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Rafael Calderón

 

 

Ser el primero para ser uno más

 

 

 

 

Charla-Concierto en el Conservatorio Profesional de Música de Torrent

 

Eso es lo que ha conseguido Rafael Calderón, al convertirse en la primera persona con síndrome de Down en alcanzar el grado profesional de música. Un proceso que no ha sido fácil y que fue desgranado entre pieza y pieza durante la charla-concierto que ofreció el pasado mes de marzo en el Conservatorio Profesional de Música de Torrent.

 

Repensar la educación desde la vida de un músico con síndrome de Down fue el objetivo de este acto, enmarcado en el proyecto que el Conservatorio desarrolla desde hace varios años bajo el lema "Tots músics, tots diferents" entre cuyos objetivos figura la integración de las personas con discapacidad en la sociedad a través de la música,

 

Con su experiencia, Rafa Calderón ha demostrado que los que denominamos discapacitados lo son muchas veces más por prejuicios sociales que por verdaderos problemas de capacitación. Y haberse convertido en el primer joven con síndrome de Down en alcanzar este grado profesional le ha permitido mucho más que eso, no ser el primero de algo, sino sencillamente convertirse en lo que es, uno más, porque él no se ve «»como un Down, sino como cualquier otro, con el instrumento todos somos iguales».

 

Pero para llegar a este punto, que no es una meta, sino el principio de un magnífico futuro, este músico malagueño no lo ha tenido fácil. Gracias al apoyo de su familia y de su entorno. Este joven ha culminado con éxito este periodo formativo de la misma manera que cualquier otro joven de su edad, sin adaptaciones curriculares de ningún tipo. Aprobó la ESO, obtuvo el Diploma de Alumno Distinguido a propuesta de sus profesores en el bachillerato y culminó con éxito los 10 cursos que integran los grados elemental y profesional de música.

 

Y también igual que otros, trabaja ya en conseguir el grado superior de música, porque quiere convertirse en profesor de una orquesta o banda profesional y hacer de este arte su medía de vida. Porque para él, una vida sin música «sería aburrida, mucho más triste y yo lo que quiero es alegrar a la gente».

 

Alegrar a los demás y animar a otros discapacitados como él a superar las barreras que la sociedad les impone, en la mayoría de los casos de manera injusta como asegura su hermano Ignacio Calderón, pedagogo, «convertimos a los discapacitados en cosas y los utilizamos y nos aprovechamos». Afirma Rafa: «Cuando entro por la puerta, antes de entrar yo, entra el Down». Y así es, clasificamos a los individuos y les presuponemos unos límites y unas carencias que en muchos casos nada tienen que ver con la realidad.

 

Según su hermano Ignacio, «la música se convirtió para Rafa en un espacio de libertad". A ello contribuyó el que al lado de su casa ensayara la banda de Miraflores-Gibraljaire, a la que pertenece, y a la que veía acudir a ensayar a sus amigos y vecinos. «El especial modo de funcionar de esta agrupación, asegura Ignacio, y su forma de organización han

propiciado un ambiente inclusivo. Es como una comunidad de aprendizaje que no está llevada solo por un director, o por dos directores, sino que en ella cada uno tiene una tarea. Como se distribuyen por cuerdas y trabajan por grupos, hay mucha tutoría de iguales, Y ahí él ha tenido una oportunidad de verse incluido en los demás».

 

La importancia que le dan al aprendizaje y sobre todo el carácter práctico que tiene la música fue fundamental después cuando Rafa inició sus estudios en el conservatorio. Un claro ejemplo de cómo las sociedades musicales se constituyen en espacios donde la integración se realiza de manera espontánea y natural, a veces tanto, que no somos conscientes del potencial de nuestro colectivo para absorber a otros grupos y enriquecernos todavía más.

 

 Precisamente con esa banda de música Rafa visitó Valencia hace unos años, participando en el Certamen Internacional de Bandas de Música Ciudad de Valencia, una experiencia que califica de «magnífica, fue un día especial para la banda y para todos nosotros». Pero no todo fue tan fácil, especialmente en el ámbito de la enseñanza general. Rafa Calderón chocó con profesores que consideraron que ya no podía estudiar más, que ya había hecho demasiado, que le aconsejaron que dejara de estudiar y se desviara hacía programas formativos de carácter especial.

 

Fue entonces cuando la familia se rebeló. La educación de Rafa ha sido un proyecto familiar en el que sus numerosos miembros se han visto implicados y han luchado porque a Rafa se le permitiera ser uno más. Que se equivocara como otros, que superara cursos, que se esforzara, que siguiera adelante.

