturno es más lento.
Buckley expone las siguientes edades orientativas en el control
de esfínteres:
| Permanece seco durante el
día |
36 meses (18-50 meses) |
| Tiene control intestinal |
36 meses (20-60 meses) |
| Permanece seco durante la noche |
60% entre los 7 y los 14 años |
| Emplea el retrete/orinal sin ayuda |
De 4 a 5 años |
| Contención plena |
98% entre los 11 y los 20 años |
Como comentamos, la variabilidad es amplia, como reflejan los
datos de Pueschel, que sitúan el control de la vejiga
en los 48 meses (dentro de un intervalo 20-95 meses) y el
del intestino en los 42 meses (dentro de un intervalo
entre los 28-90 meses). En nuestra experiencia, encontramos
muchos niños que se acercan más a estos datos
que a los de Buckley.
-
Otras habilidades de autocuidado,
si bien precisan, obviamente, de una mínima capacidad
motriz y cognitiva, dependen en gran medida de la estimulación
ambiental, de la exigencia del ambiente y de la mayor o menor
sobreprotección que se le de al niño. Así,
la mayoría de los niños con síndrome de
Down son capaces de subirse y bajarse los pantalones a los 3
años, e incluso antes; pero si no les damos la oportunidad
de hacerlo, nunca lo harán. Lo mismo ocurre con la comida:
son capaces de comer solos desde los 2 o 3 años, y de
hecho lo hacen en las escuelas infantiles. Pero si no se lo
exigiéramos, tampoco lo harían.
-
Muchos niños que no tienen síndrome
de Down son menos autónomos en sus casas que en el colegio:
a veces no hay demasiado tiempo para que coman o se vistan solos,
en ocasiones a los niños les gusta que sus padres lo
hagan por ellos. En esta población, que como decimos,
no tiene síndrome de Down, el que no siempre se les exija
hacer todo lo que son capaces no tiene tanta importancia como
en el caso de la población con síndrome de Down.
En este caso, sí consideramos fundamental no bajar nunca
la guardia, no hacer por ellos cosas que son capaces
de hacer ellos solos. Un niño con síndrome
de Down necesita más estabilidad y orden en su entorno
que otro, ya que de lo contrario le costará entender
las normas. De manera que mientras que un niño de cuatro
años que sabe vestirse solo, entiende que su mamá
lo haga cuando hay colegio o tiene prisa, es más flexible
y se adapta mejor a las situaciones, un niño con síndrome
de Down no entenderá que un día su mamá
le vista y al otro no, que un día tenga que comer solo
y al otro no. Por ello es fundamental no romper las normas establecidas,
y a pesar del trastorno que esto pueda ocasionar en determinados
momentos, no ceder y exigirles siempre toda la autonomía
de la que son capaces. Los niños con síndrome
de Down no tienen tanta flexibilidad y no se adaptan con tanta
facilidad a los cambios.
En este aspecto, Buckley establece las siguientes edades orientativas:
| Se viste solo (sin abrocharse) |
4-5 años |
| Se viste sin ayuda |
80% entre los 11 y 20 años |
| Escoge la ropa adecuada |
70% entre los 11 y los 20 años |
| Bebe de una taza |
20 meses (12-30 meses) |
| Come con cuchara |
20 meses (12-36 meses) |
Para Canal Down21
Mayo 2006
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