Síndrome de Down y Autismo: lenguaje y comunicación La clave está en la eficacia Julie Bierman Gee
Sam es un estudiante de secundaria de 14 años
de edad que tiene el diagnóstico dual de síndrome de Down
y trastorno de espectro autista. En casa manifiesta muchos de sus deseos
y necesidades condiversas vocalizaciones que su madre entiende y se las
interpreta. En el colegio, Sam se comunica mucho peor y con frecuencia
no consigue hacerse entender. Hasta ahora, sus clases de habla y lenguaje
se han centrado principalmente en la producción de lenguaje y en
la mejora de las habilidades motoras orales, con intentos infrecuentes
e inconstantes de usar fotografías. Sam está empezando a
mostrar su frustración en la escuela con ciertas conductas físicas
y no siguiendo las instrucciones. Conforme se hace mayor, su madre se
está cansando de ser su intérprete. Se da cuenta de que
el chico necesita un medio más eficaz de interacción con
el mundo que le rodea porque no puede estar ella siempre presente. Aunque tanto Sam como Catherine tienen SD-TEA, son dos ejemplos de niños cuyos sistemas muy distintos de intervención de la comunicación han dado resultados también muy diferentes. Está claro que no hay dos niños con SD-TEA que sean iguales exactamente, por lo que los abordajes terapéuticos no serán los mismos. Pero todos los niños con estos diagnósticos comparten unas necesidades únicas del habla, del lenguaje y de la comunicación. Conforme van consultando a los terapeutas, los maestros y otros profesionales, pueden ustedes sentirse descorazonados por las cosas que parece que su hijo no es capaz de hacer. Sin embargo, lo que es importante es recordar que todos los niños pueden aprender a comunicarse. Que la comunicación puede adoptar formas diferentes para niños diferentes: su hijo puede usar un lenguaje de signos, mientras su compañero utiliza un sistema de comunicación aumentativa. Sin embargo, crear un programa de intervención que se concentre en la comunicación les llevará a Vd. y a su hijo con toda seguridad a comprobar efectos positivos. Este artículo le ofrecerá información sobre las cosas que hay que considerar conforme se va iniciando en la intervención, y le dará ideas sobre cómo empezar a centrarse en la comunicación con su hijo . Implicaciones para la terapéutica La buena noticia es que existen miles de opciones para
ayudar a su hijo a que aprenda a comunicarse. Y aún mejor es la
de que, con un diagnóstico dual de síndrome de Down y trastorno
de espectro autista, casi está garantizada para su hijo la intervención
de la comunicación a lo largo de la etapa escolar, porque las escuelas
están obligadas por ley a prestarla a un niño autista. Los
niños que sólo tienen síndrome de Down a menudo dejan
de recibir en algún momento los servicios de habla y lenguaje en
el medio escolar. Esto sucede cuando un niño es seleccionado para
recibir servicios de educación especial debido al diagnóstico
de retraso mental. Cuando sus habilidades lingüísticas alcanzan
un nivel que se considera parejo a su habilidad mental, a menudo se les
suspenden los servicios de lenguaje basándose en que ya han alcanzado
su potencial de comunicación. En cambio, los niños con trastorno
de espectro autista siguen necesitando apoyo en su lenguaje para hacer
frente a sus necesidades y para aplicar las habilidades de lenguaje y
comunicación que van aprendiendo a las situaciones nuevas y poco
familiares. A causa de esto, la mayoría de las escuelas públicas
proporcionan servicios de lenguaje o relacionados con la comunicación
a los niños con autismo a lo largo de toda su etapa escolar. Si
su hijo es diagnosticado con las dos categorías (SD-TEA), con toda
probabilidad estará cualificado para recibir los servicios y apoyos
de lenguaje, como por ejemplo los sistemas de comunicación aumentada,
durante todo el tiempo que permanezca en la escuela. Directrices generales de intervención Conforme su hijo inicia la terapia, tenga en cuenta las siguientes directrices generales, con independencia de las que le pueda dar un terapeuta privado que probablemente disponga de más tiempo para estar con Vd. y la implique más directamente en las intervenciones de su hijo. Estas directrices son aplicables en cualquier caso. Usted es parte integral del proceso La comunicación no ocurre en el vacío. Es fundamental que las técnicas o métodos que se usen con su hijo en las sesiones sean los que se puedan realizar en su casa, en la escuela, en la comunidad. Para asegurar que esto ocurra, Vd. debe ser un participante activo del proceso. Si tiene dudas de por qué el