Vivienda y calidad de vida

Índice del artículo

La vivienda y el modo de utilizarla y disfrutarla son unos de los factores que más condicionan la vida de una persona, tanga o no síndrome de Down. Por eso, una vez que hemos visto las dimensiones que difieren y enmarcan la calidad de vida de cualquier persona, vamos a analizar:

a) qué características funcionales debe tener la vivienda para conseguir esa calidad, y
b) cómo ha de ser la vida dentro de ella y en su entorno, es decir, cuáles han de ser las habilidades que la persona son síndrome de Down ha de desarrollar y ejercitar – lo que significa, cuáles son las habilidades para las que debemos prepararle.

Desarrollaremos primero la calidad de vida en entornos de la vivienda, para presentar después las habilidades adaptativas en el hogar.

Nota: Las habilidades adaptativas referidas a las, "ocio” y “trabajo”, se encuentran recogidas en los apartados de RELACIÓN SOCIAL (relaciones interpersonales, ocio y tiempo libre) Y TRABAJO.


Calidad de vida en los entornos de la vivienda

La calidad de vida en los entornos de vivienda tiene una importancia crucial. De acuerdo con los principios de los que hemos partido, se ha de lograr que la persona pueda dar su opinión sobre las circunstancias y condiciones en las que se va a desarrollar su vida.

Este principio esencial da lugar a otros principios determinantes:

  • La calidad de vida aumenta cuando las personas perciben que pueden participar en decisiones que afectan a sus vidas (Schalock 1997); de esta forma se logrará una mayor participación y aceptación de la persona en la comunidad.
  • Toda persona, con independencia de su capacidad, puede progresar si se le ofrecen los apoyos adecuados (Luckasson y Cols 1997), dirigidos al incremento de las habilidades de adaptación y planificación, para el diseño y adaptación de los entornos físicos, sociales y culturales.

Para avanzar y favorecer estos principios referidos a la calidad de vida, hay que plantear la función que debe cumplir la vivienda, que no es otra que servir como hogar. Un entorno como el hogar es una red con significado y sentido, tejida desde lo físico y desde las relaciones interpersonales y construida a lo largo del tiempo a través de la vida diaria. La calidad de estos entornos lo dará, por tanto, la construcción de un modelo de vida incluido en un entorno comunitario, donde se promueva la participación, la acción y se proporcionen los apoyos necesarios, siendo así fuente de bienestar en todos los sentidos. La vivienda es una parte del hogar, pero el hogar es algo más que la vivienda, es el compendio de nuestra historia personal (Tamarit 1999).

Antes de alcanzar la vida en el hogar es esencial la planificación previa, detallada y compartida, con la propia persona que va a disfrutar la situación y con la familia que va a dejar de compartir su hogar con ella, para lograr un entorno psicológicamente seguro y saludable (Tamarit 1999).

En definitiva, las acciones han de encaminarse al desarrollo de esas seis dimensiones de calidad de vida antes indicadas mediante la prestación de apoyos que permitan al individuo con síndrome de Down desarrollar sus habilidades adaptativas, adaptarse al entorno y crear unas buenas redes sociales.


Habilidades adaptativas en el hogar

Las preguntas cómo, dónde, con quién e incluso si estaré preparado para afrontar una vida independiente que se formulan, tanto padres, como hijos son normales cuando decidimos formar un hogar. Estas preguntas no son ajenas a la persona con discapacidad intelectual y su familia, de hecho, no deben responderse de otra manera que no sea, la de entender la vida independiente como una opción personal de vivir en comunidad de forma autónoma.

Cuando hablamos de elección personal, hablamos del desarrollo de la capacidad de elección, no sólo de la elección de un objeto sino también de la elección de nuestras relaciones, que se van conformando en todas las actividades de la vida diaria. La elección está íntimamente relacionada con el desarrollo de las habilidades adaptativas, donde conviven limitaciones y capacidades.

De estas líneas se desprende que:

Las habilidades adaptativas van a ser el conductor de los programas que se van a llevar a cabo en las viviendas para la consecución de una vida independiente.

