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Problemas en la escuela - Causas de la conducta inapropiada
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Problemas en la escuela
Causas de la conducta inapropiada
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Causas de la conducta inapropiada

Todos los chicos jóvenes muestran a veces conductas que los demás consideran inapropiadas. Y esto se aplica tanto a los escolares con síndrome de Down como a los que no lo tienen. Las razones que subyacen en esta conducta son también muy parecidas. Las conductas inapropiadas que se ven en la escuela pueden clasificarse del modo siguiente:

 

1. Provocan lesiones a sí mismo o a otros
2. Molestan a los demás
3. Interfieren el aprendizaje del niño o demás compañeros
4. Alteran el desarrollo tranquilo y ordinario del grupo o de la institución

 

La mayoría de los niños muestran conductas inapropiadas por una o más de las razones resumidas a continuación:

 

Estas cuatro situaciones se aplican, en ocasiones, a la conducta de los chicos con SD. Antes de que los profesores estén en posición de modificar las conductas inapropiadas, es absolutamente esencial que comprendan su causa. Cuando un niño con SD se ha acostumbrado a tener a su lado a su profesor particular de apoyo durante la mayor parte del día, puede sentir una real dificultad para aceptar el hecho de que vaya a empezar a trabajar junto con otros niños en la clase. Los intentos por incrementar la independencia del niño con síndrome de Down pueden ocasionar, al principio, expresiones de una conducta difícil que busca llamar la atención. Del mismo modo, niños que se han acostumbrado a rechazar el trabajo a base de sonreír o de cambiar el tema con picardía pueden sentirse superados o heridos cuando se enfrentan a un profesor o ayudante que se da cuenta de que el niño es mucho más capaz de lo que muestra y, en consecuencia, insiste en que termine su tarea. El resultado puede ser una rabieta, sobre todo si esa conducta ha tenido éxito en el pasado.

 

Puede ocurrir también que el niño se sienta turbado en un entorno lleno de gente, que le supera porque no comprende bien su funcionamiento o no es capaz de seguir el ritmo impuesto por la mayoría de sus compañeros. Puede mostrar entonces la tendencia al aislamiento, o a llamar la atención mediante conductas de repulsa y desafío.

 

Los alumnos con síndrome de Down que desean hacer lo mismo que otro cualquiera de su clase pueden sentirse enfadados y frustrados si el profesor insiste en que hagan su trabajo específico y especial mientras el resto de la clase ejecuta tareas completamente diferentes. Y por otro lado, si se les permite tomar parte sin que se haya previsto suficientemente su diferenciación, pueden enfrentarse con dificultades insuperables, y recurrir entonces a mostrar una conducta molesta o problemática. También puede haber frustración cuando el niño entra en contacto con gente que no desea escucharle, o que es incapaz de entender lo que pretende decir. Si no se resuelve este conflicto, el niño puede terminar por mostrar una conducta problemática.

 

Las escuelas, sobre todo en el sector secundario, son organizaciones complejas que funcionan con muchas reglas y normas. Todos los niños necesitan tiempo para saber qué es lo que se espera de ellos, sobre todos en sus etapas de transición. No sólo se enfrentan a la tarea de tener que comprender toda una serie de normas, la mayoría de las cuales se explican de forma verbal y sin apoyo visual, sino que se supone que toda la información ha de ser aprendida y retenida durante largo tiempo. Esto puede significar un enorme trabajo para los escolares que tienen limitaciones tanto en su capacidad comprensiva como en su memoria auditiva. No puede sorprender, por tanto, que los alumnos con síndrome de Down se sientan confusos a menudo y olviden lo que se les ha dicho.

 

A veces, esta confusión puede ser utilizada por otros niños para divertirse. Los niños con síndrome de Down pocas veces son objeto de burla. No obstante, pueden ser utilizados por otros y animados a comportarse tontamente. Incluso esto puede ser considerado como un medio de obtener una atención que de otro modo no reciben. O bien puede suceder que no se den cuenta de que se les está animando a comportarse de forma inapropiada, y entonces se enfadan si se les llama la atención. Si se manejan mal las situaciones en la escuela y el niño se encuentra totalmente aislado o insatisfecho, aparecerán conductas de autoestimulación como es el balanceo, chuparse los dedos, o la estimulación de sus genitales. Cuando el niño está bien integrado y sometido a un ambiente que equilibra la dificultad a superar con la prestación de los apoyos necesarios, estas conductas son raras en el ambiente escolar. Pero cuando ocurran, habrán de ser consideradas como un aviso, y habrá de prestarse particular atención al modo en que el niño está siendo tratado.