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Beneficios personales y normalizadores la practica deportiva para la persona con síndrome de down
Desarrollo personal - Deportes

 

La actividad física, según M. A. Verdugo, es:

 

"un derecho de la persona con discapacidad psíquica, en donde su condición mental especial no es tomada en consideración para cuestionarse este derecho aunque sí en la configuración de los entrenamientos",

Al analizar distintas perspectivas sobre el tema ¿no será que se está realizando generalizaciones gratuitas para esta población en particular? Si a una persona "normal" se le dan mal las actividades manuales, ¿inferimos por ello en que también sus resultados intelectuales serán escasos? ¿Por qué extraemos tales conclusiones entonces en el campo de la deficiencia intelectual? ¿Por qué tendemos a limitar el resto de sus potencialidades?

Generalmente la persona con síndrome de Down tiene tendencia al sobrepeso y a estar en baja forma física, no por su deficiencia sino por falta de ejercicio.

En consecuencia y como primera premisa, no se debe confundir la capacidad física de un sujeto con su capacidad intelectual.

 

 

¿Qué beneficios personales y normalizadores aporta la práctica deportiva a la persona con Síndrome de Down?

 

Partiendo de que:

  • ya no es necesario hablar en estos tiempos de la importancia de incluir prácticas deportivas en los programas educativos.
  • no es entendida sólo desde el punto de vista terapéutico o rehabilitador.
  • y, constatando que los beneficios del deporte son comunes a todos los sujetos.

 

Podríamos diferenciar dos tipos de beneficios:

 

 

1. Beneficios personales.

La práctica deportiva proporciona una mejora del estado físico y este es importante para la calidad de vida de la persona (Karper, 1981).

 

Históricamente los esfuerzos se han centrado en el desarrollo intelectual en detrimento de su desarrollo físico (Allen, 1980; Jansma y Combs, 1987).

 

La revisión de estudios efectuada por Moon y Renzaglia (1982) ha demostrado de manera repetida, que los jóvenes y adolescentes con síndrome de Down presentan niveles inferiores en su estado físico si los comparamos con sus iguales carentes de retraso mental. Como resultado de sus bajos niveles de actividad, manifiestan mayor número de problemas de salud, mayor susceptibilidad a las enfermedades y mayor incidencia de obesidad.

 

Según la Asociación Americana para la Salud, la Educación Física y el Tiempo Libre (AAHEPER) se puede definir el estado físico como:

 

"carencia de enfermedad, bastante fuerza, agilidad, resistencia y habilidad para enfrentarse a las demandas de la vida diaria; suficientes fuerzas para afrontar el estrés normal sin que cause lesión y desarrollo intelectual y adaptación emocional adecuada a la madurez del individuo".

 

La práctica deportiva estimula a la persona con síndrome de Down a sentirse parte de un conjunto; proporciona oportunidades para probar y descubrir las propias capacidades, en unos sujetos que normalmente se encuentran sobreprotegidos y a los que se anula en su posibilidad de decidir en temas en los que podrían haber tomado sus propias decisiones.

 

Refuerzo no sólo personal sino también familiar, constituye una ocasión de satisfacción para la familia el reconocimiento de los méritos adquiridos.

 

A niveles más concretos, la ejecución del deporte contribuye a:

 

  • mejorar la orientación espacial
  • mejorar la postura corporal
  • equilibrio estático
  • percepción de cuerpos diferentes
  • coordinación general
  • desarrollo de fuerza muscular
  • etc.

 

2. Otros Beneficios.

La práctica deportiva ayuda a abandonar la actitud egocéntrica, debido a la necesidad de prever las acciones del adversario. Esta anticipación conlleva el incremento en las habilidades de autonomía personal y del funcionamiento intelectual.

Desarrolla su sensibilidad social a través del aprendizaje de las reglas que rigen las normas de participación y que han de ser respetadas. En este aprendizaje de normas para todos, crece su confianza.

 

3. Beneficios hacia la integración y normalización.

Los programas deportivos proporcionan un buen marco para la integración social. La persona con síndrome de Down que practica un deporte proyecta una imagen mucho más cercana y normalizada, comparte con su equipo las ilusiones, las expectativas, el esfuerzo y el cansancio, las frustraciones ante el fracaso, los logros conseguidos y siempre en compañía de otros, nunca en solitario.

 

Mentz en 1986 ya señalaba también algunas características fundamentales que determinaban claramente las razones por las que el deporte tiene una función tan vital.

 

- Encuentro entre las personas con diferentes clases de discapacidades y las que no la tienen.
- Diversión con acciones físicas y juegos atléticos.
- Experimentación, desarrollo y refuerzo de las capacidades motrices, y mejora de la propia coordinación.
- A través del entendimiento de nuestro cuerpo, se aprende a conocer el mundo que nos rodea.
- El deporte ofrece mejores oportunidades para sentir el éxito que el trabajo intelectual.
- El deporte es el campo de la interacción humana con menos conflictos y barreras psicológicas.

 

De estos argumentos dedujo algunos aspectos en relación con la vida de las personas con retraso mental:

 

- El deporte crea un sentido de solidaridd.
- Las personas con síndrome de Down dependen de estas oportunidades para la unión y cooperación con las personas sin retraso mental.
- A través de la adquisición de las habilidades físicas, la persona con retraso mental se siente integrada en el ámbito de ocio y tiempo libre de nuestra sociedad.
- La integración implica hacer de una persona un miembro totalmente reconocido.
- La normalización como principio de aceptación y respeto a las diferencias, incluyendo las limitaciones.

 

Revista Siglo Cero Noviembre-Diciembre 1995