Programas de salud en la Infancia - Atención en el primer año de vida

Atención en el primer año de vida

Programas de atención temprana y desarrollo psicomotor

Es en este primer año de vida en el que la estimulación intensiva puede provocar mayores diferencias en el grado de funcionamiento posterior. Los programas de atención temprana deben comenzar por lo tanto lo antes posible.

Nutrición y estado general

  • Alimentación

La lactancia materna sigue siendo la forma ideal de alimentar al niño durante el primer año de vida. Sin embargo, a partir de los 6 meses de vida resulta insuficiente. Por ello, a partir de los 4-6 meses debemos empezar a introducir la alimentación complementaria, al igual que hacemos con el resto de los niños: cereales, frutas, verduras, carne, pescado, huevos, etc.

Muchos lactantes no van a tener ningún problema a la hora de introducir la alimentación complementaria. Los padres suelen estar preocupados y temen que el niño se atragante o no pueda masticar por falta de dientes, ya que éstos suelen aparecer algo mas tarde que en otros niños. Además, algunos niños pueden tener dificultades para masticar y para deglutir. Estos problemas no nos deben hacer desistir. Hacia los 9 meses iremos aumentando la consistencia de los alimentos y después ofreciendo alimentos sólidos que se deshagan fácilmente. El niño tiene que ir aprendiendo poco a poco a morder y masticar.

Durante esta etapa favoreceremos el uso de los dedos para coger los alimentos, comenzando con el pan, las galletas y después iremos ofreciendo una gran variedad de alimentos con diferentes sabores, texturas y colores. Hay que favorecer desde el principio la autonomía. Comer va a convertirse en una gran tarea educativa.

Si desea más información, consulte: Alimentación complementaria

Un problema frecuente, que puede aparecer ya en el primer año de vida, es el estreñimiento. Debemos intentar corregirlo mediante modificaciones en la alimentación, aumentando las frutas (naranja, pera y mandarina) y las verduras. Si el estreñimiento es muy intenso, habrá que considerar la posibilidad de descartar algunos problemas médicos como el hipotiroidismo, o la enfermedad de Hirschprung que se debe a una falta de inervación de la pared del intestino grueso.

  • Vitaminas

Sólo es necesario tomar vitamina D3 durante el primer año de vida y suplementos de flúor, dependiendo del contenido del flúor del agua que se consuma. La antigua creencia de que los complejos polivitamínicos y minerales podían mejorar el desarrollo de estos niños nunca ha podido probarse.

Programa de vacunación

El calendario vacunal de los niños con síndrome de Down es semejante al del resto de los niños salvo algunas recomendaciones especiales como la de vacunar anualmente contra la gripe y la de vacunar contra el neumococo. En Vacunaciones en el síndrome de Down, encontrará amplia información sobre las vacunas que se recomiendan y el calendario de vacunaciones.

La vacuna antigripal puede administrarse desde los 6 meses de edad. Es preferible la utilización de vacunas con virus muertos fraccionados por presentar menos efectos adversos.

La recientemente comercializada vacuna antineumocócica conjugada está indicada en los niños con síndrome de Down y puede administrarse desde los 2 meses de edad. Los niños mayores de 2 años deben vacunarse también contra el neumococo pero con la vacuna polisacárida 23-valente.

Atención a las infecciones respiratorias

Es frecuente la presencia de rinorrea persistente, obstrucción nasal, laringitis, otitis media supurada y sinusitis. También son frecuentes las bronquitis y las neumonías. Cuando hay sospecha de infección bacteriana, el pediatra prescribirá antibióticos. Es importante seguir siempre las recomendaciones del pediatra y no descuidar medidas como el aumento de la ingesta de líquidos, los lavados nasales y la fisioterapia respiratoria. El lavado nasal es particularmente importante por su utilidad y la sencillez de aplicación.

Órganos de los sentidos

  • Visión

Es necesaria la valoración del lactante por un oftalmólogo pediatra en los primeros 6 meses de vida. Se debe vigilar la posible aparición de estrabismo y nistagmus.

  • Audición

Las exploraciones otorrinológicas deben comenzar también en los primeros meses de vida, realizarse de forma rutinaria cada 6-12 meses y mantenerse durante toda la infancia. El niño se beneficiará de la colaboración del pediatra con otros especialistas como el otorrino, el logopeda y el neurofisiólogo.

El tratamiento adecuado de las otitis durante los primeros años de vida puede prevenir defectos de audición. Si es necesario, se debe recurrir a técnicas especiales de amplificación auditiva.

Función tiroidea

Se debe analizar la función tiroidea a los 6 meses y al año de vida.