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Resumen:¿cuál es el papel de la memoria verbal?

 

 

 

Ventaja del leer sobre el escuchar para la compresión de textos en el síndrome de Down: ¿cuál es el papel de la memoria verbal?

 

Maja Roch, Elena Florit, M. Chiara Levorato 

 

 Research in Developmental Disabilities.33: 890-899, 2012 

 

 

RESUMEN

 

En el estudio dirigido a conocer cómo las personas con síndrome de Down comprenden los textos, uno de los temas de mayor interés es analizar las diferencias que muestran para entender un texto oral (es decir, escuchado) frente a un texto escrito (es decir, leído). Se ha demostrado que las personas con síndrome de Down muestran unas habilidades de lenguaje oral inferiores a las que cabría esperar de su grado de comprensión lectora. Igualmente, se ha observado que muestran ventaja en la comprensión de un texto escrito que en la comprensión de un texto escuchado. Y una de las razones puede estar en la localización diferente de los recursos responsables de la memoria verbal.

 

La memoria verbal –localizada en el cerebro– es una propiedad “débil” en esta población, muy especialmente cuando la demanda que de ella se exige es alta. Se ha comprobado repetidas veces que cuanto mayor es la carga de procesamiento verbal –es decir, mayor la información que se da y debe recordar– menor es el grado de información verbal que consigue retener y recordar. Su funcionamiento es tanto peor cuanto mayor sea la carga de información existente en esa tarea.

 

Existe una relación real entre la memoria verbal y la comprensión de la lectura. Efectivamente, la memoria verbal contribuye de manera decisiva al procesamiento y al mantenimiento de la información lingüística durante la comprensión del texto; pero tiene recursos limitados por lo que debe establecerse una especie de trato o pacto entre las demandas exigidas por el proceso de comprensión y la cantidad real de información que ha de ser almacenada. Si la memoria verbal se ve sobrepasada por la demanda del procesamiento, los recursos que queden serán limitados para mantener la información, y entonces será difícil integrar la información expresada en el texto y elaborar su representación semántica.

 

¿Qué papel puede jugar la memoria verbal para determinar las diferentes calidades de ejecución en la comprensión de lo escuchado y de lo leído? La comprensión de lo escuchado puede requerir una mayor carga de procesamiento porque el ritmo de procesamiento está marcado por el que habla, mientras que en el caso del texto escrito, el procesamiento de la información está marcado por el propio sujeto. Además, en la comprensión de la lectura el texto se mantiene disponible mientras que desaparece cuando texto es oral. Dado que las personas con síndrome de Down muestran por lo general un bajo nivel de ejecución en tareas que poseen demandas altas de procesamiento, la brecha entre la comprensión de lo que se escucha y de lo que se lee puede verse explicada por una diferencia en el grado de procesamiento exigido para cada una de estas tareas. Y otro aspecto de la memoria verbal en estos dos diferentes tipos de comprensión de texto concierne a la modalidad, oral y visual: como se sabe, las personas con síndrome de Down ejecutan mejor tareas de memoria cuando la información que se debe recordar se presenta de manera visual que cuando lo hace verbalmente.

 

Nuestra idea base es que tanto la carga de procesamiento, es decir la cantidad de texto y su dificultad intrínseca, como la modalidad a codificar, es decir, si el texto es oído o es leído, pueden ser responsables de las diferencias en la comprensión del texto escrito y del texto oral.

 

Por eso, a partir de comparaciones entre un grupo de 20 adolescentes y jóvenes adultos con síndrome de Down (edad entre 11 y 26 años) y otro grupo de 20 niños con desarrollo normal (edad entre 6 y 7 años), teniendo ambos grupos un grado similar de comprensión lectora, hicimos las siguientes predicciones:

 

1. Comprensión de texto escrito y texto oído. Predijimos diferencias entre ambos grupos en lo relacionado a la comprensión del texto escuchado: el grupo con síndrome de Down mostraría ejecución más pobre. Este resultado confirmaría la presencia de una brecha entre la comprensión de lo oído y lo leído en esta población.

2. Memoria verbal. Ambos grupos de personas funcionarían mejor en ambas modalidades cuando las tareas de memoria exigieran una carga baja de procesamiento que cuando exigieran carga alta. Pero esperábamos que hubiera diferencias entre ambos grupos de personas, debido a que las que tienen síndrome de Down muestran peor ejecución en la codificación verbal que en la visual.

3. Relación entre memoria verbal y comprensión de texto. Esperamos que la modalidad de presentación y el grado de la carga de procesamiento estén asociados a formas diferentes en la comprensión de lo escuchado y lo leído.

4. Papel de la memoria verbal en la ventaja de la comprensión de lo leído sobre la comprensión de lo escuchado. Esperamos que tanto la modalidad de codificación como el grado de carga del procesamiento sean responsables en parte de la ventaja de la comprensión de lo leído sobre la comprensión de lo escuchado en las personas con síndrome de Down.