Pero al tomar este marco no debemos caer en el error de pensar que el desarrollo de las habilidades adaptativas son compartimentos estancos que se van desarrollando individualmente sin ningún tipo conexión entre ellas, sino que deben ser tomadas como un todo, formando y desarrollando a la persona de una manera integral.

Vamos a exponer a continuación las características más relevantes de cada una de las habilidades adaptativas, que son necesarias para conseguir una vida con significado en una vivienda digna. Primero expondremos la definición realizada por la A.M.R.R. en 1999, y después desarrollaremos su contenido centrado en las Buenas Prácticas de FEAPS, que nos servirán como herramienta para orientar la vida diaria y dar situación y contexto a la habilidad adaptativa.


Vida en el hogar

Definición

Comprende las habilidades relacionadas con el funcionamiento dentro del hogar, que incluye:

  • el cuidado de la ropa,
  • tareas del hogar,
  • mantenimiento adecuado,
  • preparación y elaboración de comidas,
  • planificación y presupuesto de la compra,
  • seguridad en el hogar,
  • planificación diaria (A.A.M.R. 1999)

Pero hay que tener en cuenta las llamadas habilidades asociadas:

  • la conducta en el hogar y en el vecindario,
  • la comunicación de las preferencias y necesidades,
  • la integración social,
  • la aplicación de habilidades académicas funcionales en el hogar. (A.A.M.R. 1999).

Las habilidades dentro del hogar cobran importancia atendiendo a las siguientes variables:

1.- Que el hogar se convierta en un lugar con perspectivas de futuro.
2.- Saber que es donde se va a pasar la mayor parte de su vida.
3.- Que la autonomía y la vida independiente pasan por la adquisición de habilidades relacionadas con la vida en el hogar.
4.- La voluntariedad de las personas que acceden a la vivienda.
5.- Las habilidades de la vida en el hogar conforman un importante abanico de tareas, comportamientos y actitudes.
6.- La transformación de las normas y actitudes que hacen referencia a valores como la intimidad, la privacidad y la libertad.

Buenas prácticas.

A continuación describimos las buenas prácticas que han de estar presentes en los programas individualizados de los jóvenes que vivan en un hogar, relacionados con las seis dimensiones de calidad descritas anteriormente:

1. Sentirse cómodo en el hogar: Sentimiento de bienestar en la vivienda (bienestar emocional). Para conseguirlo, es preciso:

  • Adecuarse a los horarios y actividades según las preferencias y las normas de la casa (acostarse, levantarse, asearse, etc.).
  • Informar de las preferencias sobre los programas de radio, televisión, decoración, etc.
  • Procurar no interferir en el desarrollo de las personas que viven en la casa sin perder la individualidad y utilización de los utensilios, atendiendo a sus limitaciones físicas y sensoriales.

2. Seguir normas de convivencia en el hogar: Manifestación de las normas de convivencia (relaciones interpersonales). Para conseguirlo, es preciso:

  • Ser consciente de los problemas conductuales de uno mismo y de las demás personas.
  • Ejecutar los programas de intervención sobre las conductas problema (aplicación de estrategias, reforzar conductas positivas, etc.).

3. Toma de decisiones en el hogar: Participación en la toma de decisiones referentes a la organización de la vivienda (bienestar material y autodeterminación). Para conseguirlo, es preciso:

  • Preguntar y tomar parte en las reuniones en el momento de tomar decisiones (menús, ocio, compras, etc.).
  • Realizar consultas sobre las preferencias y promover alternativas y gustos propios.

4. Disponer de pertenencias: Seguridad de las pertenencias (bienestar material). Para conseguirlo, es preciso:

  • Pedir permiso para entrar en las habitaciones ajenas o para hacer uso de objetos ajenos, poner a disposición de los demás objetos, muebles, etc.
  • Dependiendo de las necesidades personales, respetar los espacios privados y comunes de la vivienda.

5. Realizar tareas del hogar: Realización de tareas domésticas (desarrollo personal). Para conseguirlo, es preciso:

  • Participar y proponer la participación en las tareas domésticas dependiendo del nivel de habilidades.
  • Realizar el plan de desarrollo para fomentar el aprendizaje de rutinas (poner la mesa, hacer la cama, etc.).
  • Participar en los turnos de las tareas domésticas y aceptar las sugerencias y preferencias de las demás personas.