terapeuta eligió un particular símbolo para enseñar o una particular estrategia, pregúntele. No tenga miedo de dar su opinión si cree que una particular recomendación no es la adecuada para su hijo, o si considera que hay otras habilidades comunicativas que Vd. desea enseñar antes a su hijo. Vd. y el terapeuta han de trabajar juntos, escuchándose el uno al otro y respetando los conocimientos de cada uno. Un buen terapeuta le escuchará y respetará el conocimiento que Vd. tenga sobre las necesidades de su hijo fuera del gabinete de trabajo, tanto como Vd. respetará su conocimiento y experiencia sobre las estrategias para la comunicación. Juntos trabajarán para desarrollar los objetivos de la comunicación que mejor se ajusten a las capacidades de desarrollo de su hijo y a sus necesidades de comunicación. La intervención concreta para la comunicación del niño puede cambiar con el tiempo Conforme su hijo crece y se desarrolla, sus necesidades de comunicación cambiarán y aprenderá nuevas habilidades. Por eso, la forma de comunicación con la que Vd. comenzó puede no ser la misma varios años después. Por ejemplo, conforme la comunicación total es una intervención inicial frecuente en los niños con SD-TEA, puede comprobar que Vd. puede incorporar otros métodos como dibujos simbólicos o láminas de comunicación. No es necesario depender de un único método de comunicación para su hijo. Todos nosotros nos comunicamos usando técnicas diversas (lenguaje, expresión facial, señalización, contacto ocular, lenguaje corporal, etc.). Su hijo usará también una combinación de métodos (signos, vocalización, señalización de dibujos, uso de instrumentos) para comunicarse. Todos los miembros del equipo de intervención del niño deben trabajar juntos para ser eficaces A menudo, los niños con síndrome de Down y trastorno de espectro autista trabajan con diversos profesionales, en la escuela y privados. Si su hijo recibe intervenciones terapéuticas dentro y fuera de la escuela, es crucial que todos ellos se comuniquen entre sí. Si este tipo de coordinación es importante para cualquier disciplina, es esencial en la intervención de la comunicación. Si su hijo está utilizando láminas de comunicación con un terapeuta fuera de la escuela, pero no tiene acceso a los apoyos de los dibujos en su clase, sus progresos se verán limitados por la falta de constancia en la programación. En una situación como ésta, se sentirá confuso y frustrado sobre la comunicación en general. ¿Quién no lo estaría? Las reglas para comunicarse deben ser constantes en todas partes. Anime a todos los terapeutas implicados con su hijo a que hablen entre sí y con Vd. Si no es posible tener entrevistas personales, elabore una lista de los teléfonos de las personas clave implicadas en la atención y educación de su hijo, u organice un registro o diario de comunicación en una carpeta que haga circular entre la casa, la escuela y los gabinetes de terapia. Si usa este registro de comunicación, asegúrese de que también Vd. escribe los mensajes de forma que pueda dar a los terapeutas su propio “feedback” sobre el progreso del hijo en casa, e informarles sobre cualquier nuevo avance o problema. Técnicas terapéuticas iniciales útiles Independientemente del método de intervención comunicativa que elija para su hijo, uno de los primeros objetivos en la terapia del habla y lenguaje ha de ser la mejoría en su capacidad para expresar claramente el intento de comunicación. Demostrar el intento de comunicarse significa producir una señal comunicativa que va dirigida hacia una persona específica para conseguir un objetivo concreto. He aquí algunas sugerencias que facilitarán a su hijo el desarrollo de esta importante habilidad comunicativa. Siga la iniciativa de su hijo Para desarrollar un intento comunicativo que sea claro
es preciso que su hijo sea capaz de establecer y de mantener una atención
compartida, situación en la que Vd. y él se concentren simultáneamente
(y conjuntamente) sobre el mismo objeto. Una frustración frecuente
que expresann padres, maestros y terapeutas de niños con SD-TEA
es la de que el niño o el estudiante tiene cortos períodos
de atención, y necesitan pasar frecuentemente de una actividad
a la siguiente. La tendencia natural en esta situación es la de
“forzar” al niño a mantener la atención hacia
una única actividad o juguete, o hacerle volver su atención
hacia la actividad o juguete con el que había comenzado. Sorprendentemente,
los resultados de varios trabajos de investigación han demostrado
que es más eficaz seguir el foco de atención del niño.
