Garganta, nariz y oídos - Manejo práctico de los trastornos ORL en los niños con síndrome de Down

 

Manejo práctico de los trastornos ORL en los niños con síndrome de Down

Los trastornos de la audición en los niños con síndrome de Down son preocupación primordial por su alta prevalencia y por su importancia dentro de los problemas de la comunicación. La mayoría de los autores propone hacer un seguimiento de los niños en las primeras etapas del período neonatal con el fin de mejorar el posterior aprendizaje y el desarrollo del habla (8, 56). Respaldamos las recomendaciones hechas por la English National Deaf Children’s Society (57) en relación con el seguimiento neonatal. Consideran que los bebés con síndrome de Down deben estar incluidos entre los de alto riesgo, a la hora de establecer las normas de los programas de seguimiento, al igual que los bebés prematuros. El análisis de los potenciales evocados es el mejor método para explorar la audición neonatal por dos razones: la alta sensibilidad de la técnica, y la pobre experiencia con otras técnicas como es el DPOAE. El análisis de potenciales evocados ha de hacerse en el primer mes, preferiblemente con el niño dormido (tabla 1). 

Tabla 1. Recomendaciones de análisis ORL en niños y jóvenes con síndrome de Down

 

 Sin embargo, la sordera puede aparecer más tarde por lo que hay que mantener un seguimiento. Entre los 3 meses y 5 años se recomienda realizar exploraciones clínicas cada 6 meses (o menos si es necesario) con otoscopia, timpanometría y audiometría conductual (56) (tabla 1). En la evaluación de la audiometría, los resultados habrán de ser comparados con la etapa del desarrollo del niño, con la edad cronológica como demostró Flexer y col. (59,60). Si no se tiene esto en cuenta, habrá una estimación exagerada de sorderas. Si el niño no quiere cooperar, se hará la exploración bajo anestesia. Entre los 5 años y la adolescencia, se hará una exploración completa anual, y la audiometría de tono puro sustituirá a la conductual, de acuerdo con evaluación del retraso en el desarrollo (58) (tabla 1). Por último, recuérdese que puede ser necesario hacer una evaluación genética y familiar en caso de que haya sordera neurosensorial (38) (tabla 2). 

 El objetivo de este seguimiento otológico es detectar y tratar con rapidez las causas de las dificultades de audición, como son los tapones de cera o las otitis medias con derrame que tan frecuentemente suelen pasar asintomáticas.Si se sospecha la obstrucción de vías respiratorias altas o una AOS, hay que realizar endoscopia de las vías respiratorias altas (19). La endoscopia, como la intubación, hade hacerse muy cuidadosamente debido a los riesgos neurológicos ocasionados por la inestabilidad atlantoaxoidea. Si el niño colabora, en cada ocasión se explorarán las vías nasales y faríngeas. Si hay que anestesiar por otra causa, se puede aprovechar para inspeccionar las vías respiratorias (tabla 2). Los padres han de conocer los riesgos de la AOS y se ha de hacer una historia cuidadosa para detectar los síntomas. 

Tabla 2. Exploraciones adicionales en función de las situaciones clínicas  

 

Por último, todo niño con síndrome de Down se beneficiará de un análisis logopédico para evaluar y tratar los retrasos en el habla y los defectos de fonación y articulación (37). Si se realiza la evaluación de forma precoz, el tratamiento ya dependerá de las habilidades de desarrollo del niño y de su capacidad de cooperación. El tratamiento precoz desde los primeros meses –por ejemplo, en los programas de atención temprana– permitirá mejorar las habilidades de aprendizaje del lenguaje (tabla 1). Padres y maestros han de formar parte del proyecto educativo, y han de ser conscientes de que el uso de prótesis y otras técnicas de apoyo pueden mejorar la capacidad auditiva de los niños, y eso influirá sobre la adquisición del lenguaje (51). Se vigilará la utilización de estos instrumentos de apoyo para evitar que se estropeen. El lenguaje de signos puede ser una buena ayuda si el lenguaje hablado es pobre, con el fin de alcanzar la mejor comunicación. 

Curiosamente, no hay informes sobre los posibles trastornos de equilibrio en los niños con síndrome de Down, por lo que no podemos dar datos. Suelen tener retrasos motores y dificultades en las habilidades de motor fino, y es posible que detrás de ello estén los trastornos de equilibrio. Podríamos pensar que los trastornos de equilibrio están infradiagnosticados, y que contribuyen a los problemas de la habilidad motórica. Proponemos explorar a estos niños mediante técnicas de videosintagmografía y posturografía (tabla 2), primero para definir la prevalencia de estos posibles trastornos y después para mejorar la rehabilitación motora.