6. Descansar: Descanso en la vivienda (bienestar físico). Para conseguirlo, es preciso:

  • Discriminar los horarios y adecuarlos a las necesidades (siestas, almuerzos, acostarse, vacaciones, etc.).
  • Utilizar los espacios de tiempo libre sin actividades planificadas con las diferentes formas de ocio y no realizar interrupciones en el sueño de las demás personas.

7. Disponer de autonomía en la vivienda: Utilización de las llaves de la vivienda (autodeterminación). Para conseguirlo, es preciso:

  • Controlar llaves.
  • Comentar las salidas.
  • Saber en caso de emergencia, saber lo qué hacer.

8. Vivir en situación comunitaria: Integración en la comunidad (inclusión social). Para conseguirlo, es preciso:

  • Mantener contactos con el vecindario (recados, participación en la comunidad de vecinos, visitas, etc.).
  • Utilizar los establecimientos y comercios del barrio (realizando compras, encargos, etc.).
  • Realizar actividades dentro de la comunidad (salir a tomar algo, ir a un museo, etc.).
  • Seguir los ritmos lógicos de la vida de la comunidad (horas de comida, desayuno, etc.).

9. Invitar a personas a casa: Invitación a la vivienda de familiares y amigos (inclusión social, autodeterminación y familia). Para conseguirlo, es preciso:

  • Procurar que las visitas no distorsionen las actividades del resto de las personas de la vivienda utilizando los espacios adecuados, comunicación previa de la visita. horarios, etc.
  • Establecer una comunicación positiva y un intercambio de impresiones sobre temas de interés.

10. Tener un espacio de intimidad: Disposición hacia la vida independiente ejerciendo el derecho a la intimidad (derechos). Para conseguirlo, es preciso:

  • Utilizar de forma correcta y adecuada los espacios privados, distinguiéndolos de los espacios comunes ya sean de descanso u ocio.

Cuidado personal

Definición

El cuidado personal comprender las habilidades relacionadas con el aseo, la comida, el vestido, la higiene y el aspecto personal (A.A.M.R. 1999).

En nuestra sociedad, donde la imagen es tan importante para las relaciones personales, una apariencia externa descuidada puede ser suficiente para producir un rechazo social que impida la inclusión en la comunidad. En la vivienda es donde se ha de desarrollar el cuidado de uno mismo y en donde se han de potenciar todas las habilidades y destrezas de la autonomía personal.

Buenas prácticas.

Indicamos a continuación las buenas prácticas que han de potenciarse en relación con la habilidad adaptativa referida al cuidado personal:

1. Llevar a cabo el aseo e higiene personal: Realización de actividades de higiene y cuidado personal de forma autónoma (desarrollo personal). Para conseguirlo, es preciso:

  • Desarrollo de habilidades de autonomía mediante programas.
  • Adecuada utilización de los utensilios destinados al cuidado personal e identificación del tiempo necesario para una buena higiene personal.
  • Diferenciar los espacios y tiempos destinados durante el día para estas actividades.

2. Tener intimidad: Mantenimiento de la intimidad en las actividades de cuidado personal que lo requieran (bienestar material) y respetar la intimidad de los compañeros en el cuidado personal.

3. Ayudar a los demás: fomentar la ayuda entre todos los miembros del hogar cuando las necesidades de alguno de los miembros así lo requiera (relaciones interpersonales).

4. Utilizar los instrumentos propios del aseo personal: Utilización de los enseres necesarios para un adecuado cuidado personal y la propia elección de ellos (bienestar material y derechos). Para conseguirlo, es preciso:

  • Usar de forma adecuada los útiles.
  • Acceder de forma adecuada a los comercios para reponer y adquirir los productos, en función de las propias preferencias, yendo a supermercados o tiendas especializadas.

5. Comer sanamente: Desarrollo de hábitos alimenticios adecuados (desarrollo personal). Para conseguirlo, es preciso:

  • Adquirir un buen comportamiento en la mesa, hábitos adecuados, y control postural.
  • Usar de forma adecuada los cubiertos.
  • Participar en la preparación de los alimentos.
  • Poner la mesa;
  • Hacer la compra.
  • Saber y atribuir valores energéticos a los alimentos.
  • Combinar las dietas para una buena salud.

