El gen DYRK1A: naturaleza y
funciones
Sobre la base de los datos obtenidos en estudios experimentales
durante los últimos años, se puede proponer que
el gen DYRK1A podría desempeñar un papel importante
en la patogenia del síndrome de Down, tanto durante la
gestación como en la vida adulta, debido a su participación
en diversos aspectos estructurales y funcionales del sistema nervioso
central (SNC). El gen DYRK1A (Dual specifity Yak1- Related Kinase)
es un gen de copia única que se localiza entre las regiones
21q22.13 y 21q22.2 del cromosoma humano 21 (HSA21) enmarcado dentro
de la llamada región crítica “síndrome
de Down” (DSCR) (Hattori et al. 2000). Es homólogo
al gen minibrain (mnb) de Drosophila (Tejedor et al., 1995). Clonado
en 1996 por diversos grupos de investigación (Guimera et
al. 1996; Shindoh et al. 1996; Song et al. 1996), DYRK1A se extiende
a lo largo de 150 kb y está constituido por al menos 14
exones, 11 de los cuales son codificantes (Wang et al. 1998; Guimera
et al. 1999). Da lugar a 2 isoformas proteicas de 763 y 754 aminoácidos,
ésta última como resultado del procesamiento alternativo
del exón 6 (Kentrup et al. 1996; Guimera et al. 1999).
DYRK1A codifica para una enzima llamada serin/treonin quinasa
de actividad dual de 90 kDa (Kentrup et al. 1996), que fosforila
sustratos exógenos en residuos serina/treonina, pero para
ello tiene que autofosforilarse en residuos tirosina (Becker y
Joost 1999; Kentrup et al. 1996; Wiechmann et al. 2003; Lochhead
et al. 2005). El dominio catalítico está constituido
por 11 subdominios (I-XI) que incluyen un motivo de cuatro leucinas
que podría formar una estructura de cremallera de leucinas,
generalmente implicada en interacciones proteína-proteína
o proteína-DNA. Junto al dominio catalítico existe
una secuencia altamente conservada en todas las quinasas de la
familia DYRK particularmente rica en residuos acídicos
(DH box) que junto al dominio catalítico podría
ser responsable de la estructura terciaria de la proteína
(Becker y Joost 1999; Himpel et al. 2001). En la región
carboxi-terminal del dominio catalítico se localiza un
dominio PEST rico en serinas y treoninas, posiblemente implicado
en la degradación de las proteínas. Las secuencias
del dominio catalítico y DH-box se encuentran altamente
conservadas en los genes ortólogos de DYRK1A de diferentes
especies invertebradas (Mnb en D. melanogaster; Yak1p, en S. cerevisiae;
Pomp1 en S. pombe, mbk-1 en C. elegans). Esto significa que esta
quinasa realiza una función muy importante que se conserva
a lo largo de la evolución evolutivamente conservada en
la regulación celular.
DYRK1A presenta a su vez dos señales de localización
nuclear (SLN), una en el extremo amino terminal (Becker et al.
1998) y otra entre los dominios catalíticos X-XI (Alvarez
et al. 2003) rica en histidinas responsables de su localización
subcelular a nivel del núcleo. Esto significa que DYRK1A
actúa también a nivel del núcleo celular.
La localización nuclear de DYRK1A ha sido demostrada por
varios grupos de investigación (Hammerle et al. 2003; Marti
et al. 2003; Alvarez et al. 2003), como lo ha sido su capacidad
de participar en la regulación de la actividad de diferentes
factores de transcripción como STAT3, Gli-1, FORKHEAD,
eIF2Be, CREB, 14-3-3, NFAT a través de su fosforilación
(Matsuo et al. 2001; Yang et al. 2001; Kim et al. 2004; Woods
et al. 2001a; 2001b;Mao et al. 2002; Arron et al. 2006).
