EDITORIAL Venezuela Covid-19

EDITORIAL

CUARENTENA PROLONGADA E IMPACTO EMOCIONAL

Dr. José Francisco Navarro Aldana
Médico Fisiatra

 

La pandemia causada  por el Covid-19 produjo la cuarentena, como medida preventiva para evitar la propagación de susodicho virus, y dicha medida se ha prolongado, con tendencia a mantenerse.

El confinamiento en casa por tiempo prolongado ha ido produciendo impacto emocional en los distintos miembros de la familia, que de acuerdo a las fortalezas y debilidades de cada miembro, es asimilado o no en grados diferentes. Este impacto emocional tiene detonantes adicionales en Venezuela: la falta de agua en un alto porcentaje de la población, falta de gas doméstico,  racionamiento de la electricidad, déficit de gasolina, deficiente transporte público, deficientes servicios públicos de salud, carencia de medicinas e insumos médicos, hambre, desnutrición, alimentos proteicos con alto costo,  y a todo esto se agrega sueldos y pensiones miserables. Un pensionado cobra mensualmente Bs. 400.000,00 ($2) y un cartón de huevos cuesta Bs. 500.000,00 ($ 2,5), un Kg. de queso tiene un costo de 500.000,00 ($ 2,5), lo que significa que el monto de la pensión es miserable. Los sueldos  se los devora la híper inflación. Un agravante es que ahora Venezuela ocupar el primer lugar de pobreza en  Sudamérica. (Venezuela es el país más pobre de América Latina y el perfil nutricional se asemeja a países de África)

Con el cumplimiento estricto de las medidas preventivas contra el Covid-19 y un componente importante, como es la fe en Dios,  podemos evitar contraer la infección, en lo personal y en los demás miembros de la familia. Lo contrario sucede con el impacto emocional de la cuarentena, que se va a expresar de distintas formas en las personas adultas, en sus diversas etapas etarias, sin o con componentes psicológicos previos, y que cuando existen, las pueden hacer más frágiles. Las personas con discapacidad intelectual, como en el síndrome de Down, son más susceptibles al impacto emocional, presentando diversos grados de alteraciones en su conducta, y cuyo manejo es más complejo en condiciones de aislamiento social, como en la actual coyuntura pandémica. La situación es compleja, pues en Venezuela la tendencia es la prolongación de la cuarentena y ya el gobierno nacional anunció que la apertura del nuevo año escolar 2020-2021 será bajo la modalidad la escuela en tu casa. (Venezuela iniciará nuevo año escolar en septiembre y desde casa).

Por la experiencia obtenida a través de la consulta médica privada, bibliografía de medios de comunicación electrónica, comentarios de madres por WhatsApp privado o grupal, de conversaciones telefónicas o por la que vivo en el medio familiar cada vez que hacen los cortes de la electricidad, afecta emocionalmente, en diverso grado,  a las personas con síndrome de Down, lo cual requiere un enfoque terapéutico conductual y en caso necesario, uso de medicamentos.

A manera de ejemplo: Mi grupo familiar está constituimos 3 personas, esto es, una pareja en la etapa de la tercera edad y una hija con síndrome de Down, Julia Adelaida, de 45 años de edad, cuando comienza la etapa de envejecimiento precoz en susodicha condición. Yo aún ejerzo la medicina, no puedo conducir vehículo, de modo tal que voy al consultorio en transporte público o caminando durante casi una hora. Necesariamente soy quien sale a realizar las compras en los abastos, ferias de verduras, farmacias.  Con la cuarentena prolongada y las características del país, mi esposa y yo vamos sintiendo que la carga se hace pesada, de tal modo que tenemos que ser resilientes. En casa, las fallas el agua, la electricidad y el gas entorpecen las labores hogareñas, por todos conocidas.  Las actividades escolares de la hija a distancia, con las contantes fallas de Internet y de la electricidad, obstaculizaron dicha actividad. A Julia la afecta mucho las horas en que no hay electricidad, que puede ser en la noche o en el día. Si es de noche, se afecta mucho más. Los cortes de la electricidad son diarios y sin previo aviso. He denunciado por las redes sociales lo que le acontece a mi hija cuando falla el servicio de electricidad, y es que uno como adulto “normal” también se molesta por esa situación.  Como familia, pasamos  de la clase social media a la ahora  clase de los nuevos pobres. En este tiempo  de pandemia por Covid-19, sumamente difícil,  nuestra fe en Dios, hemos sentido su apoyo, que nos da  seguridad, tranquilidad y fortaleza, para seguir adelante.

 La calidad de vida de la mayoría de las familias venezolanas ha desmejorado a niveles que nunca  imaginables,  tanto es así que no tienen capacidad para adquirir mensualmente  la canasta alimentaria familiar y mucho menos para la canasta básica. Se requieren 138.4 salarios mínimos (Bs. 400.000,00) para poder adquirir la canasta alimentaria, referida a una familia de cinco miembros: Bs. 1.845.883,87 diarios, 4.6 salarios mínimos cada día, 9,46 dólares diarios, mientras el salario mínimo es de 2,05 dólares mensuales.  (Cendas-FVM: Canasta Alimentaria Familiar de mayo de 2020).

Los padres venezolanos con hijos con síndrome de Down es bueno que analicen con franqueza la situación particular de sus hogares,  para detectar si perciben algún signo de alteración emocional en alguno de sus miembros, en especial al hijo con discapacidad intelectual, para darle el apoyo que requiera, a través de profesionales del área correspondiente,  de padres que hayan superado etapas difíciles en la crianza de hijos con síndrome de Down, adentrarse en el conocimiento de los aspectos psíquicos de susodichas personas, realizar encuentros  por medio del uso de  las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Las asociaciones y fundaciones tienen la responsabilidad de dar apoyos  a sus miembros  en esta etapa difícil de la humanidad, y la Fundación Iberoamericana Down21 a través  de https://www.down21.org/ ha asumido un papel importante de apoyo para muchísimas familias a nivel de España y resto del mundo. Acá en Barquisimeto, la Fundación Madres Trisomía  21  esta cumpliendo  una labor loable.  En Avesid por medio de https://www.avesid.net/  está dando  información de interés.

 Finalmente, quien se niega a realizar el autoanálisis, lo más probable  es que al paso del tiempo la situación empeore en el medio familiar, y cuando tardíamente se decide analizar la situación hogareña, los correctivos de las alteraciones conductuales en el hijo con síndrome de Down u otro miembro de la familia van a ser más difíciles de poner en práctica.