6. Identificar enfermedades: Manifestación del malestar físico (bienestar físico). Para conseguirlo, es preciso:

  • Reconocer síntomas de las enfermedades.
  • Saber tomar medidas paliativas básicas para la eliminación del malestar físico (tomar una aspirina o hacer una manzanilla, desinfectar una herida, etc.).
  • Ayudar al control de la medicación.
  • Utilización de utensilios diagnósticos cotidianos.

7. Tener un buen aspecto: Decisión sobre la apariencia personal (autodeterminación). Para conseguirlo, es preciso:

  • Manifestar las preferencias por gustos y formas de imagen.
  • Aprovechar los medios de comunicación para detectar modas.
  • Detectar dentro de la comunidad los establecimientos relacionados con el cuidado personal.

8. Cuidar la imagen externa: Mostrar un aspecto adaptado a los diferentes entornos de la vida social (inclusión social). Para conseguirlo, es preciso:

  • Atender los aspectos del cuidado más significativos.
  • Cuidar la limpieza de la ropa.
  • Acudir de forma periódica a la peluquería, etc.

9. Ser autónomo en el hogar: Aplicar las habilidades adquiridas y realizar las actividades habituales del hogar, colaborando en la consecución de las tareas comunes.


Salud y seguridad

Definición

El concepto de salud abarca todo el conjunto de habilidades relacionadas con el mantenimiento de la salud de uno mismo. Esto significa que el individuo ha de ser capaz de:

- alimentarse de forma saludable,
- reconocer cuándo se está enfermo,
- hacerse chequeos médicos y dentales regulares,
- prevenir accidentes,
- poner en práctica sencillas nociones de primeros auxilios y mantener relaciones sexuales sin riesgos,
- seguir las normas de utilización de espacios públicos,
- utilizar cinturón de seguridad,
- cruzar adecuadamente las calles,
- saber cómo interactuar con desconocidos,
- pedir ayuda en situaciones de peligro. (A.A.M.R. 1999)

La percepción de la salud no se limita al diagnóstico de un especialista acerca del estado de un determinado órgano, sino que abarca también el estado anímico o psíquico de la persona.

Con relación a la percepción de la salud, la vivienda abarca dos aspectos: la propia salud y la seguridad en el hogar. En lo referente a la salud se trata de saber detectar los síntomas, prevenir, tratar y hacer el seguimiento adecuado de cualquier patología, así como buscar los recursos sanitarios necesarios. En cuanto a la seguridad, se trata de que la persona identifique y resuelva las principales situaciones de peligro que puedan darse.

Buenas prácticas.

1. Tener una vida sana: Incorporación de hábitos saludables, controles sanitarios y actividad física (bienestar físico). Para conseguirlo, es preciso:

  • Realizar controles de peso, analítica y presión arterial.
  • Detectar los síntomas de las enfermedades más frecuentes.
  • Prevenir el uso de sustancias nocivas para el organismo.
  • Realizar actividades de ocio que impliquen ejercicio físico.

2. Preparar una buena dieta: Mantenimiento de una dieta variada y adecuada (bienestar físico). Para conseguirlo, es preciso:

  • Conocer y aplicar diferentes tipos de dietas.
  • Controlar el aporte calórico, preparar la comida.
  • Controlar la caducidad de los alimentos.
  • Mostrar unas condiciones de higiene adecuadas.

3. Vivir con seguridad. Para conseguirlo, es preciso:

  • Conocer y ensayar los planes de emergencia.
  • Tomar las precauciones necesarias en el uso de herramientas y apartados del hogar.
  • Tener conocimiento básico para cubrir pequeños auxilios.

4. Medicarse adecuadamente: Informar de los cambios de medicación y ser autónomo en la administración de la medicación.

5. Tener consciencia de la salud: Para conseguirlo, es preciso:

  • Preguntar las dudas sobre el propio estado de salud.
  • Explicar el propio estado de salud.
  • Consultar con los especialistas para conocer el alcance de las patologías.
  • Adoptar medidas ante la enfermedad así como la propia prevención.
  • Buscar y reconocer información sobre la salud para mejorarla.