El patrón de localización subcelular de DYRK1A
con la posibilidad de trasladarse al núcleo y la variedad
de sustratos tanto citoplasmáticos como nucleares sobre
los que opera esta quinasa, sugieren la participación de
DYRK1A en una gran variedad de funciones fisiológicas y,
por tanto, posiblemente en diferentes procesos patológicos.
Antes de iniciar el recorrido por los diferentes hallazgos relativos
a DYRK1A es necesario considerar para su correcta interpretación
los siguientes hechos:
1. La mayor parte de los sustratos de fosforilación se
han identificado in vitro y para muchos de ellos
aún no hay constancia in vivo.
2. DYRK1A participa en el neurodesarrollo, por lo que los efectos
de su desregulación en el adulto pueden ser consecuencia
de alteraciones del neurodesarrollo no compensadas.
3. Su localización subcelular puede variar posiblemente
con consecuencias funcionales lo que dota de una gran flexibilidad
funcional a este gen
La razón del que el gen DYRK1A haya sido implicado en
la patogenia del síndrome de Down se basa en que: a) se
encuentra localizado en la DSCR, b) tiene un característico
patrón de expresión en tejidos fetales y adultos
(Guimera et al. 1996; 1999; Shindoh et al. 1996; Song et al. 1996),
y c) es sobreexpresado tanto en el cerebro de la persona con síndrome
de Down como del ratón Ts65Dn (Guimera et al. 1999). Además,
datos experimentales que se exponen más adelante han sugerido
que es un gen dosis sensible, es decir, que la variación
en las copias de gen va acompañada de variación
correlativa en sus productos de expresión (RNA, proteína),
por lo que su sobrexpresión podría conducir a un
importante desajuste de diversos procesos celulares.
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Patrón de expresión
de Dyrk1A en el sistema nervioso central
En el ratón se ha detectado un patrón específico
de expresión de Dyrk1A en diversas regiones del cerebro
mediante hibridación in situ. En estadíos embrionarios,
Dyrk1A se expresa de forma ubicua, aunque con mayor intensidad
en retina, bulbo olfatorio y médula espinal, mientras que
en el cerebro adulto aparece en corteza cerebral, en el cerebelo,
en neuronas piramidales del hipocampo y en diversos núcleos
hipotalámicos (Song et al. 1996; Guimera et al. 1996; Rahmani
et al. 1998), estructuras que se encuentran afectadas en mayor
o menor grado en el síndrome de Down. De manera similar,
la expresión proteica de Dyrk1A en ratón se localiza
principalmente en el bulbo olfatorio, núcleos motores profundos
y cerebelo (Marti et al. 2003). El estudio de expresión
de la proteína revela una elevada expresión durante
los estadíos embrionarios que disminuye gradualmente en
etapas postnatales (Okui et al. 1999), indicando una regulación
diferencial entre la transcripción del RNAm y el recambio
proteico. Este patrón de expresión tan intenso durante
el desarrollo, sugiere un papel relevante en la neurogénesis
y en la diferenciación neuronal.
En el cerebro humano adulto, DYRK1A se expresa en regiones afectadas
en el síndrome de Down como son las capas superficiales
de la neocorteza, en el hipocampo principalmente en CA1, en el
núcleo caudado y en el tálamo. El patrón
de expresión de DYRK1A en cerebro humano es ligeramente
diferente al detectado en cerebro de ratón adulto y no
sólo varía entre las diversas regiones del cerebro
sino también entre diferentes tipos neuronales dentro de
una misma estructura cerebral. A modo de ejemplo, en el cerebelo
humano no se observa marcaje frente a esta proteína (Wegiel
et al. 2004), mientras que en ratón existe una expresión
intensa en la corteza cerebelosa (Marti et al. 2003). Este patrón
temporal de expresión más intenso y generalizado
durante el desarrollo y más específico y restringido
en el adulto sugiere funciones diferenciales para este gen a lo
largo de la vida del organismo. Ello tiene claras implicaciones
en la interpretación de las alteraciones observadas en
el adulto que pueden ser específicas o derivadas de la
alteración pre- o postnatal.