 

Es en este proceso donde se ha demostrado fundamental la formación del profesorado, que es crucial para que estos procesos resulten exitosos. Por ello Ignacio Calderón, desde su posición de pedagogo, se ha lanzado a divulgar la experiencia de su hermano entre el colectivo docente, para alertar de la necesidad de que tanto los profesores de la enseñanza general como los profesores de música dispongan de los conocimientos y las herramientas para poder ayudar a los alumnos. Según Calderón, «hay iniciativas, por ejemplo el proyecto que se está desarrollando aquí en el Conservatorio de Torrent, muy interesantes. Ahora bien, estas iniciativas tienen que estar dispuestas a mejorar, y si se abren los canales de participación de las familias y de los propios chavales, estoy seguro de que se pueden hacer cosas grandes».

 

Este esfuerzo, personal y colectivo al mismo tiempo, ha contribuido a que Rafa atraviese uno de los mejores momentos de su vida. Además de ser reconocido públicamente con diferentes premios, entre ellos la Medalla de Oro al Mérito en la Educación de la Junta de Andalucía, actualmente estudia el grado superior en Madrid en la especialidad de trompeta.

 

Benjamín Moreno, trompeta solista de la orquesta sinfónica de RTVE desde hace 20 años, con quien asistió a una master class, asegura que el malagueño tiene grandísimas posibilidades. «Rafael para mí está ahora en la salida, y hay que darle el pistoletazo para que él empiece a correr».

 

Como prueba de su talento, en julio de 2010 fue admitido en la prestigiosa Academia de Estudios Orquestales de la Fundación Baremboim-Said (Sevilla) después de pasar por un proceso competitivo con otros alumnos de la Comunidad de Andalucia. Rafael ha sido seleccionado para recibir clases del profesor Rainer Auerbach, trompeta solista en la Orquesta Ataatskapelle de Berlín. Y ha sido esponsorizado por la marca internacional de instrumentos musicales Yamaha.

 

Mientras tanto, entre concierto y conferencia, entre clase y examen, sigue alegrando la vida a los demás con su música, esa herramienta universal que le ha servido para construirse como sujeto, para emanciparse como persona, para superar barreras, en definitiva, para ser uno más.

 

Valores y simpatía

 

Paciencia, «constancia y ganas de aprender», remarca José Antonio Aragón, profesor de Trompeta y tutor de Rafael, que buscó estrategias metodológicas para llegar al joven y sacar el máximo partido de su capacidad musical. Esos valores y su simpatía le han valido «el respeto» de todos en el Conservatorio, como apunta la profesora Nuria Aragú. «Sus habilidades sociales son admirables, tiene amigos por todos lados», añade.

Cada vez que tiene la oportunidad agradece el apoyo que recibe de los que le rodean. Por eso, no está dispuesto a que pase esta conversación sin interpretar el himno del Colegio Gibraljaire, cuya banda le dio su primera trompeta.

 

«En Miraflores-Gibraljaire ha conocido la amistad y el compañerismo; allí se le ha tratado como a otro cualquiera», apunta el subdirector de la agrupación, Manuel Aragú. A cambio, «con él hemos aprendido una lección extraordinaria: no se puede despreciar a nadie. Nos ha dado cariño y alegrías».

 

A la familia tiene una manera especial de darle las gracias: «Nos reúne a todos y nos ofrece un concierto», cuenta Ignacio Calderón, uno de sus nueve hermanos y pedagogo de la Universidad de Málaga, que realiza una investigación sobre Rafael. Juntos hacen un tándem perfecto: se entienden con la mirada. «En la música ha encontrado un sitio en el que es correspondido, una especie de refugio», reflexiona.

 

Rafa sabe lo que es enfrentarse a pruebas complicadas, y ahora le esperan nuevos retos. El más próximo, la audición para entrar en la Banda Municipal de Música de Málaga. El siguiente, aprobar la pruebas de acceso al grado superior. No le quita el sueño. «Si no lo logro este año, las haré de nuevo el año que viene... Nunca hay que tirar la toalla».

 

‘Masterclass’ con Benjamín Moreno

 

«Rafa hace cosas impresionantes e inauditas». Quien lo dice, sabe de lo que habla. Benjamín Moreno, trompeta solista de la Orquesta de RTVE, ha trabajado de cerca con Rafael Calderón. Comparten instrumento y sus orígenes: ambos se enamoraron de la música en la Banda Juvenil Miraflores-Gibraljaire.

 

La semana pasada, Moreno viajó de Madrid a Málaga para darle una exclusiva ‘masterclass’ al joven malagueño. Le asombró su seguridad. «No tiene miedo escénico». Y le fascinó su «tremenda» capacidad de imitación. «Repetía cualquier sonido que hacía, algo que me cuesta con algunos de mis alumnos», asegura el profesor del Conservatorio Superior de Música de Madrid.

 

Está convencido de las posibilidades de Rafa –«puede llegar a tocar sorprendentemente bien»–, pero necesitará de ayudas y de un equipo de profesionales que refuercen su educación musical. Él está dispuesto a comprometerse.

 

Enlace a “Actuaciones de Rafael Calderón”:

 

http://vimeo.com/album/1778764