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LA
EDUCACIÓN DE LAS PERSONAS CON SÍNDROME DE DOWN

Una buena educación es un bien inapreciable que produce
beneficios personales durante toda la vida. Esto no
es menos cierto para las personas con síndrome de
Down, si bien para ellas y para sus padres tener acceso
a programas que les garanticen las oportunidades de
un aprendizaje apropiado de forma continuada supone
vencer una serie de retos que se van a prolongar a
lo largo del período escolar.
Los datos actuales permiten afirmar que la mayoría
de las personas con SD funcionan con un retraso mental
de grado ligero o moderado, a diferencia de las viejas
descripciones en las que afirmaba que el retraso era
en grado severo. Este cambio se debe tanto a los programas
específicos que actualmente se aplican, como son la
estimulación y la intervención temprana, como a la
apertura y enriquecimiento ambiental que, en conjunto
y de manera inespecífica está actuando sobre los niños
de la población general, incluido el que tiene síndrome
de Down.
Lo que resulta más esperanzador es comprobar que cuando
la buena acción educativa persiste, no tiene por qué
producirse un deterioro o regresión al pasar de la
infancia al niño mayor y al adolescente. Si se tiene
en cuenta y se comprende el valor del llamado coeficiente
intelectual se comprende que vaya disminuyendo conforme
crecen las personas con SD, a partir de los 10 años.
Pero la utilización de la edad mental ayuda a entender
mejor el paulatino enriquecimiento intelectual de
estos alumnos, puesto que la edad mental sigue creciendo
aunque a un ritmo más lento que la edad cronológica.
Existe un conjunto de características que son comunes
con otras formas de deficiencia mental:
El aprendizaje es más lento.
Es necesario enseñarles muchas cosas que los
niños que no tienen SD aprenden por sí solos.
Es necesario ir paso a paso en el proceso
de aprendizaje teniendo en cuenta las características
propias de las personas con SD (véase Troncoso y col.
,1999: El Desarrollo de las personas con síndrome
de Down: un análisis longitudinal).
No cabe adoptar una actitud pasiva, sino que
el buen educador trata de compensar, estimular, activar
o buscar alternativas que compensen mejoren las dificultades
intrínsecas.
A modo de ejemplo y sin ánimo de agotar las posibilidades,
se ofrecen a continuación unas pautas de intervención
(adaptadas de Espinosa de Gutiérrez) que sirven de
solución a los correspondientes problemas. Aunque
se refieren a alumnos con deficiencia mental, en general,
son eficaces para los alumnos con SD en particular.
características del niño con síndrome de Down
| PROBLEMAS |
SOLUCIONES
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1.
Su aprendizaje se realiza a ritmo lento.
2. Se fatiga rápidamente, su atención no
semantiene por un tiempo prolongado.
3. Su interés por la actividad a veces estáausente
o se sostiene por poco tiempo.
4. Muchas veces no puede realizar la actividadsolo.
5. La curiosidad por conocer y explorar lo que
lerodea está limitada.
6. Le cuesta trabajo recordar lo que ha hecho
yconocido.
7. No se organiza para aprender de losacontecimientos
de la vida diaria.
8. Es lento en responder a las órdenes que ledamos.
9. No se le ocurre inventar o buscar situacionesnuevas.
10. Tiene dificultad en solucionar problemasnuevos,
aunque éstos sean parecidos a otrosvividos anteriormente.
11. Puede aprender mejor cuando ha obtenidoéxito
en las actividades anteriores.
12. Cuando conoce de inmediato los resultadospositivos
de su actividad, se interesa más enseguir colaborando.
13. Cuando participa activamente en la tarea,
laaprende mejor y la olvida menos.
14. Cuando se le pide que realice muchas tareasen
corto tiempo, se confunde y rechaza lasituación.
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1.
Debemos brindarle mayor número de experiencias
y muy variadas, para que aprenda lo que le enseñamos.
2. Inicialmente debemos trabajar con él durante
periodos cortos y prolongarlos poco a poco.
3. Debemos motivarlo con alegría y con objetos
llamativos y variados para que se interese en
la actividad.
4. Debemos ayudarle y guiarle a realizar la actividad,
hasta que la pueda hacer solo.
5. Debemos despertar en él interés por los objetos
y personas que le rodean, acercándonos y mostrándole
las cosas agradables y llamativas.
6. Debemos repetir muchas veces las tareas ya
realizadas, para que recuerde cómo se hacen y
para qué sirven.
7. Debemos ayudarle siempre a aprovechar todos
los hechos que ocurren a su alrededor y su utilidad,
relacionando los conceptos con lo aprendido en
" clase" .
8. Debemos esperar con paciencia, ayudarle estimulándole
al mismo tiempo a dar una respuesta cada vez más
rápida.
9. Debemos conducirle a explorar situaciones nuevas,
a tener iniciativas.
10. Debemos trabajar permanentemente dándole oportunidades
de resolver situaciones de la vida diaria, no
anticipándonos, ni respondiendo en su lugar.
11. Debemos conocer en qué orden se le debe enseñar,
ofrecerle muchas oportunidades de éxito, secuenciar
bien las dificultades.
12. Debemos decirle siempre lo mucho que se ha
esforzado o que ha trabajado yanimarle por el
éxito que ha logrado. Así se obtiene mayor interés
y tolera más tiempo de trabajo.
13. Debemos planear actividades en las cuales
él sea quien intervenga o actúe comopersona principal.
14. Debemos seleccionar las tareas y repartirlas
en el tiempo, de forma tal que no leagobie ni
le canse. |
La evolución que tienen que seguir los programas
educativos ha de ajustarse a la etapa evolutiva: desde
el bebé al escolar, y desde el escolar al trabajador
que, al mismo tiempo que desempeña su puesto laboral,
reserva parte de su tiempo para continuar su tarea educativa.
Cada etapa tiene sus propias características. Pero hay
aspectos para los que se deberá prestar una particular
atención, desde el mismo comienzo de la acción educativa
en el programa de intervención temprana, y a todo lo
largo del proceso educativo:
La programación por objetivos
El desarrollo
de las capacidades, teniendo en cuenta que se
trata de un proceso evolutivo.
El desarrollo
de la atención
El desarrollo
de la percepción y discriminación
El desarrollo
de las habilidades manuales
La comunicación
y el lenguaje
El desarrollo
de la lectura, escritura y cálculo
La educación
para la autonomía
El desarrollo
de valores |
Vamos a contribuir de este modo a formar un adulto
que ha de ser maduro, responsable y feliz. Es decir:
Capaz de sentirse bien consigo mismo,
Dispuesto
a sentirse bien con los demás y a que los demás
se sientan bien con él,
Capaz de enfrentarse
a sucesivos retos, y a afrontar las dificultades
que sobrevengan.
Presto a resolver
y tomar decisiones por sí mismo, solo o con ayuda
cuando sea necesario,
Capaz de asumir
su propia responsabilidad. |
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