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Papel de Dyrk1A en el neurodesarrollo
Además de su elevada expresión durante el periodo
embrionario, otros datos experimentales sugieren la implicación
de Dyrk1A en el desarrollo del SNC. Los resultados son muy significativos,
tanto si se provoca una pérdida de función del gen
como si aumenta la función. En el primer caso, tanto la
mosca Drosophila mutante con pérdida de función
de mnb (Tejedor et al. 1995) como el ratón con
haploinsuficiencia de Dyrk1A (una sola copia del gen: Dyrk1A+/-)
(Fotaki et al. 2002) presentan una reducción del tamaño
cerebral, con mayor afectación de ciertas áreas.
En el segundo caso, en cambio, en modelos murinos que sobreexpresan
Dyrk1A se han detectado cambios de tamaño cerebral si bien
éstos son dispares. Así, el ratón con trisomía
parcial que contiene tres copias del gen (Ts65Dn) presenta una
reducción, mientras que el ratón YAC527Fe muestra
un incremento comparado con sus respectivos controles. Estos cambios
en el volumen cerebral parecen ser debidos a cambios en el número
de células generadas durante el proceso proliferativo del
desarrollo postembrionario, involucrando a DYRK1A en la neurogénesis.
De hecho, Dyrk1A se expresa transitoriamente en células
neurales progenitoras durante la transición desde las divisiones
proliferantes hacia las neurogénicas (Hammerle et al. 2002).
Por otro lado, existe una onda de expresión de la proteína
Dyrk1A durante la embriogénesis tardía, concretamente
en poblaciones neuronales que inician la diferenciación
(Hammerle et al. 2003). En ese momento se produce un incremento
de su expresión a nivel nuclear que posteriormente se desplaza
al cono de crecimiento dendrítico donde se co-localiza
con dinamina, una molécula implicada en el reciclaje de
vesículas sinápticas y en la internalización
del receptor, para la que se ha descrito una participación
en el crecimiento neurítico tanto en Drosophila (Kim y
Wu 1987) como en vertebrados. Estos efectos sobre proliferación,
que pueden derivar en cambios sustanciales en el tamaño
del cerebro, podrían estar directamente relacionados con
la reducción del tamaño del cerebro de las personas
con síndrome de Down que se ha sugerido que podría
ser consecuencia de una hipocelularidad (Becker et al. 1991; Coyle
et al. 1986).
Recientemente, se ha involucrado a DYRK1A en las señales
de transducción dependientes de Ras necesarias para la
promoción y mantenimiento de la diferenciación neuronal
(Kelly y Rahmani 2005). Por ello, la sobreexpresión de
DYRK1A podría interferir la diferenciación
dendrítica, provocando cambios importantes durante el desarrollo,
perdurables en la etapa adulta con un marcado impacto sobre la
conectividad, que dificultaría el procesamiento correcto
de la información y contribuiría de este modo a
la patología dendrítica presente en el síndrome
de Down.
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Papel de Dyrk1A en procesos
cognitivos
Los cambios acontecidos durante el desarrollo determinarán
el funcionamiento del SNC durante la etapa adulta y, por tanto,
los efectos derivados de la disregulación de Dyrk1A (por
exceso o por defecto) durante etapas embrionarias y fetales condicionarán
la eficiencia de los sistemas neurales a largo plazo en la edad
adulta. Sin embargo, también se observa expresión
de DYRK1A en el adulto en regiones cerebrales implicadas en funciones
cognitivas, por lo que no se puede descartar la implicación
de esta proteína en aspectos funcionales específicos
y propios durante la etapa adulta, y no solamente los derivados
de las alteraciones del neurodesarrollo.
