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Durante muchos años se ha debatido sobre la posibilidad
de que el ácido fólico pueda ser útil para
el buen desarrollo del niño con síndrome de Down.
Los resultados conseguidos hasta ahora no son nada claros. La realidad
diaria nos indica que muchos niños con síndrome de
Down se desarrollan muy bien sin necesidad de tomar suplementos
de ácido fólico.
Pero el tema que ahora abordamos es distinto, a saber: si el ácido
fólico administrado a las madres antes de quedar embarazadas
puede tener un valor preventivo, de modo que no tengan un hijo con
síndrome de Down. De hecho, se acepta en la actualidad que
el ácido fólico es útil para prevenir la aparición
de algunas graves anomalías del desarrollo de la médula
espinal y la columna vertebral del niño (espina bífida,
etc.). ¿Es posible que el ácido fólico impida
la aparición de la trisomía 21?
Recordemos que la causa principal de la trisomía 21 es el
fenómeno de la no-disyunción, es decir, de la no separación
de los cromosomas 21 durante la fase de la meiosis en las células
gonadales (mucho más frecuente en el óvulo que en
el espermatozoide) (Consúltese
en: http://www.down21.org/salud/biologia/que_es_sd.htm). ¿Tendrá,
pues, algo que ver el ácido fólico con la no-disyunción
del cromosoma 21?
La historia se inicia en 1999, cuando aparece un trabajo científico
que parece demostrar que las madres con un hijo con síndrome
de Down presentan, con mayor frecuencia que las madres que no tienen
hijo con síndrome de Down, una anomalía genética
– una mutación – en una proteína que interviene
en el metabolismo o transformación del ácido fólico
(James y col., 1999). Concretamente, se trata de que esas madres
muestran una variante anómala de la enzima metilentetrahidrofolato
reductasa (MTHFR), ya que en el nucleótido 677 del gen, hay
una sustitución de Citosina por Timina. Esta variante o mutación
es frecuente, y su aparición provoca una disminución
en la actividad de la enzima en los portadores heterozigóticos
y homozigóticos. Según James, la proporción
de mujeres que portaban una o dos copias de esta mutación
era mayor en las madres con algún hijo con síndrome
de Down.
La función de la enzima MHTFR es convertir la forma de ácido
fólico llamada metilen-tetrahidrofolato en otra distinta:
el dihidrofolato; y en esa transformación hay una donación
de un radical monocarbonado (metilo: -CH3) a otros compuestos que
lo necesitan. Al disminuir la actividad de la enzima MHTFR, disminuye
este proceso de donación de radicales metilo, y según
James, eso podría repercutir en una mala separación
de los cromosomas 21 durante la meiosis: la no-disyunción.
Posteriormente, el grupo de James identificó en madres de
hijos con síndrome de Down una segunda mutación relacionada
también con el metabolismo del ácido fólico,
esta vez en otra enzima: la metionina sintasa reductasa (MTRH) (Hobbs
y col., 2000; O’Leary y col., 2002).
Si esto fuera cierto, o sea, que las madres de hijos con síndrome
de Down tuviesen alterada la actividad de los folatos y que por
eso tuvieran mayor probabilidad de sufrir la no-disyunción
del cromosoma 21 en sus óvulos, un fácil remedio consistiría
en administrar a las mujeres que mostraran esa mutación genética
suplementos de ácido fólico y de vitamina B12. No
es que sirviera en todos los casos, sino sólo en aquellos
en los que el proceso de la no-disyunción fuese tardío
y tuviera lugar en las fases previas a la ovulación.
Pero, por desgracia, no se han podido confirmar los hallazgos de
James. En otros estudios distintos, no se comprobó que las
madres de hijos con síndrome de Down mostraran mayores frecuencias
de mutaciones del gen de la enzima MTHFR (Petersen et al., 2000;
Chadefaux-Vekemans y col., 2002; O’Leary y col., 2002). Tampoco
se han comprobado diferencias en las mutaciones de los genes MHTFR
y MTRH entre madres control y madres de hijos con trisomías
en otros cromosomas (2, 7, 10, 13, 14, 15, 16, 18, 22 y cromosomas
sexuales) (Hassold y col., 2001).