El seguir la iniciativa del niño incrementa su comprensión
de las palabras y de la relación de éstas con el mundo que
le rodea (es decir, su habilidad de lenguaje receptivo). Para ayudar a
que su hijo desarrolle la capacidad de alcanzar y mantener un estado de
atención conjunta, sus posibilidades aumentan si deja que el niño
tome la iniciativa, al tiempo que Vd. trata de encontrar el modo de engancharle
de forma interactiva en cualquier objeto que capte su interés. “Saboteo” en algunas situaciones Aunque suena como si fuéramos en contra de lo que cualquier buen padre podría hacer, establecer algunas situaciones en las que su hijo esté abocado a fracasar sirve realmente en la enseñanza de intentos comunicativos. Por ejemplo, si su hijo está jugando con su juguete de cuerda favorito, puede interrumpir su actividad brevemente colocando el juguete dentro de un bote de plástico transparente, bien cerrado (por ejemplo, botes de conservas). Muy probablemente, no podrá abrirlo de forma independiente, y hará varios intentos (agitar el bote, golpearlo, morderlo, hacerlo rodar) para coger el juguete. Si fracasa en estos intentos, buscará a alguien que pueda ayudarle, y pedirá ayuda vocalizando, haciendo signos, o manteniendo alto el bote para que se le atienda. Si su hijo está aprendiendo a pedir ayuda, el sabotearle de este modo le da una excelente oportunidad para que realice claros signos comunicativos. En este caso, podría sujetar las manos de su hijo con las suyas propias y moverlas con el signo de “Ayuda”. Se pueden crear oportunidades parecidas manteniendo algunos de los juguetes favoritos del niño lejos de su alcance, de modo que no tenga más remedio que señalarle a Vd. de algún modo si quiere tomar el juguete preferido. El crear situaciones en las que su hijo necesite pedirle ayuda se convierte en oportunidades para que él comience a dar claras señales de comunicación. Control parcial Al igual que el “sabotaje”, puede Vd. animar
a su hijo a practicar la iniciativa de las interacciones de comunicación
ofreciéndole porciones más pequeñas de comida o reduciéndole
el tiempo de juego con su juguete favorito. El objetivo no es privarle
de comida o de juego sino darle oportunidades para que se comunique con
Vd. o con otras personas. Favorecer la elección Como se ha mencionado anteriormente, cuando los niños no tienen medio de participar en las interacciones de una manera intencionada, se corre el riesgo de que se conviertan en participantes pasivos en el mundo que les rodea. Dejan de desarrollar esa fuerte sensación de que pueden elegir para hacer que las cosas sucedan en sus vidas. Dando a su hijo opciones para elegir en las actividades y a lo largo del día impedirá que esto ocurra y aumentará su sentido de poder comunicativo y de control del ambiente. Las oportunidades para hacer una elección pueden ser diferentes según sea el método de comunicación que se usa, pero el proceso de ofrecer a su hijo una elección sigue siendo el mismo. Si su hijo reconoce los envoltorios de sus dulces o meriendas preferidas, puede usarlos para ofrecerle que elija la que más le gusta. En tal caso, pegue un envoltorio vacío de dos meriendas que le gusten a una pieza de cartón y sujételos con un imán o cello a la puerta del frigorífico. Cuando sea la hora de la merienda, anime a su hijo a que toque o señale el paquete que representa la merienda que quiere tomar. Semejante sistema puede usarse con fotografías de los alimentos preferidos, símbolos de dibujos individuales, o símbolos en un aparato de comunicación, según sea la necesidad de su hijo. Con independencia del método de comunicación que emplee con su hijo, el objetivo es animarle a expresar sus propios deseos y necesidades, y por consiguiente enseñarle que la comunicación es un instrumento que puede usar para controlar del mundo que le rodea. Reflexiones finales Ser padre de un niño es todo un reto, lleno de altos y bajos. Y serlo de un hijo con el doble diagnóstico de síndrome de Down y trastorno de espectro autista es todo un conjunto de desafíos. Aunque muchos pueden concentrarse en las cosas que su hijo no puede hacer, o en las habilidades que no alcanzará a desarrollar a causa de su discapacidad, recuerde que su hijo puede comunicarse y lo conseguirá. Concentrándose en el proceso de la comunicación, más que en la forma que emplea, le permitirá disfrutar con cada uno de sus importantes avances. Sea con el método de los signos, o indicando, o haciendo gestos, o vocalizando, o activando un instrumento de comunicación, lo importante es que su hijo estará comunicándose con Vd. y con el mundo que le rodea, a su manera, y dando pasos positivos hacia la adquisición de su nivel de independencia. No hay palabras para expresar la alegría que Vd. ha de sentir al ver cómo aumenta el potencial comunicativo de su hijo. Quizá baste un cordial signo de “pulgares hacia arriba”. BIBLIOGRAFÍA Coggins TE, Stoel-Gammon C. Clarification strategies
used by four Down syndrome children for maintaining normal conversational
interaction. Educ Training Mental Retard 1992; 17: 65-67.
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