El estudio comparativo de expresión de DYRK1A en seres
humanos utilizando tejidos procedentes de niños y adultos
(Wegiel et al. 2004), indicó que la maduración del
cerebro humano aparece asociado a un incremento en el número
de neuronas DYRK1A positivas y a la acumulación de esta
proteína en el soma neuronal, dendritas y sinapsis (Wegiel
et al. 2004). Añadiendo a su localización en la
sinapsis el hecho de que Dyrk1A fosforila dinamina (Chen-Hwang
et al. 2002), no se puede descartar su posible papel en el ensamblaje
del aparato endocítico, implicando esta proteína
en la regulación de la transmisión sináptica
y los cambios en su eficacia subyacentes a los procesos de memoria
y aprendizaje. Asimismo, Dyrk1A es capaz de fosforilar factores
de transcripción asociados a procesos cognitivos como CREB
(Yang et al. 2001) o NFAT (Arron et al. 2006). Finalmente, el
hecho de que los diversos modelos murinos con cambio de dosis
de Dyrk1A presenten alteraciones cognitivas relevantes y que en
humanos, DYRK1A se sobreexprese en algunas estructuras que se
encuentran afectadas en el síndrome de Down y están
asociadas al retraso mental, como la neocorteza y el hipocampo,
refuerzan la hipótesis de la participación de Dyrk1A
en la regulación de los procesos cognitivos.
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Papel de Dyrk1A en la función
motora
La expresión de Dyrk1A en ratón en áreas
relacionadas con el control motor como el cerebelo, la médula
espinal y núcleos motores relacionados (Marti et al. 2003)
apuntan a una posible implicación de este gen en estas
funciones. Tanto el ratón Ts65Dn como los modelos murinos
de sobreexpresión de Dyrk1A (TgDyrk1A y YAC527Fe) muestran
hiperactividad, alteraciones motoras moderadas y retraso en el
desarrollo neuromotor (Altafaj et al. 2001; Costa et al. 1999;
Hyde et al. 2001; Branchi et al. 2004), mientras que el modelo
murino con haploinsuficiencia de Dyrk1A (Dyrk1A+/-) muestra hipoactividad
(Fotaki et al. 2002). De manera similar, en Drosophila mutante
con reducción de dosis de mnb se han detectado alteraciones
en actividad locomotora (Tejedor et al. 1995). Estas observaciones
involucran a DYRK1A en un posible desarrollo aberrante del cerebro
con consecuencias en la adquisición de las habilidades
motoras, pero posiblemente también en la propia funcionalidad
de los sistemas motores en el adulto. Por tanto no se puede descartar
que su sobreexpresión en el síndrome de Down tuviera
consecuencias en la disfunción motora presente en estas
personas.
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Papel de Dyrk1A en procesos neurodegenerativos
En la actualidad, no está bien establecido el papel de
DYRK1A en la neurodegeneración, pero existen indicios que
sugieren su participación en este proceso. Por un lado,
DYRK1A mantiene su expresión en el cerebro de personas
mayores de 60 años, aunque se observa una disminución
de al menos un 15% de las neuronas Dyrk1A positivas en CA1 y corteza
cerebral (Wegiel et al. 2004). Además se ha detectado una
intensa expresión de la proteína en los cuerpos
amiláceos de origen intracelular que se consideran como
una respuesta neuronal frente al daño en el envejecimiento
y procesos de neurodegeneración (Mrak et al. 1997; Singhrao
et al. 1993). Con la edad se observa a su vez un incremento generalizado
en el número de astrocitos marcados frente a DYRK1A (Wegiel
et al. 2004), lo que no permite descartar la posible implicación
de DYRK1A en la astrogliosis observada en el síndrome de
Down.