6. Confiar en el servicio: Confianza en el hogar en situaciones de enfermedad o convalecencia (bienestar emocional). Para conseguirlo, es preciso:

  • Confiar en la compañía durante el transcurso de la enfermedad.

7. Tener una educación afectiva-sexual: Para conseguirlo, es preciso:

  • Protegerse de abusos sexuales mediante la integración en ambientes seguros.
  • Respetar toda inclinación sexual.
  • Tener confianza para poder expresar dudas y experiencias.
  • Informarse sobre las precauciones y problemas derivados de enfermedades de transmisión sexual.
  • Pedir asesoramiento.

8. Afrontar y resolver los peligros: Para conseguirlo, es preciso:

  • Identificar los lugares y horas donde existe mayor inseguridad ciudadana.
  • Tener conocimiento de las normas de seguridad vial.
  • Prevenir el contagio de enfermedades.
  • Saber pedir ayuda en situaciones de peligro.
  • Saber discriminar productos tóxicos.

9. Disponer de una buena atención médica: Conocer y poner en práctica el derecho a la salud y la seguridad.


Utilización de la Comunidad

Definición

Habilidades relacionadas con la utilización adecuada de los recursos de la comunidad, como por ejemplo:

  • el transporte público,
  • la compra en tiendas,
  • grandes comercios y supermercados,
  • el disfrute de parques y áreas recreativas,
  • asistencia a teatros,
  • cines,
  • otros espectáculos. (A.A.M.R. 1999)

La correcta utilización del medio comunitario influye significativamente en la mejora de la calidad de vida ya que ofrece posibilidades para poder elegir según las preferencias o necesidades, integrarse en el entorno, desarrollarse personalmente y mejorar los tiempos de ocio y tiempo libre.

La vivienda en particular debe promover estructuras integradoras dentro del entorno comunitario, ampliando los propios servicios con los específicos de la comunidad. Pero la implicación en la comunidad no conlleva exclusivamente la utilización de los servicios sino que la persona con discapacidad intelectual, debe relacionarse y participar activa y satisfactoriamente en la vida de su comunidad, sintiéndose un miembro de pleno derecho.

El aprendizaje de habilidades sociales y el respeto a las normas de convivencia son las que darán el índice de interacción e integración en la comunidad y, cómo no, el grado de independencia que llegue a alcanzar la persona dentro de su entorno.

Buenas prácticas.

1. Utilizar servicios administrativos de la comunidad. Para conseguirlo, es preciso:

  • Conocer y poseer los documentos necesarios para la identificación personal.
  • Conservar y utilizar en los momentos precisos los documentos personales.
  • Expresarse de forma adecuada en solicitudes y demandas.
  • Elaborar estrategias para el uso de documentación.

2. Participar en fiestas de la comunidad. Para conseguirlo, es preciso:

  • Conocer las principales fiestas del barrio y de la ciudad en la que vive.
  • Asistir a celebraciones.
  • Poner en práctica las habilidades sociales necesarias para relacionarse de forma positiva con la gente en las diversas actividades festivas.

3. Utilizar los propios recursos económicos: Conocer los recursos económicos de que se dispone para planificar las actividades recreativas partiendo de la propia economía.

4. Utilizar servicios comunitarios de desarrollo personal. Para conseguirlo, es preciso:

  • Conocer y hacer uso de las diferentes ofertas de la comunidad referentes al ocio, cultura, sanidad, etc.
  • Elegir la realización de actividades según preferencias y necesidades.

5. Adquirir habilidades para desplazarse autónomamente: Para conseguirlo, es preciso:

  • Saber orientarse mediante puntos claves del entorno.
  • Comprender la relación existente entre distancias cortas y largas.
  • Conocer y poner en práctica las destrezas necesarias para desplazarse por el barrio o la ciudad utilizando, en los casos que se requiera, el transporte público como medio para llegar a los lugares que se desee.
  • Discriminar el tipo de transporte e identificar el mejor itinerario para la ruta a realizar.

6. Utilizar los servicios comunitarios de salud: Utilizar, con los apoyos necesarios, la red de salud comunitaria pública y privada.

