¿A qué llamamos epilepsia y
crisis epiléptica?
Crisis epiléptica es la manifestación clínica,
brusca e inesperada de la descarga eléctrica excesiva de un
grupo de neuronas que se encuentran en mayor grado de excitación:
son hiperexcitables. La crisis epiléptica se expresa con síntomas
motores, sensitivos, sensoriales, vegetativos y psíquicos,
con o sin afectación simultánea de la conciencia. Esas
características dependen de la localización inicial
de la descarga hipersincrónica en el cerebro y de la propagación
de esa descarga a otras regiones cerebrales vecinas.
Se estima que 2 de cada 100 personas sufren
una crisis epiléptica a lo largo de la vida, pero que solamente
la mitad, es decir, casi 1 de cada 100 personas, van a padecer dos
o más crisis epilépticas espontáneas, a lo cual
se denomina epilepsia.
Se delimita el tipo concreto de epilepsia con ayuda de los síntomas
clínicos de las crisis, de los registros electroencefalográficos
(EEG), y de los estudios complementarios indicados en cada caso, especialmente
los estudios neurorradiológicos con tomografìa axial
computerizada (TAC) o, mejor aún, con resonancia magnética
cerebral (RM). La identificación del tipo de epilepsia y
del tipo de crisis es de enorme importancia para poder establecer
adecuadamente el diagnóstico, el tratamiento y el pronóstico
a largo plazo.
La epilepsia en el síndrome de Down
Las personas que presentan alteraciones o trastornos primarios o secundarios
del cerebro tienen mucho más riesgo de padecer epilepsia que
la población general. Por eso la epilepsia es una de las manifestaciones
clínicas referidas frecuentemente en las personas con retraso
mental. Las personas con síndrome de Down padecen epilepsia
con menor frecuencia que las que tienen otros síndromes neurológicos
con retraso mental; sin embargo la frecuencia es superior a la de
la población general, ya que se aprecia en el 8% de casos,
por término medio; es decir, 1 de cada 8 personas con síndrome
de Down padece o padecerá epilepsia a lo largo de su vida.
Por el contrario, van a ser excepcionales las convulsiones febriles,
en sólo el 1%, mientras que en la población general
afectan al 3-4% de niños menores de 5 años de edad.
Causas de la epilepsia
Las causas
que motivan la mayor susceptibilidad de las personas con síndrome
de Down a padecer epilepsia son:
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Menor cantidad y calidad
de neuronas inhibidoras, |
| -
|
menor densidad neuronal
global, |
| -
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alteraciones estructurales
de las neuronas, |
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persistencia de dendritas
con morfología fetal, |
| -
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permeabilidad
alterada de las membranas neuronales, |
| -
|
alteraciones complejas de
los sistemas de neurotransmisión |
| -
|
alteraciones de las sinapsis.
|
A ello debe sumarse un
defecto de oxigenación cerebral cuando existe asociada una
cardiopatía congénita cianógena.
Tipos de epilepsia
Los tipos de epilepsia son los mismos que los de la población
general: epilepsias focales y epilepsias generalizadas. Pero tienen
una incidencia mayor determinados síndromes epilépticos,
concretamente el síndrome de West.
Síndrome de West
Se entiende por síndrome de West a la asociación
de:
1) crisis en flexión del tronco y de las extremidades o, más
raramente, en extensión de las mismas, que se denominan espasmos
infantiles; tienen 1 segundo o menos de duración, confundiéndose
con facilidad con sustos, acumulándose en salvas de varios
espasmos, a veces acompañados de llanto; habitualmente se producen
varias salvas diarias de varios espasmos cada una, tanto en vigilia
como durante el sueño;
2) EEG específico, con enlentecimiento y desorganización
intensos de la actividad eléctrica cerebral, que incluye puntas
o punta-onda muy lenta y generalizada, conformando un patrón
eléctrico que se denomina hipsarritmia.
El síndrome de West se manifiesta entre los 4 y los 9 meses
de edad, afecta más a varones, y se acompaña de pérdida
del contacto social y lentitud en la progresión de todas las
conductas. Por todo ello es urgente y trascendental establecer
el diagnóstico e instaurar el tratamiento adecuado, para lo
cual se puede optar actualmente por dosis altas de vigabatrina o de
valproato, o por la administración intramuscular de ACTH u
oral de hidrocortisona. Al desaparecer los espasmos y la hipsarritmia,
se produce simultáneamente una mejoría en la progresión
psicomotora.