Por otro lado, ensayos in vitro han demostrado que DYRK1A es
capaz de fosforilar la proteína asociada a microtúbulos
Tau en Thr212, un residuo fosforilado en Tau fetal e hiperfosforilado
en la enfermedad de alzheimer y otras “taupatías”,
que permite su reconocimiento y fosforilación por la quinasa
GSK3 (Woods et al. 2001a). La posibilidad de que DYRK1A pueda
actuar sobre Tau in vivo implicaría que su sobreexpresión
podría facilitar la hiperfosforilación de Tau causante
de la formación de los ovillos neurofibrilares característicos
de la enfermedad de Alzheimer y presentes en el síndrome
de Down. Por otro lado, al igual que ocurre en la enfermedad de
Alzheimer, el ratón Ts65Dn que contiene triplicado el gen
Dyrk1A, presenta alteraciones en aprendizaje y memoria asociadas
a la degeneración colinérgica. Estos datos sugieren
que la sobreexpresión de DYRK1A en los pacientes con síndrome
de Down podría estar interviniendo en el envejecimiento
prematuro y la instauración temprana de patología
similar a la enfermedad de Alzheimer, por lo que resulta necesario
e interesante realizar nuevas aproximaciones que esclarezcan esta
hipótesis.
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Consecuencias de la manipulación
in vivo del gen Dyrk1A
a) Por pérdida de función
La anulación completa del gen Dyrk1A resulta letal para
el ratón (Fotaki et al. 2002), pero la inactivación
de sólo un alelo (ratón heterocigoto Dyrk1A+/-)
permite la supervivencia del ratón aunque su viabilidad
perinatal está comprometida en cierta medida, y presenta
un retraso general del desarrollo. El cerebro del ratón
Dyrk1A+/- es significativamente más pequeño que
el de sus hermanos de camada control, existiendo una reducción
desproporcionada en bulbo olfatorio, mesencéfalo y metencéfalo
ventral, si bien la citoarquitectura está conservada en
la mayor parte de las regiones cerebrales (Fotaki et al. 2002).
Las alteraciones afectan también al tamaño del neuropilo
y al aparato dendrítico, como se deduce de las alteraciones
observadas en el fenotipo de las células piramidales de
la corteza cerebral de estos ratones. Los ratones con reducción
de función de Dyrk1A muestran un menor tamaño del
árbol dendrítico con disminución muy significativa
en el número de sus espinas (Benavides-Piccione et al.
2005), lo que indica que es necesaria la dosis suficiente de Dyrk1A
para la correcta maduración neuronal, y que reducciones
no muy importantes no pueden ser compensadas.
b) Por exceso: ratones transgénicos (TgDyrk1A)
En muchos casos, pequeños incrementos de dosis de genes
únicos prácticamente no producen fenotipo. Sin embargo,
los ratones TgDyrk1A presentan un retraso significativo en el
desarrollo neuromotor, alteraciones del aprendizaje y un patrón
locomotor hiperactivo en el adulto (Altafaj et al. 2001). Ello
estaría en concordancia con el patrón de expresión
del gen, que es ubicuo durante el neurodesarrollo, y en el adulto
se concentra en regiones motoras, olfatorias y en algunas estructuras
cerebrales relacionadas con procesos de memoria y aprendizaje.
En tareas de aprendizaje, los ratones TgDyrk1A muestran alteraciones
en el aprendizaje visuoespacial y en la flexibilidad cognitiva,
lo que sugiere que hay alteraciones subyacentes en hipocampo y
en corteza cerebral. Si bien más leves, cualitativamente
estas alteraciones muestran una similitud clara con las observadas
en el modelo Ts65Dn (un modelo de trisomía parcial del
cromosoma 16 murino). Y si bien es evidente que Dyrk1A no es el
único gen implicado en el defecto de memoria, estos hallazgos
apuntan a que podría ser uno de los genes candidatos importantes.
En la corteza cerebral, la sobreexpresión de Dyrk1 A provoca
alteraciones en la formación de neuritas, caracterizadas
por un retraso en la elongación del axón y una alteración
en el número y tamaño de estructuras proliferantes,
sugiriendo la implicación de la sobreexpresión de
este gen en las alteraciones del aparato dendrítico que
se observan en el síndrome de Down.
El enriquecimiento ambiental en el modelo transgénico
de sobreexpresión de Dyrk1 A no produjo efectos beneficiosos
a nivel conductual en ratones macho, posiblemente debido a un
aumento del estrés. A pesar de esta falta de efecto a nivel
conductual, el enriquecimiento produjo cambios en la actividad
cerebral como revelaron los experimentos de imagen in vivo (micro-PET).