 

Las pruebas a las que se sometieron los dos grupos consistieron en tests, bien validados previamente, de:

-      Comprensión mediante lectura de textos escritos (cuentos)

-      Comprensión de textos escuchados

-      Vocabulario receptivo

-      Memoria verbal mediante cuatro tareas diferentes en las que se tuvo en cuenta tanto la carga que se debía procesar como la modalidad (visual u oral)

 

Los resultados del estudio pueden resumirse en los tres puntos principales de interés:

 

a) Diferencias entre grupos en relación con la memoria y el lenguaje.

 

Aunque ambos grupos tenían similares habilidades para la compresión de la lectura, el grupo con SD mostró habilidades inferiores en la comprensión de lo escuchado.

 

Además, los dos grupos difirieron en las tareas de memoria verbal cuando fueron presentadas oralmente, con independencia de la carga de procesamiento a la que se sometieron. En cambio no hubo diferencias cuando el material verbal fue ofrecido visualmente. Así, pues, en la memoria de la información verbal juega un importante papel la modalidad de la información, de modo que los problemas que se observan en la memoria de las personas con síndrome de Down son mayores cuando la información es escuchada que cuando es leída. Se sabe bien que la descodificación y el procesamiento fonológicos funcionan más torpemente en el síndrome de Down.

 

b) Relación entre memoria verbal y comprensión del texto.

 

Sin duda, la memoria verbal se vio implicada en la compresión de textos en ambos grupos y en grado parecido. Pero los dos aspectos de la memoria verbal que se consideraron, a saber la modalidad de codificación y el grado de carga a procesar, intervinieron de modo diferente según se tratara de la comprensión escrita o la verbal. En la comprensión de textos interviene, además de la memoria verbal, el grado de vocabulario receptivo. Los resultados obtenidos indicaron que la comprensión de lo leído o de lo oído requirió diferentes recursos de la memoria. En lo leído, dependía de la codificación visual de la información verbal, que tiene una baja carga de procesamiento. Mientras que en lo oído dependía de la codificación oral que tiene una alta carga de procesamiento. Esa diferencia de exigencias para mantener la memoria del texto, baja exigencia en el caso de lo leído y alta exigencia en el caso de lo oído, explica la mayor capacidad para comprender lo leído que lo oído.

 

c) El papel del funcionamiento de la memoria verbal para explicar la ventaja de la comprensión de lo leído sobre lo oído en las personas con síndrome de Down.

 

El resultado crucial de este estudio es que la memoria verbal jugó un papel importante a la hora de explicar la brecha que existe entre la comprensión lectora y la oral. Cuanto mayor sea la memoria visual de bajo procesamiento, mayor será la habilidad para la comprensión lectora, y mayor su ventaja sobre la comprensión oral. En cambio, cuanto menor sea la memoria verbal oral para una alta carga de procesamiento, menor será la comprensión de la información oída; y consiguientemente, mayor será la diferencia entre las capacidades de ambas formas de comprensión. El problema en el síndrome de Down es precisamente el funcionamiento diferente de la memoria verbal: es más costoso y difícil para la información oída, y es más fluido y fácil para la información visual. Eso es lo que explica que la comprensión de la información leída sea superior a la de la información oída.

 

 

COMENTARIO

 

 

El estudio confirma ideas que desde hace ya años se venían previendo y sugiriendo, a la vista de los puntos fuertes y débiles que muestran las personas con síndrome de Down en sus sistemas de procesamiento de la información vista y de la información oída. La ventaja de lo visual sobre lo auditivo es evidente, y eso tiene consecuencias claras en la vida real, tanto si se trata de las tareas ordinarias de la vida diaria como de las tareas relacionadas con la educación y el aprendizaje. Por ejemplo, las órdenes verbales a las personas con síndrome de Down deben ser dadas de forma muy clara, en frases breves, secuenciadas en tiempos distantes para dar tiempo a que sean procesadas, memorizadas y, en último término y sobre todo, bien entendidas. Cuando proceda, serán complementadas con información escrita. No por el hecho de haber hablado algo delante de ellas hemos de dar por hecho que lo han comprendido. Cuántos malentendidos evitaremos si tenemos en cuenta estas diferencias en la modalidad de la información.

 

Todo lo expuesto no hace más que corroborar la necesidad de poner todo el empeño en desarrollar tempranamente la capacidad lectora del niño y adolescente con síndrome de Down. La dificultad que puedan tener para adquirirla, variable de un individuo a otro, no nos exime ni a los padres ni a los educadores de poner todo el esfuerzo en conseguir su plena alfabetización como elemento primord¡al de su educación y desarrollo.