Ver también: http://www.down21.org/revista/2005/enero/resumen.htm
Epilepsias parciales o focales
Las epilepsias parciales o focales se manifiestan generalmente
antes de los 18 años de edad, por término medio a los
5 años, en forma de crisis parciales complejas (movimientos
masticatorios, desviación mantenida de la cabeza, movimientos
automáticos, con afectación de la conciencia, durante
segundos a minutos) o secundariamente generalizadas (tras las manifestaciones
anteriores se produce una crisis convulsiva con sacudidas tónicas
y clónicas de las extremidades). Estas crisis suelen ser poco
frecuentes, 1 por semana o por mes, o incluso con menor frecuencia,
detectándose en el EEG actividad paroxística (puntas
o punta-onda) en una región cerebral concreta, siendo más
frecuentes en las regiones temporales. En este tipo de epilepsias
son eficaces casi todos los fármacos antiepilépticos,
optándose generalmente por valproato o carbamacepina como primeras
alternativas terapéuticas.
Crisis generalizadas tónico-clónicas
Por último, las crisis generalizadas tónico-clónicas
son la expresión de una epilepsia generalizada que se denominaba
antiguamente gran mal. Comienzan a manifestarse por término
medio a los 8 años de edad y se controlan habitualmente sin
dificultades con valproato o lamotrigina.
El tratamiento
Prácticamente todas las epilepsias de las personas con síndrome
de Down pueden controlarse en la actualidad, siendo refractarias
todavía las epilepsias que son secundarias a problemas cerebrales
añadidos, como infartos cerebrales, calcificaciones cerebrales
o cardiopatías cianógenas.
Las normas generales del tratamiento antiepiléptico son
las siguientes:
1. Diagnóstico indudable de epilepsia, identificando el tipo
de epilepsia o de síndrome epiléptico, y el tipo o los
tipos de crisis. Diagnostico diferencial con crisis paroxísticas
no epilépticas, como los síncopes.
2. Selección del fármaco antiepiléptico idóneo
y de la dosis diaria, valorando para ello la edad del paciente, el
tipo de epilepsia y de crisis, la eficacia y los efectos adversos
potenciales. Se indica siempre un solo fármaco (uniterapia).
3. Introducción escalonada del fármaco, cada 3 a 7 días,
según la tolerabilidad individual, hasta llegar a la dosis
final prevista.
4. Controles periódicos a lo largo del tratamiento: clínicos,
de los niveles séricos del fármaco, del EEG. La periodicidad
de los mismos depende de cada caso concreto, pero teniendo siempre
como norma que la mejoría o el empeoramiento del paciente viene
dado por la ausencia o persistencia de crisis epilépticas,
respectivamente, y que ni el registro EEG ni los niveles séricos
de antiepiléptico pueden ni deben ser los árbitros del
tratamiento.
5. Si persisten las crisis a pesar de administrar dosis adecuadas
del fármaco o aparecen efectos adversos, se cambia a otro antiepiléptico.
Si se mantiene la falta de control clínico tras 2 o 3 intentos
con un solo fármaco (monoterapia), se asocian dos antiepilépticos
(politerapia).
6. Mantenimiento del tratamiento crónico, generalmente 3 años
a partir de la última crisis, aunque la duración debe
ser valorada en cada caso concreto. Conclusión
En conclusión, las personas con síndrome de Down tienen
mayor riesgo de padecer epilepsia, especialmente el síndrome
de West. Tanto éste, como los otros tipos de epilepsias, suelen
controlarse adecuadamente con fármacos antiepilépticos,
por lo que la aplicación de otras medidas terapéuticas,
como la dieta cetógena o la cirugía, no suelen tener
ninguna cabida en estos pacientes.
Bibliografía recomendada:
Goldberg-Stern H y col. Seizure frequency and characteristics in children
with Down syndrome. Brain & Development 2001; 23: 375-378.
Herranz JL. Vivir y comprender la epilepsia. NILO, Madrid,
2001, 3ª edición, 127 páginas.*
Poo P y col. Epilepsia en el síndrome de Down. Revista de
Neurología 1994; 22: 651-653.
Stafstrom CE. Epilepsy in Down syndrome: clinical aspects and possible
mechanisms. American Journal of Mental Retardation 1993; 98:
12-26.
Stafstrom CE, Konkol RJ. Infantile spasms in children with Down syndrome.
Developmental Medicine and Child Neurology 1994; 36: 576-585.
* Este libro puede ser obtenido gratuitamente dirigiéndose
a: pedhfj@humv.es
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