7. Participar en asociaciones: Participar e incorporarse a entidades culturales, religiosas, deportivas, ecológicas, etc., del barrio para compartir dentro de la asociación gustos, inquietudes e intereses que proporcionen un desarrollo personal.


Comunicación

Definición

La comunicación es la capacidad de comprender y de expresar información a través de:

  • conductas simbólicas (palabra hablada, palabra escrita, símbolos gráficos, lenguaje signado, sistema dactilológico),
  • conductas no simbólicas (expresión facial y movimiento corporal) (A.A.M.R. 1999).

Nuestra labor diaria está implícitamente ligada a la comunicación. Si queremos incrementar el nivel de calidad de vida será necesario desarrollar la capacidad comunicativa para alcanzar un grado superior de adaptación e integración.

Sobre los servicios de vivienda recae la responsabilidad de desarrollar capacidades que incrementen el nivel de comprensión y expresión a través de conductas simbólicas o conductas no simbólicas. Esta responsabilidad del servicio y del personal de atención se extiende no sólo a la formación y manejo en sistemas alternativos de lenguaje, sino también a utilizar la comunicación correctamente como medio eficaz que propicie el desarrollo, añadiendo al acto comunicativo valores como la aceptación del otro, el cariño o la amistad.

Buenas prácticas.

1. Expresar deseos. Para conseguirlo, es preciso:

  • Comprender y expresar sentimientos, necesidades y deseos.
  • Fomentar los espacios y tiempos para la comunicación, emitir mensajes adecuados a los receptores para una adecuada comprensión, interpretar lenguajes verbales y no verbales.
  • Conocer la expresividad y gestualidad (sistemas alternativos de comunicación).
  • Interesarse por las actividades y vida de las demás personas.

2. Comunicarse mediante diferentes medios. Para conseguirlo, es preciso:

  • Elegir libremente los interlocutores y el uso de los diferentes medios de comunicación: teléfono, correspondencia, etc.
  • Tener contactos fuera del ámbito de la vivienda.
  • Iniciar contactos comunicativos en agrupamientos espontáneos y libres.
  • Ensayar conductas comunicativas, verbales y no verbales, socialmente adecuadas.

3. Confiar en el servicio. Para conseguirlo, es preciso:

  • Proporcionar sentimientos de confianza y seguridad mediante la comunicación con las personas que viven en el hogar.
  • Relacionarse con las personas atendiendo sinceramente a los actos comunicativos para ofrecer respuesta a las demandas e inquietudes.

4. Comunicar el estado de salud. Para conseguirlo, es preciso:

  • Saber como se comunicar el estado de salud a profesionales, familiares y especialistas.
  • Facilitar la información sobre su estado de salud utilizando los medios necesarios para transmitirlo.

5. Comunicarse utilizando el sistema de comunicación ajustado a las necesidades de cada persona. Para conseguirlo, es preciso:

  • Conocer y utilizar los sistemas alternativos a la comunicación verbal cuando ésta sea insatisfactoria.
  • Poner en práctica las indicaciones y técnicas propuestas por los especialistas del lenguaje.

6. Pedir consejo para utilizar correctamente los bienes materiales. Para conseguirlo, es preciso:

  • Conocer el estado de sus bienes y propiedades.
  • Comunicar y hacer comprensible a la persona el estado de sus finanzas, ingresos, recursos disponibles y bienes materiales, actualizar su libreta de ahorros y organizar la correspondencia bancaria.

7. Conocer los acontecimientos diarios: Comunicar acontecimientos de la vida diaria, de los familiares y del entorno.

8. Utilizar símbolos sociales. Para conseguirlo, es preciso:

  • Informarse del significado de logotipos o símbolos como el de la policía, cruz roja, farmacia, etc.
  • Realizar salidas al exterior y ensayar el reconocimiento de los símbolos sociales y evaluar los progresos alcanzados

9. Comunicarse con la familia: Interesarse por los acontecimientos familiares, hablar con la familia y mantener contactos y reuniones regulares.

10. Informar a la familia sobre todo lo concerniente a su hijo: Mantener informados a los familiares más directos sobre el estado de salud, programa individual y actividades.

