Artículo. Superando retos: Holanda, un viaje inesperado. Guillermo Palazuelos

SUPERANDO RETOS: HOLANDA, UN VIAJE INESPERADO


 

Guillermo Palazuelos Arias

“Para mí el viaje a Holanda ha sido un gran reto”

El judo forma parte de la vida de Guillermo desde que era un niño. Lo que comenzó como una extraescolar cuando tenía cinco años, se ha convertido en algo más que un deporte, es una forma de vida que le ha formado más allá de lo físico y deportivo. Año tras año, ha ido compartiendo experiencias, sumando cinturones e integrando los valores del Judo, como respeto, cortesía, honor, coraje, sinceridad, modestia, autocontrol, y amistad, los cuales constituyen el código moral de este deporte. Dentro del Club Muñiz, del que forma parte, Guillermo ha hecho buenos amigos y es, según relatan sus profesores y compañeros, una persona muy importante en el club. Hace dos años, Guillermo superó el examen de cinturón negro, alcanzando así uno de sus mayores deseos.

Sin embargo, había una parte del Judo que a Guille le encanta y en la que, con el paso de los años, se le ha ido haciendo difícil participar: la competición. En los distintos campeonatos en los que ha participado, la falta de igualdad real de oportunidades para un deportista con discapacidad intelectual se iba haciendo evidente. Esto no ha desanimado nunca a Guille, que se fue marcando sus propios objetivos, como el que hemos citado de sacar el cinturón negro en igualdad de condiciones, junto a todas y todos sus compañeros de promoción.

Por suerte, hace dos años, acompañado de su familia, Guillermo acudió a un encuentro de Judo inclusivo en Illescas. Fue una experiencia muy enriquecedora tanto para él como para el resto de la familia, en la que conocimos esta vertiente del judo, poco visibilizada a nivel general y que tantos beneficios aporta a las personas con discapacidad. Allí conocimos a varios de los organizadores del evento, en el cual Guille hizo algunos amigos, y a Marina Fernández, seleccionadora nacional del equipo paralímpico de Judo para ciegos. Ella ha estado en contacto con nosotros para avisarnos de algunos eventos, todos ellos celebrados en Madrid y alrededores, y a los que, por diversos motivos, no nos ha sido posible acudir.

A mediados de marzo, tanto Marina como Fede Muñiz, el profesor de Judo de Guillermo en su club, contactaron con nosotros para animarnos a participar en el Encuentro Internacional de Judo Adaptado, que se iba a celebrar en Beverwijk, Holanda, del 10 al 12 de Abril. El Special Needs World Judo Games es uno de los eventos internacionales más importantes dentro del Judo Adaptado, reuniendo cada año a más de 300 deportistas de distintos países (Europa, Estados Unidos, Brasil, Japón). Los judokas entrenan, compiten y conviven durante tres días en este encuentro que este año llegaba a su vigesimosexta edición.

Se trataba de una gran oportunidad para Guillermo, ya que no solo suponía la posibilidad de participar y competir en un campeonato realmente inclusivo, lo cual llevaba deseando mucho tiempo. A ello se sumaba el hecho de viajar sin la compañía de su familia y profesores del club, coger un avión por primera vez y convivir esos días con un equipo especialmente formado para la ocasión. Aunque en un principio sentimos cierto vértigo, no dudamos demasiado en aprovechar esta ocasión que suponía tantos beneficios para Guillermo.

Desde el primer momento, Marina nos dio todo tipo de facilidades para que Guillermo pudiera participar en la actividad. El día 9 de abril, Guillermo y su padre viajaron a Madrid, donde realizó un entrenamiento previo al viaje, en DOJOQUINO, el club de Brunete donde entrenan los mejores Judokas de España con el Sensei Quino Ruiz, el gran maestro del judo de competición en España. Allí llevó a cabo un entrenamiento de judo adaptado y compartió una experiencia más con algunos de sus referentes e ídolos en el mundo del judo, como uno más.

El equipo de judokas se reunió por primera vez en el aeropuerto, rumbo a Holanda, llenos de nervios y expectación por lo que les esperaba. Siete deportistas con distintas discapacidades (discapacidad visual, síndrome de Down y parálisis cerebral), acompañados por dos entrenadoras y un entrenador.

La experiencia no ha podido ser más positiva para Guillermo. Además de la competición en sí, lo que ha supuesto salir de su zona de confort, viajar sin sus referentes habituales, participar en dos eventos de esta magnitud, en otro país, con otro idioma y convivir con un grupo de personas a los que apenas conocía, ha sido todo un reto, que consideramos que ha superado con creces.

Respecto al desarrollo de la actividad, Guillermo ha regresado feliz, con una medalla y una copa bajo el brazo. Unos logros deportivos excelentes, pero no tan valiosos como la experiencia de conocer a unos compañeros y compañeras que viven el judo como él, y con los que incluso participó asistiendo a algunas de sus compañeras que necesitan mas apoyos para participar de la competición.

 

Marina hace una gran valoración sobre la experiencia de Guille en Beverwijck.

“Ha sido una pasada ver a Guille en el que era su primer campeonato Internacional y primer Campeonato para personas con discapacidad. Tanto el viaje con los compañeros y el hecho de que todos, sin conocerse apenas, han hecho equipo, como la convivencia durante tres días de un grupo de personas que no se conocían previamente, ha sido muy especial”. Respecto al desarrollo del campeonato en sí, Marina define a Guille como un “superjudoka”, que lleva la competición en la sangre, combinando fuerza y técnica, lo cual hace que tanto Marina como el propio Guille se planteen nuevos retos en el futuro, ya que se está luchando en la actualidad para que, en un futuro, el judo paralímpico incluya la discapacidad intelectual en la competición.

Guille: “Me ha gustado poder competir y ayudar a otras personas con discapacidades diferentes”

En cuanto a Guille, para él ha supuesto una experiencia inolvidable: “Para mí el viaje a Holanda ha sido un gran reto, me ha gustado viajar sin mi familia y volar en avión, aunque estaba nervioso antes de hacerlo. He disfrutado mucho de la estancia en el camping y de la fiesta que nos hicieron, pero lo que más me ha gustado es poder competir y ayudar a otras personas con discapacidades diferentes. El año que viene quiero volver”.

Actualmente, todo el equipo se mantiene en contacto e interactúan manifestando su deseo de reencontrarse y entrenar juntos de nuevo.


Aunque queda un largo camino por recorrer, Guillermo nos ha demostrado que con perseverancia e ilusión, los deseos y sueños más difíciles se pueden alcanzar. Para ayudar a ello, las administraciones y la sociedad en general, deben apoyar, financiando y organizando, para dar visibilidad a más iniciativas como estas. El resto lo harán ellos.