En hembras, el tratamiento ambiental fue eficaz en el grupo control
pero no en las ratonas transgénicas, sugiriendo una alteración
de la neuroplasticidad en nuestro modelo. Este patrón de
respuesta es similar al descrito en el ratón Ts65Dn.
Por otro lado, ratones transgénicos de una librería
in vivo de YACs (ver arriba) que contiene Dyrk1A (YAC152F7) también
muestra alteraciones en aprendizaje e hiperactividad, si bien
en este caso la sobreexpresión de Dyrk1A, junto con una
triada de genes de la región crítica de SD da lugar
a un incremento en el tamaño neuronal. Por otra parte,
la sobrexpresión de DYRK1A se asocia en este modelo con
un incremento en la fosforilación de una proteína
de ciclo celular, ciclina B1 (Branchi et al. 2004). Finalmente,
recientemente se ha generado un ratón transgénico
con un BAC que contiene una única copia de Dyrk1A simulando
así la dosis de este gen presente en síndrome de
Down. Estos ratones nuevamente presentan alteraciones en la plasticidad
sináptica asociadas a cambios en memoria visuo-espacial.
En la siguiente tabla se resumen los resultados obtenidos en
los ratones con déficit de expresión y con exceso
de expresión del gen Dyrk1A.
| Tabla:
Efecto de dosis de Dyrk1A in vivo
|
| TgDyrk1A |
Dyrk1A
+/- |
|
Neurodesarrollo
- Viabilidad y aspectos somatométricos conservados
- Retraso del desarrollo neuromotor y psicomotor general
Estructura del SNC
- Sin alteraciones macroscópicas importantes
- Alteraciones en la microestructura del árbol dendrítico
en corteza cerebral
Alteraciones comportamentales
- Alteraciones en coordinación motora
- Hiperactividad
- Déficits en memoria y aprendizaje visuo-espacial
Enriquecimiento ambiental
- Empobrecimiento de la respuesta
|
Neurodesarrollo
- Reducción en la viabilidad
- Retraso general del desarrollo somatométrico
y neurológico
- Retraso del desarrollo neuromotor
Estructura del SNC
- Reducción general del tamaño del cerebro
- Citoarquitectura conservada en diferentes áreas
- Alteración de la microestructura de las células
piramidales, reducción del neuropilo
Alteraciones comportamentales
- Hipoactividad
- Alteraciones de aprendizaje y memori
|
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Conclusión
El gen Dyrk1A, a través de la proteína que codifica,
parece desempeñar una función relevante durante
el desarrollo neuronal, tanto en procesos de proliferación
como de diferenciación, con consecuencias posiblemente
sobre procesos cognitivos y conductuales, pero también
en procesos neurodegenerativos. La hipótesis del efecto
de dosis génica en el síndrome de Down se basa en
que el desequilibrio de dosis de genes específicos conduciría
a niveles elevados de proteínas concretas con consecuencias
fenotípicas. Dyrk1A es uno de esos genes dosis-sensibles
que de acuerdo con su patrón de expresión y con
los sustratos de fosforilación identificados, podría
participar en las alteraciones motoras y cognitivas y en el proceso
neuropatológico tipo enfermedad de Alzheimer en personas
con síndrome de Down a través de la afectación
de la neuritogénesis y la neuroplasticidad.
Quedan por identificar las rutas bioquímicas específicas
implicadas en los efectos de Dyrk1A, y es necesario ser cautos
ante las posibles implicaciones futuras de estos hallazgos, pese
a la clara relación encontrada entre el exceso de copias
de este gen y las disfunciones que ocasiona. Sin duda, entre los
genes importantes para explicar el retraso mental del síndrome
de Down habrá otros genes clave. La identificación
de estos genes representa tan sólo un primer paso en el
desarrollo de tratamientos que puedan ser eficaces.
Para Canal Down21
Agosto 2006
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