11. Expresar quejas: Ayudar a expresar ideas sentimientos y opiniones de forma asertiva.


Habilidades sociales

Definición

Se refiere Habilidades relacionadas con los intercambios sociales que se mantienen con otras personas. Incluyen:

  • iniciar, mantener y finalizar la interacción con otros,
  • comprender y responder a los a las distintas situaciones y las causas que las originan.
  • reconocer sentimientos,
  • proporcionar feed-back positivo,
  • regular la propia conducta,
  • calibrar la cantidad y el tipo de interacción a mantener con otros,
  • ayudar a los compañeros,
  • hacer y mantener amistades,
  • responder a las demandas de los demás,
  • entender el significado de la honestidad y de la imparcialidad,
  • controlar los impulsos,
  • adecuar la conducta a las leyes,
  • mostrar un comportamiento social adecuado.
  • (A.A.M.R. 1999)

La puesta en práctica de habilidades sociales en el entorno de la vivienda requiere programas individualizados que los podréis encontrar en el apartado de relaciones interpersonales.


Autorregulación

Definición

Es el conjunto de habilidades que tienen que ver con:

  • el elegir, aprender y seguir un horario,
  • iniciar actividades adecuadas a la situación, condiciones, horarios, e intereses personales,
  • acabar las taras necesarias o exigidas,
  • buscar ayuda cuando lo necesite,
  • resolver problemas en situaciones familiares o novedosas,
  • demostrar asertividad,
  • habilidades de autodefensa.
  • (A.A.M.R. 1999)

Los servicios de vivienda y residencia deben fomentar la capacidad de elección que recogemos en las Buenas Prácticas, mediante el aprendizaje de habilidades funcionales y prestando las funciones de apoyo necesarias.

Buenas prácticas.

1. Realizar sus objetivos. Para conseguirlo, es preciso:

  • Conseguir las aspiraciones, metas y deseos de la persona.
  • Valorar las aspiraciones y metas.
  • Encauzar las acciones de forma objetiva.
  • Discernir entre realidad y fantasía.

2. Elegir entre varias cosas: Proporcionar alternativas para poder elegir en función de las capacidades e intereses de la persona.

3. Tener autonomía. Para conseguirlo, es preciso:

  • Proporcionar habilidades y destrezas de aseo, alimentación y vestido.
  • Diseñar inventarios para un mejor desenvolvimiento en las situaciones de la vida diaria.

4. Disponer de información sobre los diferentes tipos de relación interpersonal: Conocer las relaciones que se pueden establecer entre familiares, amigos, conocidos, compañeros de trabajo, superiores, etc.

5. Decidir sobre aspectos relacionados con su propia vida. Para conseguirlo, es preciso:

  • Participar activamente en las necesidades y planificación del propio devenir del día a día.
  • Respetar las demandas, gustos y preferencias de las personas.
  • Tomar decisiones y elegir desde las alternativas de las que se disponen.
  • Participar en la toma de decisiones que afectan al hogar.

6. Participar en la toma de decisiones desde la familia o representantes legales. Para conseguirlo, es preciso:

  • Tomar decisiones conjuntas entre el servicio y la familia sobre el nivel de atención.
  • Escuchar a la familia o tutores sobre la toma de decisiones y sugerencias.
  • Comentar las actividades, problemas y evolución.

Se refiere a las habilidades cognitivas y las habilidades que exigen aprendizajes escolares, los cuales:

- tienen aplicación directa en la vida personal (escritura, lectura, utilización práctica del cálculo, conceptos básicos de ciencias en la medida en que éstos se relacionan con el conocimiento del entorno físico y la propia salud; geografía y estudios sociales);

- no se centran en alcanzar unos determinados niveles académicos, sino más bien en adquirir las habilidades académicas funcionales que le permitan acceder y a disfrutar de una vida independiente.

(A.A.M.R. 1999)

A la hora de formar a una persona con síndrome de Down, es preciso considerar que la discapacidad intelectual exige que se trabaje preferentemente en la aplicación de los conceptos adquiridos, ya que la vivienda es el lugar preferente donde el desarrollo de las habilidades funcionales posibilita la autonomía en las actividades de la vida diaria.