En conclusión, no existen pruebas hasta ahora de que las
mutaciones que originan variaciones en el metabolismo del ácido
fólico de las madres contribuyan a aumentar el riesgo de
no-disyunción de los cromosomas, incluido el 21 (Hassold
y Sherman, 2002; Roizen y Patterson, 2003).
Bibliografía
Chadefaux-Vekemans B, Coude M, Muller F, Oury JF, Chabli A, Jais
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the etiology of Down syndrome. Pediatr Res 2002; 51: 766-767.
Hassold T, Burrage LC, Chan ER, Judis LM, Schwartz S, James SJ,
Jacobs PA, Thomas NS. Maternal folate polymorphisms and the etiology
of human nondisjunction. Am J Hum Genet 2001; 69: 434-439.
Hassold T, Sherman S. The origin and etiology of trisomy 21. En:
Cohen WI, Nadel L, Madnick ME (eds). Down Syndrome: Visions
for the 21st Century. New York, Wiley-Liss 2002; p. 295-301.
Hobbs CA, Sherman SL, Yi P, Hopkins SE, Torfs CP, Hine RJ, Pogribna
M, Rozen R, James SJ. Polymorphisms in genes involved in folate
metabolism as maternal risks factors for Down syndrome. Am J
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James SJ, Pogribna M, Pogribny I, Lenyk S, Hine R, Gibson J, Yi
P, Tafoya D, Swenson D, Wilson V, Gaylor D. Abnormal folate metabolism
and mutation in the methylenetetrahydro-folate reductase gene may
be maternal risk factors for Down syndrome. Am J Clin Nutr
1999; 70: 495-501.
O’Leary VB, Parle-McDermott A, Molloy AM, Kirke PN, Johnson
Z, Conley M, Scott JM, Mills JL. MTRR and MTHFR polymorphism: link
to Down syndrome? Am J Med Genet 2002; 15: 151-155.
Petersen M, Grigoriadou M, Mikkelsen M. A common mutation in the
methylenetetrahydrofolate reductase gene is not a risk factor for
Down syndrome. Am J Hum Genet 2000; 67 (Suppl 2): 141.
Roizen NJ, Patterson D. Down’s syndrome. Lancet 2003;
361: 1281-1289.
Ácido fólico
y síndrome de Down:
Nueva información
En relación con la posible acción del ácido
fólico, administrado a las madres, para evitar la concepción
de un hijo con síndrome de Down, ofrecemos el resumen de
un trabajo recientemente publicado:
Ray JG, Meier C, Vermeulen MJ, Cole DEC y Wyatt PR. Prevalencia
de trisomía 21 después de una campaña de enriquecimiento
alimenticio con ácido fólico.
Am. J. Med. Genet. A 120A(3): 309-313, 2003 (30 Jul).
Es posible que los polimorfismos de los genes maternos responsables
del metabolismo normal de los folatos estén asociados a un
aumento de riesgo de trisomía 21 fetal. En Enero de 1998,
la mayor parte de la harina en Canadá fue enriquecida con
ácido fólico. Investigamos si este enriquecimiento
de la alimentación con ácido fólico era capaz
de modificar la prevalencia de trisomía 21 diagnosticada
pre o postnatalmente, comparando la incidencia antes y después
de instaurarla. Se practicó un análisis en el suero
materno a 218.977 mujeres durante el segundo trimestre de embarazo,
para detectar posible trisomía 21 durante los 48 meses anteriores
a la campaña de enriquecimiento, y a 117.986 mujeres durante
los 29 meses después de iniciada la campaña de enriquecimiento
con ácido fólico. Se identificaron 375 casos de trisomía
21 antes de la campaña (1,71 por 1.000), y 201 casos durante
la campaña (1,70 por 1.000). No se detectó cambio
en el riesgo de trisomía, una vez hecha la corrección
de edad materna.
Los autores concluyen diciendo que no pudieron observar cambio
alguno de aparición de trisomía 21 tras el enriquecimiento
en la dieta con ácido fólico.
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